<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953</id><updated>2012-01-04T13:56:24.589+01:00</updated><category term='relatos fútbol revista'/><category term='cuentos'/><category term='escritores'/><category term='náusea'/><category term='microrrelatos'/><category term='desamor'/><category term='cooperación internacional'/><category term='hiperbreves'/><category term='amor'/><category term='pornografía'/><category term='carta reyes magos'/><category term='carta reyes navidad papá noel'/><category term='USA'/><category term='adolescentes'/><category term='erotismo'/><category term='hiperbreve'/><category term='viajes USA'/><category term='inmigración'/><category term='libro noticias'/><category term='noticias'/><category term='congreso'/><category term='presentación'/><category term='viajes'/><category term='relatos'/><category term='libro'/><category term='Concursos'/><category term='mujer'/><category term='revista'/><title type='text'>Alberto Rodrigo</title><subtitle type='html'>Este es un espacio para conocer y comentar los relatos de Alberto Rodrigo, asi como otras noticias relacionadas con la literatura y en especial con la narrativa breve.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>41</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-3617813812097172875</id><published>2011-12-28T11:15:00.003+01:00</published><updated>2011-12-28T12:17:40.184+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='carta reyes navidad papá noel'/><title type='text'>SMS para Papá Noel 2011</title><content type='html'>T scribo x aki xra aorrar, cmo mndn ls mercads y el Gobern (y aver si te das de alta en Wasap). &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mis peticiones xra 2012:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) 1 ministerio d Kultura y 1 sec. de Estado d Coop. Intnal&lt;br /&gt;2) El libro de fotos de Tom Johansson:  ¡Ké riesgo tiene mi prima!&lt;br /&gt;3) 1 paraguas enorme, para el tiempo k nos espera&lt;br /&gt;4) 1 talonario de recetas de la SS&lt;br /&gt;5) El juego "Mete una hostia a..." para la Wii&lt;br /&gt;6) La peli "Regreso al pasado" y&lt;br /&gt;7) una solicitud de empadronamiento fuera de Madrid&lt;br /&gt;y k pase pronto todo esto... xD  ;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="photo_left" style="clear: left; float: left; padding-top: 2px; padding-right: 10px; padding-bottom: 5px; padding-left: 0px; max-width: 180px; "&gt;&lt;img class="photo_img img" src="http://photos-h.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/407195_2916349993964_1417142213_33103555_1400808513_a.jpg" alt="" style="border-top-width: 0px; border-right-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; border-style: initial; border-color: initial; border-image: initial; max-width: 493px; margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; " /&gt;&lt;span class="caption"&gt;Tranki, k te enviaré regalos del año pasado... :)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br class="Apple-interchange-newline"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-3617813812097172875?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/3617813812097172875/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=3617813812097172875' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/3617813812097172875'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/3617813812097172875'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2011/12/sms-para-papa-noel-2011.html' title='SMS para Papá Noel 2011'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-107877319004282755</id><published>2011-07-27T20:16:00.000+02:00</published><updated>2011-07-28T20:29:01.513+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos fútbol revista'/><title type='text'>Domingo de fútbol</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;i&gt;A Julián&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;                                                                           &lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era la mañana del domingo. A eso de las nueve Miguel ya se encontraba despierto y sacudía a Pablo, su hermano pequeño, que se arrebujaba en posición fetal en la cama de al lado. “Venga, despierta... que nos vamos a la Dehesa” (Miguel pronunciaba “la desa”, sin saber bien lo que significaba aquella palabra). &lt;div&gt;&lt;br /&gt;Casi todos los domingos, al menos en verano, el padre y los dos hijos se iban al campo, a tan sólo unos veinte minutos del barrio. La Dehesa de la Villa es un enorme parque con pinos, mucha arena y algo de hierba, adonde se llega siguiendo la calle Francos Rodríguez, hasta alcanzar el antiguo cuartel de la Policía Armada, justo enfrente del Colegio de La Paloma.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A esas horas de la mañana casi no había nadie por las calles; quizá un transeúnte solitario paseando un perro, mujeres con una bolsa de papel manchado de grasa de churros o porras, y algún que otro jubilado con el periódico bajo el brazo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Miguel salía de casa ya con el equipo puesto: la camiseta de rayas, el pantalón azul y las medias, azules también con la vuelta roja. No acertaba a comprender muy bien por qué aquellas medias no tenían talón ni puntera, sólo una tira ancha que quedaba por debajo de la planta del pie. La única explicación es  que eran así porque eran de fútbol, no medias de colegio. Y aunque necesitaban tener un calcetín debajo, quedaban bien cuando se abrochaba la bota. Al terminar de calzarse contemplaba ensimismado sus botas de fútbol negras, con tres rayas blancas a los lados y con tacos en la suela —casi iguales a las de los futbolistas de los cromos— que le habían traído el año anterior los Reyes Magos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Su hermano menor no quiso que su camiseta fuera igual a la suya y se pidió una roja, como la de la selección. La verdad es que el equipo que más le gustaba a Miguel era el Elche, porque su camiseta era la más original: blanca con una banda verde horizontal a la altura del pecho. Viviendo en Madrid, las opciones más ofertadas eran la del Real Madrid, la del &lt;i&gt;Atleti&lt;/i&gt; o la de España. En algunos grandes almacenes se podía encontrar la equipación del Athletic de Bilbao o la del Barcelona, pero puestos a elegir se quedó con la del &lt;i&gt;Atleti&lt;/i&gt;, la de rayas rojas y blancas... aunque le llamaran “colchonero”.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Caminaban con pasos rápidos y nerviosos, a veces correteando, con prisa por llegar. Con frecuencia el padre tenía que llamarles elevando la voz o darles la mano para cruzar los semáforos. Mostraba también su autoridad llevando el balón, en una red, colgado del hombro; de la mano derecha pendía una bolsa de skay azul con unos aros olímpicos en los costados donde llevaba los bocadillos, una toalla, un pequeño botiquín y las botas. Sus botas, que eran más altas y casi le cubrían el tobillo, en vez de tacos tenían unas tiras de cuero, y solía untarlas con grasa de caballo... como al balón. Decía que así se conservaban mejor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando finalizaba la amplia acera tomaban un pequeño camino de asfalto que llevaba a la Clínica Fabiola —aquella reina española que estaba en el extranjero—, y justo cuando se terminaba la senda, allí empezaba la Dehesa... los árboles, la tierra, los enormes descampados. Su particular campo de juego lo delimitaban la portería, dos pinos paralelos con la adecuada distancia para un portero de ocho años, y el terraplén, amenazador, que se encontraba enfrente. Cuántas veces le tocó al padre correr por la pendiente cuando erraban el punterazo y mandaban el esférico más allá de los imaginarios límites de cualquier estadio, Bernabéu o Metropolitano.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Años más tarde Miguel entendería qué era aquello de la triangulación; era a lo que jugaban sin saberlo. Los tres en un triángulo, más o menos equilátero, pasándose el balón a veces a un lado, a veces al otro. Lo más difícil era picar el balón para que se elevara lo suficiente y poder meter el empeine, con fuerza, hasta lanzarlo a la altura del pecho. Claro que cuando el pase iba hacia Pablo, que  levantaba apenas un metro del suelo, era aún más difícil calcular y, en ocasiones, se llevó algún que otro balonazo, con la consecuente llantina y la persecución enrabietada para vengarse con una patada certera a la altura de la espinilla.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero lo más divertido era la ronda de penaltis. El padre bajo la sombra de los pinos, a once pasos de él, el balón, y justo detrás... los chavales. Primero uno y luego el otro. “¡Venga, empieza!, el que meta más gana.”&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tras los disparos, diez o doce cada uno, el descanso. En la bolsa mágica cabía también una cantimplora con algunos hielos y los esperados bocadillos, de mantequilla y fiambre o de chorizo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A veces aprovechaban la pausa para acercarse a un espacio más llano y despoblado donde, a fuerza de jugar y de rellenar los pequeños socavones con guijarros y restos de ladrillos, los mayores (que debían andar por los veintitantos) habían dibujado un campo marcando rayas en el suelo, que determinaban el área y los fuera de banda y, a falta de porterías, habían recurrido a dos montículos de piedras con unos listones verticales que ejercían de semi-postes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/-CCN8uvWJ9po/TgdqghGvuqI/AAAAAAAAATE/R0K7uqy7AVg/s320/Jugando%2Bf%25C3%25BAtbol%2Bby%2B%2BVictoria%2BGarc%25C3%25ADa-1.jpg" style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 231px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5622579766670375586" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;Foto: Victoria García&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se veían buenos partidos allí. A veces se impresionaba por la velocidad en las carreras y la fuerza de los encontronazos. En ocasiones, se escuchaban palabrotas y algún que otro insulto... pero sin llegar a las manos. Aquello era, sin duda, la primera división, aunque Miguel no se veía a sí mismo, dentro de unos años, enfrentándose a aquellos hombres mayores que jugaban con el torso desnudo y que llegaban a intimidarle porque había oído decir que venían desde el Cerro de los Locos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt; Tras el bocadillo regresaban a su propio campo para jugar el partidillo de todos contra todos que se convertía, inevitablemente, en un duelo entre el padre y los dos hermanos. Si había suerte, y no era necesaria la mercromina en las rodillas, a eso del mediodía daban por finalizada aquella maravillosa mañana de domingo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En casa esperaba la madre, con la mesa medio puesta, aguardando a servir la paella y los vasos de gaseosa manchada con vino. También podía recibirles con una regañina si se les ocurría sentarse a la mesa sin pasar por el lavabo o sin quitarse las camisetas impregnadas de sudor futbolero. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Así era un domingo de fútbol para Miguel hace unos cuarenta y tantos años. Los mismos que hace que no pisa un estadio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;(En &lt;i&gt;El Rapto de Europa&lt;/i&gt;, nº 18, junio de 2011)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-107877319004282755?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/107877319004282755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=107877319004282755' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/107877319004282755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/107877319004282755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2011/06/domingo-de-futbol.html' title='Domingo de fútbol'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-CCN8uvWJ9po/TgdqghGvuqI/AAAAAAAAATE/R0K7uqy7AVg/s72-c/Jugando%2Bf%25C3%25BAtbol%2Bby%2B%2BVictoria%2BGarc%25C3%25ADa-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-6371742071643211787</id><published>2011-03-21T19:59:00.012+01:00</published><updated>2011-03-22T18:02:55.887+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='adolescentes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Pillados</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;Eran habituales de los sábados por la tarde. Tendrían, no sé... trece o catorce años, aunque con esa altura pasarían por dieciséis. El que parecía el jefe exhibía un flequillo desafiante a fuerza de gomina. Los otros, el pelo casi rapado y el uniforme habitual: camisetas deportivas, pantalones caídos y anchos, y zapatillas de imitación de las de 120 euros.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Comenzaron su periplo por la tienda de discos pero no permanecieron más de diez minutos. El hecho de que en la columna sólo tuvieran dos auriculares, y que en la selección primaran más los éxitos de ventas que las últimas tendencias en el rap urbano o en alguna modalidad de bakalao, les hizo cansarse pronto de pulsar reiteradamente la tecla de avance rápido.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El Real Madrid y el Chelsea fueron los elegidos. Y de nuevo, el chaval más gordito tuvo que esperar a que uno de los dos perdiera por dos a cero. Continué haciendo la ronda y al cabo de media hora, allí seguían, haciendo ostentación de su toque de balón y de su virtuosismo en el manejo alternativo de las pequeñas teclas. Estuve a punto de decirles algo, porque otros chavales merodeaban por la Play sin atreverse a comentarles nada. Pero la intervención de un padre de dos niños expectantes fue suficiente. “¡Venga, dejad jugar ahora a éstos, que ya lleváis un buen rato”.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Tras los partidillos nada mejor que reponer fuerzas, así que subieron a la segunda planta dudando entre el Pizza Fast o el Burguer Cheap. Una vez que los vi sentados, con el combo especial (hamburguesa de tres pisos, coca-cola y patatas) de 1,99 euros, me olvidé del trío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No parecían de los problemáticos, de los que se atracan de golosinas en los rincones sin cámara de los supermercados, o los que ojean disimuladamente los bolsos de las señoras que cuelgan del brazo cuando empujan los carros. Por eso dudé al principio. Pero estaba claro que algo tramaban con ese subir y bajar escaleras. Me costó entenderlo, pero al ver al de la cresta situarse detrás de las chicas en la escalera mecánica lo vi claro. Subí a la segunda para pillarles sin que tuvieran opción a la huída y llamé a Marcos por el &lt;em&gt;walkie &lt;/em&gt;para que se quedara en la primera, por si echaban a correr escaleras abajo. La trampa estaba tendida. Ahora sólo había que darles un margen para que siguieran confiados. Cuando vi a la rubia de la minifalda vaquera me dije: “Ésa no se les escapa. Y éstos a mí tampoco”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más de una veintena de braguitas, imperceptibles tangas y misteriosos pantys se acumulaban en la carpeta de imágenes de aquel teléfono móvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pero no os da vergüenza?... ahora mismo llamamos a vuestros padres... porque de aquí no os vais hasta que no lleguen ellos... Eso, si no damos parte a los municipales para que os pongan una multa por conducta indecorosa y violación (al oír esa palabra incluso yo me asusté) de la intimidad de las personas. (Hay que ver de lo que sirve el temario).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante el silencio y la mirada caída de los otros dos, el gordito avanzó un paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Perdone, pero no es lo que usted está pensando. En el instituto han convocado un concurso de fotografía creativa y hay una modalidad de “imágenes con riesgo”. Ya sabe, como los reporteros de guerra y eso. El premio es un ordenador y un lote de libros... pero vamos, que si tiene alguna duda, nada... borramos las fotos y nos olvidamos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi sin darme opción, me cogió el móvil y empezó a trastearlo. Miré a Marcos y me guiñó un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Chaval, —le dije poniendo mi mano en su hombro— no sé si alguno de éstos serán algún día fotógrafos famosos, pero, de lo que no tengo ninguna duda, es que tu serás político o escritor... Habrá que ver si desarrollas este talento en la oratoria o la narrativa.&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/-UuBtAkLhryo/TYem0nQ1wDI/AAAAAAAAAS4/t8pUfH9czHg/s320/upskirt1.jpg" style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 240px; height: 320px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5586617285599412274" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-6371742071643211787?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/6371742071643211787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=6371742071643211787' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6371742071643211787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6371742071643211787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2011/03/pillados.html' title='Pillados'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-UuBtAkLhryo/TYem0nQ1wDI/AAAAAAAAAS4/t8pUfH9czHg/s72-c/upskirt1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-2184815473246674057</id><published>2011-02-28T22:17:00.002+01:00</published><updated>2011-03-01T12:22:09.588+01:00</updated><title type='text'>Vals de Carnaval</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-emqX0YbP-jE/TVe_AyQly-I/AAAAAAAAASw/_hzW6LtdSgQ/s1600/Vals.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 241px; DISPLAY: block; HEIGHT: 234px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5573133084106542050" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-emqX0YbP-jE/TVe_AyQly-I/AAAAAAAAASw/_hzW6LtdSgQ/s320/Vals.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Si quieres, puedes bailar conmigo...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;bailar esta danza de máscaras,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;en la que ni tú ni yo&lt;/div&gt;&lt;div&gt;conocemos el disfraz;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;tan sólo el espejo&lt;/div&gt;&lt;div&gt;de mi sensatez&lt;/div&gt;&lt;div&gt;retuerce, a veces, tu imagen&lt;/div&gt;&lt;div&gt;hasta hacerla desaparecer.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ríe, ríete conmigo...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y de mí también,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;para que tus labios&lt;/div&gt;&lt;div&gt;dibujen lo que no quiero oír:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que la farsa ha comenzado&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y yo soy el invitado,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que la estupidez&lt;/div&gt;&lt;div&gt;llega en blanca limousine,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que el disparate se cuelga del brazo&lt;/div&gt;&lt;div&gt;y el sarcasmo es el mejor trago.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ven, vete... ven aléjate de mí,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;no es necesario&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que lo hagas deprisa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Vete, ven... acércate a mi,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que giraré a tu alrededor&lt;/div&gt;&lt;div&gt;pasos de un nostálgico vals,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;que ni tú quieres,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ni yo puedo bailar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-2184815473246674057?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/2184815473246674057/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=2184815473246674057' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/2184815473246674057'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/2184815473246674057'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2011/02/vals-de-carnaval.html' title='Vals de Carnaval'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-emqX0YbP-jE/TVe_AyQly-I/AAAAAAAAASw/_hzW6LtdSgQ/s72-c/Vals.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-5350043314595357804</id><published>2011-01-19T20:46:00.000+01:00</published><updated>2011-01-19T20:48:01.684+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hiperbreves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Descuido</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/TTc7K7SHuiI/AAAAAAAAASM/IY68MMIiogU/s1600/espermatozoide.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/TTc7K7SHuiI/AAAAAAAAASM/IY68MMIiogU/s200/espermatozoide.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5563980923537963554" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nunca me gustaron los deportes, y mucho menos los solitarios, por ejemplo: correr. Tampoco me dio nunca por ir al gimnasio, así que no puede decirse que fuera un espermatozoide atlético. Si alguna ley marcó mi adolescencia esa fue la del “mínimo esfuerzo”. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No es de extrañar que cuando me encontré con todos aquellos colegas enfundados en mallas, con los dorsales numerados y los chips en las zapatillas, me fuera rezagando hasta quedarme en las últimas filas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Dejé que salieran atropellándose y me distraje tomando una cerveza. Fue mucho más fácil y divertido dejarme deslizar por el tobogán una vez que retiraron la lona.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-5350043314595357804?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/5350043314595357804/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=5350043314595357804' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/5350043314595357804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/5350043314595357804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2011/01/descuido.html' title='Descuido'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/TTc7K7SHuiI/AAAAAAAAASM/IY68MMIiogU/s72-c/espermatozoide.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-6802211203858082207</id><published>2011-01-17T03:55:00.001+01:00</published><updated>2011-02-09T15:53:01.024+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='náusea'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='microrrelatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hiperbreves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='desamor'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><title type='text'>Náusea</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/TUpgS_kIB3I/AAAAAAAAASU/cT8h0z_U54U/s1600/pisada%2Bmierda.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 200px; FLOAT: right; HEIGHT: 164px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5569369768613906290" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/TUpgS_kIB3I/AAAAAAAAASU/cT8h0z_U54U/s200/pisada%2Bmierda.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;La deformación grotesca de cómo te imaginaba ser asciende como una náusea; no sé bien si es debido al amargor que inunda mi boca, a la resaca de una noche de amor imaginada, o al inconfundiblble hedor del excremento adherido a la suela, que me recuerda sarcásticamente dónde ha de posarse la mirada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-6802211203858082207?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/6802211203858082207/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=6802211203858082207' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6802211203858082207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6802211203858082207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2011/02/nausea.html' title='Náusea'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/TUpgS_kIB3I/AAAAAAAAASU/cT8h0z_U54U/s72-c/pisada%2Bmierda.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-6272021880738868006</id><published>2010-12-14T20:57:00.009+01:00</published><updated>2010-12-15T22:36:56.695+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='carta reyes magos'/><title type='text'>Carta a Papá Noel 2010</title><content type='html'>Querido San Nicolás (no tengo aún la suficiente confianza para llamarte Papá y, eso de Santa, tampoco lo veo... la verdad):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como verás, he decidido cambiar de proveedor de regalos este año, dado que "algunos" equivocan la "fidelidad" con el abuso oligopólico, y no contentos con no dar un servicio apropiado hacen oídos sordos a las quejas y reclamaciones del cliente. Pues bien, espero que este cambio sea provechoso para ambos y sea el inicio de una prolongada relación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso a relacionarte mis peticiones de regalos y obsequios correspondientes a la Navidad de 2010 ya que, como puedes comprobar, me he informado previamente que tu fecha de entrega es la noche del 24 de diciembre, es decir, a partir de las 00.00 h del día 25. Tampoco te voy a recordar mis peticiones anteriores a "los otros", así que sin más preámbulos pasemos a los regalos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Una púa, o dos, de algún virtuoso de la guitarra eléctrica (tengo una Réplica Gibson Les Paul, para tu info), a ser posible de Eric Clapton o Van Halen&lt;br /&gt;- Un E-Book Writer.. sí, sí has leído bien... casi todo el mundo pide Reader, pero yo quiero uno que me los escriba... ok?&lt;br /&gt;- Un frasco de colonia "Virtual George", con feromonas auténticas de Clooney&lt;br /&gt;- Una bicicleta estática con motor de 49 cc. (que lo de dar pedales ya me cansa, eh)&lt;br /&gt;- 1 reproductor MP15... que digo yo que ya tendrá que haberlos&lt;br /&gt;- La Barbie Striper (el modelo más grande, de 1,70 m. aprox.)&lt;br /&gt;- El juego de simulación virtual para la Play "Aprende a ser controlador aéreo"&lt;br /&gt;- Y por último... 1 décimo premiado del Gordo del día 22 (si tienes dificultades, puedes hablar con Fabra)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno y eso es todo... también te pediría cosas más intangibles (tipo amor y paz) o ecológicas (disminución de las emisiones de CO2) de responsabilidad social (que salgamos de la crisis) o más puramente fisiológicas (salud), pero la verdad prefiero ver como te desenvuelves con las peticiones más accesibles y materiales, y el año que viene ya lo hablamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrazos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 259px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5550630466151522818" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/TQfNAB5sIgI/AAAAAAAAARc/N-gdY1iH77Y/s400/Papa%2BNoel%2BFCB.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-6272021880738868006?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/6272021880738868006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=6272021880738868006' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6272021880738868006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6272021880738868006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2010/12/carta-papa-noel-2010.html' title='Carta a Papá Noel 2010'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/TQfNAB5sIgI/AAAAAAAAARc/N-gdY1iH77Y/s72-c/Papa%2BNoel%2BFCB.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-4897198419286072450</id><published>2010-02-27T10:40:00.001+01:00</published><updated>2010-02-27T21:33:36.971+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='USA'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>The Vernor's snores (VII). The ending</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-large;"&gt;S&lt;/span&gt;i han llegado hasta aquí, les pregunto: ¿Cómo se siente uno ante el hecho de la felicidad diferida? ¿Recuerdan cómo estaban horas antes de la cita? Pues así estaba yo, nervioso, impaciente, con una especial sensación de bienestar que me empujó a estar mucho más comunicativo que de costumbre, y bromear con anécdotas y chistes durante la cena. Claro que la desinhibición también pudo verse incentivada por las cuatro Budweisser con las que acompañé la ensalada Caesar, el medio costillar y los brownies. De vez en cuando introducía mi mano en el bolsillo y el tacto de la cajita de tapones producía en mí el efecto de un mágico talismán. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esa noche incluso no tenía prisa y fui yo el que invité a una iniciática ronda en “The blind pig”. Allí, después del primer cubalibre de ron, pude confesar a Jenny, entre carcajadas, mis problemas... jamás pensé que podía tener un inglés tan fluido, o tan gracioso, porque fui la envidia de todos los participantes masculinos que observaban celosos como su fetiche sexual se moría de risa con mis ocurrencias. Jenny me recriminó no haberle dicho nada sobre todo, me dijo, porque ella padecía de insomnio y tomaba habitualmente unas pastillas para dormir. Abrió el bolso y troceó un pedacito gris que contenía cuatro. Te tomas una, una hora antes de acostarte, y te olvidas. Venga, tómatela y ya me dirás mañana, me dijo con ese aire maternal que adoptan a veces las mujeres. Obviamente no estaba en mi ánimo contrariarla, porque sospechaba (o anhelaba) que tras esas complicidades pudiéramos compartir algo más en esa última noche. Pero Jenny se dedicó a la mesa de billar retando, a cinco dólares la partida, a todos los que quisieran, y no faltó el galán argentino, el machote mexicano, el apocado peruano, incluso un extraño paraguayo para medirse con Jenny que se inclinaba provocativamente sobre el tapete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S4bNxyUn1JI/AAAAAAAAARM/luF19pY0-8o/s1600-h/Pool+girl,+by+Jeremy+Blanchard.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 363px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S4bNxyUn1JI/AAAAAAAAARM/luF19pY0-8o/s400/Pool+girl,+by+Jeremy+Blanchard.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5442263454929376402" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#990000;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Foto: Jeremy Blanchard&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al finalizar el tercer —o quizá fuera el cuarto— Bacardi con cocacola, la cabeza me daba vueltas, notaba como los ojos se entornaban y la lengua empezaba a darse golpes contra las paredes del paladar, todos los síntomas de que —como diría el porteño— empiezas a “estar en pedo”. Era el momento de pensar en dormir... sleep... dormir... &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Salí del bar y tuve suerte, un taxi mantenía la luz encendida a escasos cien metros. En poco menos de tres minutos estaba subiendo —con ciertas dificultades— la escalera que me conducía al primer piso del hotel. Entré sin dar la luz, para no molestar a Vernor; era tal mi condescendencia con toda la humanidad que hasta a mi torturador personal le veía como una víctima. Me miré en el espejo y casi no me reconocí, la cara era de totally drunk (borracho total), a ver si con tanto alcohol ahora no voy a pegar ojo, pensé... fue tal mi pavor ante esa hipótesis que inmediatamente me tomé otra pastilla de Jenny con la ayuda de un poco de agua.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recuerdo, ya muy vagamente, que me metí en la cama; no me acuerdo bien si dejé el aire acondicionado encendido o lo apagué; pero sí recuerdo perfectamente cómo abrí la cajita de “super suaves”, cómo me dediqué a ponerlos y quitarlos para notar hasta qué punto amortiguaban los ronquidos/snores, y me tumbé, cerré los ojos... y no recuerdo mucho más.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A la mañana siguiente, Vernor tuvo que sacudirme fuerte para despertarme. Cuando abrí los ojos y vi tanta luz, tuve que cerrarlos de nuevo. Vernor, completamente vestido y con la cartera en la mano, me dijo que se había asustado, que me había estado hablando y que no despertaba, que incluso me había zarandeado ligeramente y que a punto había estado de llamar a recepción porque creía que me había pasado algo. Ya más tranquilo, me recordó la hora y me dijo que tenía sólo diez minutos para llegar a tiempo. Le dije que sí, que no se preocupara... &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡A la m.... el comedor... ¡Estaba feliz!, por primera vez en cuatro días había podido dormir y esa sensación no la iba a eclipsar un despertar apresurado por llegar a desayunar. Según el programa, tras el desayuno, teníamos una última sesión con el servicio de admisiones de la Universidad y consideré que esa era una actividad totalmente innecesaria y prescindible para mí. Me levanté y encendí el televisor en busca de noticias... no esperaba encontrármelas en un papel doblado que estaba en el suelo, cerca de la puerta. En un castellano pasable venía a decir que si no conseguía dormir podía acercarme hasta la 107 donde me esperaba, con una botella de ron, XXX Jenny. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Doblé con sumo cuidado el mensaje y pensé en lo mucho que podía presumir ante mis colegas de la oficina. Pero, sabiendo de mis cuentos, seguro que pensarían que, o bien lo escribí yo mismo, o se lo encargué escribir a alguien, así que decidí hacerlo pedacitos y arrojarlos hacia el techo de la habitación. Lentamente, como un confetti carnavalesco, descendieron hasta posarse en la cama. Algunos cayeron muy cerca de unos tapones azules que permanecían, medio ocultos, al lado de la almohada. THE END.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-4897198419286072450?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/4897198419286072450/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=4897198419286072450' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/4897198419286072450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/4897198419286072450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2010/02/vernors-snores-vii-ending.html' title='The Vernor&apos;s snores (VII). The ending'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S4bNxyUn1JI/AAAAAAAAARM/luF19pY0-8o/s72-c/Pool+girl,+by+Jeremy+Blanchard.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-7077833549342972262</id><published>2010-02-20T10:08:00.000+01:00</published><updated>2010-02-20T10:10:15.016+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='USA'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>The Vernor's snores (VI)</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;&lt;b&gt;B&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;ajé las escaleras y abrí la trampilla que bloqueaba el acceso a la piscina. Me acerqué con cierto cuidado, alzando de vez en cuando la vista en dirección a los corredores. Estábamos solos... la tumbona y yo. Con cariño y delicadeza, como quien desabrocha un vestido, la recliné hasta el máximo permitido, desplegué la manta desde un extremo y me tumbé, tapándome con la otra mitad. Respiré profundamente y cerré los ojos. Los grillos de la noche acompañaron esa sensación de vacío, de cálido placer, que se sucede tras la esperada unión... tras la fusión en un solo elemento de aquellos dos cuerpos que se desconocían hacía tan solo cinco minutos y que yacían juntos ahora, teniendo por cómplice a una manta de hotel y por cubierta el cielo de una noche de verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que el placer es efímero, lo sabemos todos... quizá algunos/as más que otros/as. Pero ¡qué gusto mientras dura! Exactamente una hora y pico. ¿Qué exagero?... nada de eso... a las seis y media en punto el hotel se ponía en marcha, se daban las luces, las limpiadoras empezaban a preparar sus carros (little carts) y algunos huéspedes empezaban a bajar sus equipajes cargándolos en los suyos (cars). No había modo de seguir disfrutando de aquella especie de narcolepsia postcoital. A las siete menos cuarto subía de nuevo a la habitación. Por suerte Vernor estaba en la ducha y pude tumbarme otros diez minutos más. Durante ese tiempo me fijé un solo objetivo para aquella jornada: comprar unos tapones en la farmacia más cercana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según el programa, la sesión de la tarde finalizaba a las cinco piem. Bueno pues esa tarde, por razones que no vienen al caso, eran las cinco y treinta y siete cuando llegábamos al hotel. Los días anteriores, en el paseo vespertino por la calle principal de la ciudad, había curioseado los escaparates de las escasas tiendas que a esas horas ya se encontraban cerradas... ¿y las farmacias?... pues hombre ¡alguna habrá de guardia!... ¡pues no, majete!, sólo hay dos farmacias, una enfrente de la otra y las dos cierran a las 6 piem. &lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Llegué... six to six (por los pelos) y me dirigí a la más grande. Al entrar pensé que me había equivocado -a pesar de la cruz verde encendida encima de la fachada- porque aquel establecimiento se parecía más a un supermercado. Largas estanterías se disponían paralelas a ambos lados de los pasillos (seis al menos). Tanto fármaco, tanto botecito y tanta cajita me abrumaron. Tampoco había tomado la precaución de preguntar a alguno de los intérpretes como le decían a los tapones en inglés-americano. Tras pasearme por dos de los corredores, vi que en la parte superior de algunos de ellos habían un letrerito con algunas palabras que me recordaron a la lesson seven de mi “English for beginners”: mouth, stomach, eyes, teeth, kidneys, foot... coño ... y cómo shit se decían oídos?... ears... eso es “iirs”... Una voz femenina me susurró a mi espalda algo así como: Canai jelpiu?... (en V.O. subtitulada: Can I help you?)... Si no hubiera sido por la bata blanca y la expresión de “¡vamos, que estamos cerrando!” le hubiera propuesto cualquier cosa, pero me contenté con poner cara de sufrimiento y decir: “I need something for the noise”, a la vez que me llevaba los índices a los oídos tal y como hice la noche anterior. Me acompañó a uno de los mostradores y me dejó enfrente. Ear Plugs.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S32jOpkWjxI/AAAAAAAAARE/CRqTWcUhd4U/s1600-h/Ear+plugs+2+by+Shawn+McClung.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 291px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S32jOpkWjxI/AAAAAAAAARE/CRqTWcUhd4U/s400/Ear+plugs+2+by+Shawn+McClung.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5439683397005250322" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#990000;"&gt;Foto: Shawn McClung&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por un momento se me había olvidado que estaba en los Estados Unidos, el país de la opulencia, de la oferta ilimitada que crea su propia demanda, el adalid de la globalización y el valeroso defensor del imperio del mercado. Más de una docena de modelos de taponcitos esperaban a que me decidiera. Obviamente primero miré el aspecto, los había blancos, azules, rojos, grandes y más pequeños, unos lisos y otros como con rosca, algunos tenían un cordoncito, otros como una especie de mariposa en los extremos. Miré el reloj, three past six. A continuación saqué algunos de ellos de las varillas que actuaban como expositores e intenté leer las indicaciones que aparecían en la parte trasera de las cajitas. ¡Hostias!... Noise Reduction Rating: 22 decibels. Comparé unos cuatro o cinco: 24, 20, 18, 20-24, otros ponían simplemente “for high frequency sounds” o “superior noise reduction rating”. ¡My God!... cuántos decibelios tendrían los Vernor’s snores? Algunos eran especiales para aeropuertos, otros para maquinaria... ¿y para snores?  por más que leía no veía explícita aquella aplicación. La señorita de blanco se acercó de nuevo con el ceño ligeramente fruncido. Antes de que me dijera algo, cogí unos que ponían supersoft (acordándome de los de papel) y otros que eran los más caros (acordándome de mi amigo Joseba y de sus consejos: “si tienes dudas elige siempre lo más caro”). En total un Washington, 2.53 de los suaves y 6.35 de los de superluxe, más impuestos. Pagué gustosamente y a punto estuve de dejar propina. (To be continued)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-7077833549342972262?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/7077833549342972262/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=7077833549342972262' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/7077833549342972262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/7077833549342972262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2010/02/vernors-snores-vi.html' title='The Vernor&apos;s snores (VI)'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S32jOpkWjxI/AAAAAAAAARE/CRqTWcUhd4U/s72-c/Ear+plugs+2+by+Shawn+McClung.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-1612560355652344163</id><published>2010-02-13T12:30:00.002+01:00</published><updated>2010-02-16T18:54:58.481+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajes USA'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>The Vernor's snores (V)</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;T&lt;/span&gt;enía que hacer auténticos esfuerzos para no cerrar los ojos, sobre todo en la sesión de la tarde, justo después de comer. Cuando terminábamos la jornada de trabajo, a eso de las cinco piem, dudaba entre acercarme a la Library para chequear mis correos o irme despendolado hacia el hotel para echarme una siesta de las de pijama y orinal. Pero eso equivaldría a desperdiciar el sueño y pasarme de nuevo la noche en vela. No... cuanto más cansancio y sueño acumulara mejor podría dormir. Esa fue mi opción. Pero no contaba con la alianza diabólica de la diferencia horaria y los snores vernorianos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me dolían los ojos, me dolía el cuello, me dolían la espalda y las piernas. Necesitaba dormir. Aquella noche fui yo el que dio primero las buenas noches mientras Vernor –que había encontrado una cadena de habla hispana- seguía entretenido con los resultados de la liga de béisbol (baseball). Perfecto. El ronroneo del televisor podía prepararme para sobreponerme a los eventuales snores y si conseguía dormirme pronto a lo mejor no despertaba hasta las siete de la mañana. (¡Iluso!)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S3W4OZRsawI/AAAAAAAAAQ8/oyqLHF2Qvao/s1600-h/no+oir,+by+Hobvias+Sudoneighm.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 247px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S3W4OZRsawI/AAAAAAAAAQ8/oyqLHF2Qvao/s320/no+oir,+by+Hobvias+Sudoneighm.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5437454682562521858" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#990000;"&gt;Foto: Hobvias Sudoneighm&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Vernor no duró despierto ni cinco minutos (el muy hi..  de la chingada) y se puso a snorear acaparando toda la habitación. Soplé resignado y cerré más fuerte los ojos, hasta que me di cuenta de que lo que tenía que cerrar eran las orejas. Presioné con mis dedos índices justo en las ternillas y de pronto percibí un ligero zumbido como el que producen las caracolas, un agradable sonido a mar. Me relajé provisionalmente, no se estaba mal. Mi mente se trasladó a océanos atlánticos y mares mediterráneos, a chiringuitos playeros y dobles de cerveza con limón, a chicas en topless o con minúsculos tangas, (ehhh, que por ahí no vas a dormir). El problema era si iba a ser capaz de conciliar el sueño en esa posición. Probé rodeando la cabeza con el almohadón y presionando con la manos; luego apoyando la cara de lado y presionado sólo la oreja libre. Pensé en un remedio más permanente y que no precisara de ninguna acción por mi parte. Ya lo tengo.. tapones, lo que necesito son tapones... así que me levanté (haciendo todo el ruido que pude) y corté un trozo del papel del rollo que había en el cuarto de baño. Troceé dos pedacitos y me preparé unos rudimentarios tapones. Además de rascar considerablemente no eran tan efectivos como deseaba. Los snores se percibían con toda claridad. Probé a humedecer ligeramente con un poco de saliva para ver si se acoplaban mejor a los pabellones auditivos, y parece que el organismo los aceptó mejor. Pero... ¿y si se me meten hacia adentro y luego no los puedo sacar?... ¿y si me producen una lesión?, joder... voy a hacerlos más grandes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aunque intentaba no mirar el reloj era muy difícil resistirme. Las dos menos veinte... fuck you!... (¿sólooooo?). Tras el fracaso anterior mi mente se empeñó en encontrar soluciones. Así, pensé en utilizar una de las tiritas que suelo echar en el neceser colocándosela en la nariz del pertinente snoreador. Ya saben ustedes que hubo un tiempo en que se puso de moda y no había deportista de élite, fuera cual fuera la modalidad, que no luciera la famosa tirita adherida al puente de la nariz. Hoy pocos lo usan; que yo recuerde, Valentino Rossi -que ya me dirán usted para que carajo le sirve bajo el casco integral- y algún que otro corredor de fondo, pero el caso es que la susodicha tirita parece que, además de abrir las fosas nasales y facilitar la respiración, actuaba como un eficaz antisnorítico. Eso al menos era lo que recordaba haber leído. Al cabo de media hora abandoné la idea de la tirita sustituyéndola por los calcetines blancos de algodón, convenientemente recogidos sobre sí mismos en una especie de pelota, que serían incrustados directamente en la boca y parte del esófago de Vernor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A las cuatro, más o menos, la solución pasaba por encender la luz y poner la tele a toda hostia. Seguro que con eso le despertaba y, lejos de bajar el volumen, le diría que lo sentía mucho pero que no podía dormir y que si tenía algún problema que se lo dijera a Pet. Era otra posibilidad, ser yo la causa de las desavenencias de pareja y el promotor de la ruptura de la habitación compartida. Probablemente si era él el que se quejaba no sería percibido como el típico comportamiento del euro-imperialista-pequeñoburgués sino todo lo contrario, era de nuevo un indígena -como lo habían sido sus antepasados- la víctima del colonialismo, esta vez de la mano de un español que aferraba el mando a distancia y de la CBS que retransmitía en diferido las semifinales de la NBA.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A las cinco o’clok apelé a la máxima de que si la montaña no va a Mahoma, el profeta es quien debe calzarse las botas y hacer la excursión. Sentencia que se vio reforzada por aquella otra de que “una retirada a tiempo es una victoria”. Me levanté, me puse un pantalón corto, una camiseta y las zapatillas de deporte y me dispuse a dar un paseo bajo la dulce luz del amanecer (a ver si así se me pasa el cabreo). Salí al pasillo y me apoyé en la barandilla -con esa típica pose de quien otea el horizonte- descubriendo que el sol debía de estar completamente dormido y aún le quedaría al menos una hora para despertar. Apliqué el zoom de mis ojos posándolos en cosas más cercanas y entonces la vi, sugerente, enigmática, disfrutando de la soledad. Estaba junto a la piscina como ausente, con una cierta languidez. Ahí tenía otra oportunidad, pero tenía que tomar una decisión y rápido. Entré en la habitación y cogí el accesorio que podía serme muy útil en mis proyectos. Mi corazón empezaba a alterarse y cierta excitación sacudía todo mi cuerpo. God, que había dado un portazo en mis narices, me abría ahora una sugerente ventana. (To be continued)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-1612560355652344163?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/1612560355652344163/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=1612560355652344163' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/1612560355652344163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/1612560355652344163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2010/02/vernors-snores-v.html' title='The Vernor&apos;s snores (V)'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S3W4OZRsawI/AAAAAAAAAQ8/oyqLHF2Qvao/s72-c/no+oir,+by+Hobvias+Sudoneighm.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-5497583632414569567</id><published>2010-02-06T11:07:00.005+01:00</published><updated>2010-02-09T11:06:24.804+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='USA'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>The Vernor's snores (IV)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S2nNDojlPgI/AAAAAAAAAQk/OggkaOolWjQ/s1600-h/River+boat+by+Linda+Giddens-1.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 289px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5434099887709175298" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S2nNDojlPgI/AAAAAAAAAQk/OggkaOolWjQ/s400/River+boat+by+Linda+Giddens-1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#990000;"&gt;Foto: Linda Giddens&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:large;"&gt;L&lt;/span&gt;a jornada había sido completa. Habíamos pasado el día en un paseo agradable a bordo de un barco fluvial -similar a los que surcan el Mississippi- y por la noche habíamos asistido a la recepción que había organizado en nuestro honor el Presidente Grant (el rector de la Universidad). A eso de las diez, la fiesta había terminado, pero para los latinos esa era todavía una hora demasiado temprano para regresar al hotel. Nos quedamos un pequeño grupo que, bajo la tutela de Jenny, decidimos tomarnos unos tragos en “The blind pig”, uno de los pocos bares de la ciudad. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S2nRn50URpI/AAAAAAAAAQ0/z4cqo_U49JU/s1600-h/The+blind+pig.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 200px; FLOAT: left; HEIGHT: 188px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5434104908864571026" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S2nRn50URpI/AAAAAAAAAQ0/z4cqo_U49JU/s200/The+blind+pig.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tras unas partidas de pool y otras tantas cervezas nos encaminamos, andando, sí, sí, andando, walking, (no tardamos más de 10-12 minutos) hacia el hotel. Aunque era todavía temprano, calculo que cerca de la 1, no hubo posibilidad de tomar la última (no bar, do you remember?) así que decidimos despedirnos y subir a las habitaciones. Busqué la tarjeta y aparecieron dos de crédito, la del Corte Inglés, la de la Seguridad Social, la de la Compañía de accidentes, la prepagada de ATT, otra de Telefónica... aquí está, no, no, ésta es la del Holiday Inn de Orlando... vuelta a comenzar... Tras la segunda vuelta empecé a temer que mi despiste habitual con las llaves tuviera también efectos con las tarjetas de plástico. No era descabellado pensar que podía haberla dejado en la habitación, o en un bolsillo de la cartera que suelo llevar colgada en bandolera. Repasé de nuevo todos los posibles habitáculos que pudieran contenerla y nada. En esos momento mi mano derecha actuó de forma autónoma yendo directamente al bolsillo trasero del pantalón. Respiré.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La habitación estaba a oscuras y el aire acondicionado soltaba un chorro de aire frío. Además hacía un ruido considerable. Para no tener que encender la luz descorrí un poco las cortinas dejando que el fulgor de la luna y la iluminación nocturna del hotel resplandecieran lo suficiente la habitación. A los pocos segundos percibí el bulto adormecido de Vernor (in his bed). Me desvestí procurando no hacer ruido y procedí al ceremonial nocturno. Me metí en la cama y miré el reloj, la 1,15 a.m. (7,15 hora de España). Cerré los ojos y esperé que viniera el sueño. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esperé y esperé. Mientras esperaba me pareció escuchar junto al sonido del ventilador del aire acondicionado, otros sonidos que provenían justo del otro lado. Decidí levantarme y apagar el aire. ¡Hell, shit, son of the &lt;i&gt;beach&lt;/i&gt;, fuck you… y todos los tacos que me sabía! No puede ser... me cago en mi suerte... joder... Eran snores. No sé como se dicen en castellano. Son esos ruidos que nacen como silbidos y se van volviendo más graves, ruidos que se repiten en secuencia y que el sujeto no controla. Snores les decimos nosotros. Bueno pues Vernor snoreaba. A los quince minutos decidí encender de nuevo el aire acondicionado porque prefería que se me resecara la garganta, que me dieran un ataque de lumbago o que me cogiera un resfriado de padre y muy señor mío, pero que el ruido, que antes había calificado de molesto, atenuara los malditos snores. Quince minutos más tarde los sonidos se habían acoplado de tal manera que aquello parecía una maqueta de música repetitiva. No había más remedio que echar mano a los remedios tradicionales. Chasqueé la lengua varias veces, como arreando a un caballo imaginario y nada. Probé a toser, para disimular, pero nada. Ni siquiera una momentánea interrupción. Bueno, tranquilo, no pierdas los nervios. A lo mejor si cambia de postura cesan los snores. Es cuestión de esperar, ya verás.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y Vernor se dio la vuelta y se quedó mirando para el techo. Los snores aumentaron y cambiaron de registro. Ahora sonaban como ahogos, como lamentos de ultratumba, como si la garganta y la nariz vernorianas estuvieran acosados por el mismísimo Freddy Krugger o el de la motosierra de Texas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A las tres de la mañana decidí levantarme y darme una vuelta... quizá vuelva a moverse, quizá sea solo al principio, quizá si me entra mucho sueño no los oiga. Salí al pasillo y me distraje contemplando la piscina. Si hubiera algo de luz junto a las mesas, me bajaba uno de los libros que eché en la maleta o me ponía a hacer crucigramas. Voy a darme una vuelta por recepción... ¿en pijama?... bueno, es un pantalón corto y una camiseta. Bajé a la recepción y vi a un tipo neg... digo afroamericano, muy alto, puesto que le sobresalían del sofá dos enormes zapatillas de baloncesto, tumbado de lado que, o dormía, o se hacía muy bien el dormido. Me acerqué hasta la máquina de soft drinks y curioseé las ofertas: Coke, Coke light, Coke No Cafeine, Sprite, Sprite-diet, Seven Up... Todo a un dólar cincuenta. No beers, bières, nao birras ni por supuesto... cervezas. Subí las escaleras y me encontré de nuevo frente a la puerta. Pegué la oreja. No se oía nada. Alborozado introduje la tarjetita y abrí la puerta. Vernor miraba ahora hacia el interior de la habitación y los snores sonaban más débiles. Es el momento, aprovecha, me dije para animarme. Me introduje rápidamente bajo las sábanas y cerré con fuerza los ojos; mi mente intentó perderse por todos los vericuetos que pudieran tener algo de somníferos. Media hora más tarde miraba de nuevo el reloj, eran las 4 menos diez. Faltaban sólo unas tres horas para desayunar en los Commons de la Stanton University. (To be continued)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-5497583632414569567?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/5497583632414569567/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=5497583632414569567' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/5497583632414569567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/5497583632414569567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2010/02/vernors-snores-iv.html' title='The Vernor&apos;s snores (IV)'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S2nNDojlPgI/AAAAAAAAAQk/OggkaOolWjQ/s72-c/River+boat+by+Linda+Giddens-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-6336111321409620710</id><published>2010-01-31T17:51:00.000+01:00</published><updated>2010-01-31T17:55:00.651+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='USA'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>The Vernor's snores (III)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-large;"&gt;D&lt;/span&gt;r. Peter Delynn, Dept. of Political Science, Stanton University. ¿A qué les suena? A un tipo de unos sesenta años con el pelo blanco, seguramente con gafas, quizá con bigote, con traje, camisa blanca y pajarita de lazo al cuello. O tal vez algo más joven, de unos cincuenta -y entonces combinaría probablemente una camisa de cuadros con corbata de rayas-, de piel sonrosada y ojos azules.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No obstante, el tipo que se acercó a mí con la mano extendida tendría unos cuarenta, alto y delgado, con una larga melena rubia recogida en una coleta y vestía una especie de guayabera estampada. Sin duda un ayudante de Delynn, pensé... Carlos, éste va a ser, le dicen Carlos aunque su nombre de origen debe ser Charles. Pero no, se trataba de Pet, que amablemente me preguntó por el viaje y se disculpó por el malentendido en la llegada. Se encarga de los trámites con la recepción y me comenta: Esto... no te importa compartir la habitación?... (Cielos! pensé traduciendo mental y erróneamente por su antónimo... Hells!)... Si es con una señorita, no... si no ... tendré que consultar con mi mujer, le dije. No debí ser muy original. Eso dicen todos, me contestó. Sin embargo, tras pasar  previamente por el mostrador de Recepción, me alcanzó un estuchito con una tarjeta. Toma, es la 243 y tienes suerte, me dice, estás solo. OK, digo, mucho mejor.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S2VbJ1cWW5I/AAAAAAAAAQc/gUIlQRWkPb4/s400/Pigtail,+by+T.+Rockstar.jpg" style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 400px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5432848750015306642" /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: center; "&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Foto: T. Rockstar&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esa noche mi reloj biológico me despierta a las dos de la mañana y desde ese momento no consigo volver a dormir. Conecto el televisor y alucino viendo las competiciones tan raras que se gastan por aquí; además de las habituales carreras con todo tipo de vehículos y de comer más rápido o en mayor cantidad (hamburguesas, huevos, tallarines...), esta noche le toca el turno a los tipos que rompen cosas con las elementos más impensables de su cuerpo, por ejemplo hay uno que atraviesa latas de cocacola (llenas) con el dedo índice, a otro le rompen estacas de madera golpeándole en la mismísima entrepierna, y otro dobla varillas gruesas de metal empujando con la nuez... (No comment!)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El traslado hacia Deland (o De Land, que de las dos formas puede y debe decirse) lo hicimos en dos enormes rancheras, (one black and one white) con el apoyo logístico de un auto que conducía Jenny con parte del equipaje. Las carreteras son amplias —de dos carriles al menos—, rectas y bien asfaltadas, con una mediana de césped dos veces superior a la anchura de la calzada. Se nota que aquí tierra no les falta. El paisaje es algo monótono, liso y verde, salpicado de lagunas artificiales y ayuda a crear un halo de tranquilidad y armonía. En poco menos de dos horas llegamos al hotel pero nos comentan que éste no es el que estaba en el programa, pero que lo han cambiado porque está más cerca de la Universidad y facilitará nuestros traslados. No importa, mucho mejor, decimos todos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pet reparte de nuevo las llaves. Mi sentido racional me había indicado que si en Orlando había disfrutado de una habitación para mí solo, lo lógico sería que mantuviera ese privilegio. Por otro lado, si exceptuamos a Peter y Carlos, éramos 13 en el grupo de visitantes y obviamente uno debía dormir solo. Era un deferencia esperable para el representante de la Asociación Castellano-Manchega para las Relaciones Eurolatinoamericanas...  Alberto... toma, la 256... estás con Vernor, he says me. ¿Vernor? pregunto desconcertado… Viene en el otro carro, responde.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿Hotel o motel?... Dejémoslo en que se asemejaba a un hotel de carretera; sólo dos plantas en forma de escuadra y en medio la piscina, los pasillos a un lado y otro de las alas ofrecían la secuencia puerta-ventana, window-door, hasta un total de 12 eslabones de esta cadena. Puede gustarte más o menos (y para gustos ahí están los colores) pero lo achacable era la carencia de algunos servicios que caracterizan a un establecimiento de este ramo: no bar, no laundry, no internationals calls, no lobby, no Pc’s with internet acces... pero siempre es mejor un hotel que una habitación austera en un colegio mayor... o quizá no. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img src="http://1.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S2VY9AJpZ8I/AAAAAAAAAQU/bfhMzA1oKMQ/s400/hotel2.jpg" style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5432846330528098242" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Foto: A.R.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como llego el primero me cojo la cama más próxima a la ventana. Posee además el complemento de una pequeña mesa circular. Cuelgo la ropa más arrugable en las perchas (3) y el resto lo coloco en el cajón que me corresponde del pequeño aparador sobre el que se encuentra el monitor de TV. Lo enciendo. Zappeo compulsivamente. Se vende de todo, y todo el mundo parece very happy con lo que han comprado. Lo apago. Voy para el cuarto de baño y la pastillita de jabón sobre el lavabo me evoca mi época de estudiante, de pensiones baratas, de viajes en trenes y albergues comunitarios. Hace ya demasiados años.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El movimiento nervioso del picaporte hacia arriba y hacia abajo me aleja de mis recuerdos. Alguien trata de abrir la puerta y percibo una silueta a través de los visillos entornados. Lo intenta una y otra vez cometiendo el error típico de pensar que debe abrirse con la tarjeta insertada en la ranura. Como temo que si lo sigue intentando pueda cargarse la manivela me levanto y le abro. ¡Hola!, tú eres Vernor, ¿no? Soy Alberto, le digo estrechándole la mano. Tienes que sacar lentamente la tarjeta para que se encienda la luz verde, entonces puedes abrir la puerta. ¡Ah, pueee..! me responde agradecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como le llevo ventaja (ya tengo todo mi equipaje medianamente ordenado) y hemos quedado para dentro de una hora me dispongo a darme una ducha. Dudo entre desnudarme allí mismo o entrar pudorosamente vestido, pero recuerdo las reducidas dimensiones del baño y opto por lo primero. Intento recordar cuando estuve en una situación similar —es decir con alguien en la habitación de un hotel que no fuera mi mujer— ...¡bah... que más da! Me enrollo la toalla a la cintura y encojo la tripa... me imagino baños turcos, saunas... mis nalgas se aprietan en una reacción espontánea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno no valora suficientemente la libertad, la que se escribe con mayúscula pero sobre todo la de la letra pequeña, hasta que la pierdes, momentáneamente, por razones ajenas a tu propia voluntad. Estás tan acostumbrado a usar el libre albedrío en el recinto privado de tu vida que ni se te ocurre tener que prescindir de espacios construidos con tu esfuerzo y con la tolerancia de los demás. Los silencios sin motivo, el mando del televisor, salir de la ducha como Dios te trajo al mundo (con algunas adiposidades más), la liberación de la ventosidad mañanera, ponerte a leer a las cuatro de la madrugada, escribir sin tener que responder a la típica pregunta “¿el qué?”, en fin todo aquello que te hace creer que eres el dueño de tu propia existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, todo esto se acabó. Por suerte mi ocasional compañero no era de los extrovertidos, de esos que no paran de hablar y provocar conversaciones aunque tus respuestas sean más secas que las tierras de Arizona. Su carácter reservado y prudente me hizo creer que debía estar agradecido y contento, sobre todo cuando repasé mentalmente algunas características de otros posibles candidatos. But the night changes everything. (To be continued)&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-6336111321409620710?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/6336111321409620710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=6336111321409620710' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6336111321409620710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6336111321409620710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2010/01/vernors-snores-iii.html' title='The Vernor&apos;s snores (III)'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S2VbJ1cWW5I/AAAAAAAAAQc/gUIlQRWkPb4/s72-c/Pigtail,+by+T.+Rockstar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-5384978637031905644</id><published>2010-01-21T22:49:00.004+01:00</published><updated>2010-01-25T17:40:29.490+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='USA'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>The Vernor's snores (II)</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:x-large;"&gt;S&lt;/span&gt;í, hemos tenido una hora de retraso... o sea que Jenny acaba de regresar ahorita, vaya ¡qué pena! ok, pásame con Carlos… Sí, dime... pues estoy en la segunda planta… en qué terminal?, pues no sé, donde llega US Airlines... Oka, que envías a alguien a buscarme a la salida A-19, de acuerdo, A-19, en cinco o diez minutos... okeeeyyy! &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Salí a la segunda para ver si veía lo de los postecitos con signos alfanuméricos pero no había postecitos, bajé a la tercera y… ¿bingooo? Pues no, sólo línea, porque me recorrí todos los postecitos y llegué desde el B-1 al B-25. Aquí me temo que hay que preguntar, pero dado mi english low level será mejor que lo haga a alguien con pinta de latino, o sea a limpiadoras o mozos. Perdone, ¿la salida A-19?... No, no, si no quiero embarcar, yo lo que quiero es salir del aeropuerto por la salida A-19. Me están esperando en ese sitio. O sea que la sala A-19 está del otro lado. Pero... ¿y la salida?... ¿también esta allí? Dice usted en la otra terminal, al otro lado, terminal A... pues vamos p’allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasillos y pasillos recorridos a toda leche (thanks brother for borrow me your wheelesbag) y la subida de adrenalina hacen que empiece a sudar a pesar del aire conditionated. Tras unos cinco o seis minutos a la carrera llego por fin a la terminal A, y de nuevo a bajar a la segunda planta... (¡gilipollas, que en la segunda no había postecitos con numeritos!) , y tras mi estúpido error de nuevo a la tercera, uff, soplido, por fin A-1, A-2, A-3… Al llegar al A-19 me encuentro con una furgoneta blanca aparcada y un tipo cerca de ella. Resuelto me dirijo a él en castellano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola, soy Alberto Rodrigo. El tío pone una cara rara como diciendo “pues muy bien majete y yo Charles Driver”, y me suelta una parrafada en inglés. Esquiusmi, bat aidon espikinglis, le digo todo de corrido. El tío va y me suelta otra cosa (yo pillo algo así como looking for, que me suena a canción de los U-2) así que no tengo más remedio que pensar en articular algo más o menos entendible, del tipo: Ar yu güeitin for mí? (todavía no sabía que güeitin en americano se dice güeirin)… pero el tío lo pilla y me dice que no, mientras mueve enérgicamente la cabeza a derecha e izquierda por si no le he entendido. Pero me tranquiliza diciendo que espere, que seguro que llegará alguien. Me lo creo porque necesito creerlo y me siento en un banquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los diez minutos vuelvo a estar desesperado, así que me meto dentro y busco un teléfono… Murphy actúa con su premonitoria ley, porque cuando necesitas algo nunca lo vas a tener a mano, y no veo un fucked phone en toda la sala. Salgo de nuevo y me siento de nuevo. Allí esta todavía el de la furgoneta al que le veo un celular colgado del pantalón. Compongo mentalmente la frase (excuse me sir, can you give me the phone?)... pero cuando la traduzco veo que el tío puede pensar que quiero que me de su móvil... a lo cual se negará, como lo haría cualquiera, (ok, y si le digo: would you call for me, please? a la vez que le muestro el teléfono móvil de Peter escrito en el fax)... sí, eso va a estar mejor, esquiusmi... y en cuanto le señalo el móvil el tío me pide el papel me pregunta algo y yo le indico con el dedo el numerito. Me marca y me lo pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pet? Oye que soy yo otra vez, Alberto, que aquí no ha venido nadie… ok, pásame con Carlos... Sí, estoy aquí, en la A-19, pero aquí hay un tío aparcado y no me espera a mí, sí, en la segunda planta, junto a las paradas de los taxis... oye tranquilo que mejor me cojo un taxi,... que no? bueno, venga, espero... (el tío del celular me mira porque me he callado pero sigo con la oreja pegada, para disimular miro para otro lado)... de acuerdo que espere aquí, que en cinco minutos vienen a por mí. No han pasado ni tres minutos cuando llega un microbús pequeño con unas letras enormes rotuladas en un lateral: Holiday Inn.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 278px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5427801161102124290" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S1NsZfbx5QI/AAAAAAAAAP0/GRFAK8ab7E0/s400/Shuttle+bus,by+Sandeep+Thukrai.jpg" /&gt; &lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;span style="COLOR: rgb(153,0,0)" class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;Foto: Sandeep Thukrai&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;No lo pensé dos veces y, como alma que lleva el Devil, me dirigí al grupito que estaba dejando sus equipajes en la puerta trasera de la furgoneta. El conductor, que iba colocando ordenadamente los trolleys, me miró algo extrañado y me preguntó algo. Dije alto y claro: I go to hotel. No tuve que ser lo suficientemente preciso porque me soltó otra parrafada en ese endiablado idioma. Insistí e insistí, incorporando esta vez el artículo y exagerando el acento : Ai go to &lt;u&gt;the&lt;/u&gt; joutel. Él volvió a preguntarme y en su frase final entendí Inn Select? Yes, yes, dije frenéticamente, Holiday Inn Select.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo masculló entre dientes pero ya no me importó cuando vi mi valija entre las demás. Fui el último en subir y sólo quedaba un asientito en el centro, de esos que se bajan desde el brazo de los que están más solidamente fijados al suelo. En pocos instantes las conversaciones se cruzaban delante de mi cara a una velocidad espeluznante. No era de extrañar que yo no pillara nada. Lo que sí me resultó extraño era su indumentaria. Los hombres vestían camisa blanca de manga corta con adornos azules en las hombreras y unos pines similares en un lateral de la pechera. Algunos conservaban todavía en su cabeza una gorra de plato con un cordón dorado. Las mujeres llevaban unos pañuelos de colores al cuello y unos sombreritos, algo ridículos, medio ladeados. Mis neuronas actuaron de nuevo y lo comprendí enseguida... era la tripulación de un avión. Me sentí como un polizón recién descubierto y empezó a asaltarme una terrible duda: ¿iríamos todos al mismo hotel, o aparecería sin remedio en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte el trayecto fue muy corto y en cinco-seis minutos (que a mi estómago le parecieron tuenyfaiv por lo encogido que lo llevaba) estábamos frente al Hotel Holiday Inn Select, en el área del aeropuerto de Orlando, Condado de Volusia, Estado de Flórida (pronúnciese adecuadamente acentúando la o). Mientras el conductor iba distribuyendo las maletas, sus propietarios le iban intercambiando billetes verdes doblados longitudinalmente que el tipo se engarzaba entre los dedos. Como todos los billetes son iguales (de tamaño y color) costaba saber si eran de 1$, 5$, 10$ o de valor superior. En realidad era una simple curiosidad porque no estaba dispuesto a desembolsar una propina después de toda mi particular odisea, así que esbocé mi mejor sonrisa y le dije ZENKIU VERI MACH mientras atravesaba resuelto la puerta automática del anhelado hotel. &lt;i&gt;(To be continued)&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-5384978637031905644?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/5384978637031905644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=5384978637031905644' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/5384978637031905644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/5384978637031905644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2010/01/vernors-snores-ii.html' title='The Vernor&apos;s snores (II)'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S1NsZfbx5QI/AAAAAAAAAP0/GRFAK8ab7E0/s72-c/Shuttle+bus,by+Sandeep+Thukrai.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-8299810901998327980</id><published>2010-01-17T00:32:00.021+01:00</published><updated>2010-01-20T22:41:38.466+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='USA'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>The Vernor's snores (I) *</title><content type='html'>* (Based on a true history)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I’m Spanish, I’m 46 years old and I’m married. Past Thursday somebody say me that I may to travel to Florida because nobody can assist an event at Stanton University. So, on Saturday I was flying to Orlando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de unas ocho horas de vuelo llegué a Philadelphia, la ciudad de los quesos, y lo digo porque tienes que pasar la aduana a golpe de calcetín, esto es con tus zapatos metidos en una caja de plástico (¡Oh my God!... tendré algún roto?) junto a tus objetos personales. No es de extrañar que se apodere de la sala el inconfundible olorcillo de decenas de pies humillados. De esa forma, sin monedas, descalzo, despojado de mi reloj y del cinturón (con el consiguiente peligro para mi integridad), entré en este wonderful country.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conexión no fue mala; después de caminar y caminar por interminables pasillos mecánicos encontré la gate que coincidía con mi tarjeta de embarque. La demora fue de cincuenta minutos, o sea, como en cualquier país subdesarrollado. La verdad se me pasó el tiempo muy rápido porque estuve entretenido reconociendo a todos los personajes que había visto en las películas: la policía negra (perdón... de color... digo...  afrodescendiente) enorme, con una talla de pantalón XXXL; el operario de la cinta transportadora, con la gorra beisbolera (con la visera para atrás, of course) y zapatillas de Michael Jordan de 150$; la jubilada Miss Mildred Design, con su pelo blanco y sus gafas de diseño ultramoderno… Hasta aquí todo normal, pero los problemas empezaron al llegar a Orlando. De nuevo andar y andar por pasillos similares, pero esta vez el final desembocaba en una especie de tubo enorme. Todo el mundo esperó y yo también. Todo el mundo se subió a un tren monorraíl elevado y yo, muy decidido, también ("donde fueres haz lo que vieres"), aunque era inevitable tener una especie de hormiguillo en el estómago (where coño irá esto?). El trayecto duró muy poco y al abrirse las puertas respiré: habíamos llegado a la sala de recogida de equipaje (Bag Claim). La maleta no se portó mal, salió terciadita, ni de las primeras ni de las últimas, así que me encaminé relativamente contento to the Exit.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S1JPc7oVuHI/AAAAAAAAAPs/wImKPrEkzcQ/s1600-h/Bag+claim+by+Michael+Gray.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 289px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S1JPc7oVuHI/AAAAAAAAAPs/wImKPrEkzcQ/s400/Bag+claim+by+Michael+Gray.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5427487859396687986" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="font-size:small;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style="color:#990000;"&gt;Foto: Michael Gray&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;But, as already said before,  the problems began. El aeropuerto internacional de Orlando tiene tres pisos (hacia abajo, down). La primera planta en la que se encuentran los mostradores, las tiendas y las puertas de embarque; en la segunda, la recogida de equipaje, y en la tercera las agencias de rent car, de hotels y los transportes públicos. Pues bien, por las tres plantas con sus correspondientes 16-18 puertas puede uno salir hacia la calle. Mi sentido racional me dijo que saliera por la segunda planta, exactamente por las puertas en cuya parte superior podía leerse US Airlines. Recordé que en el ultimo correo que recibí antes de mi partida me informaron que una persona estaría esperándome en el aeropuerto, en concreto una becaria, Jenny (estoy seguro que el imaginario colectivo masculino recrea el arquetipo: rubita de ojos claros, con grandes mofletes y sus correspondientes tetas), y ella sabía que yo llegaba en US11 desde Philadelphia. Miré a un lado y otro y ni asomo, no ya de Jenny, sino de ninguna persona humana; esperé unos minutos pero pensé que probablemente estaría en la salida del transporte público, así que me bajé a la tercera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí al exterior y, además del bofetón típico de calor húmedo, allí me esperaban un montón de autobuses y de taxis; sorteé a la gente que esperaba y recorrí de arriba a abajo la acera. Ok, no problem, será en la primera. En la primera había un lío de padre y muy señor mío y me dije que no, que por ahí no veía claro lo de la salida, así que bajé de nuevo a la segunda. Joder... ¿pero es que no hay nadie por aquí? No perdamos los nervios, utiliza la información de que dispones y tu cerebro. O sea que busqué el número del móvil de Pet (The Coordinator) y me dispuse a utilizar la tarjeta de prepago de ATT comprada hábilmente durante la espera en Philadelphia. Jelou!!... Pet? I’m Alberto Rodrigo, from Madrid… no, no, estoy aquí, en el aeropuerto de Orlando. (&lt;span style="font-style:italic;"&gt;To be continued)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-8299810901998327980?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/8299810901998327980/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=8299810901998327980' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/8299810901998327980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/8299810901998327980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2010/01/vernor-snores-i.html' title='The Vernor&apos;s snores (I) *'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/S1JPc7oVuHI/AAAAAAAAAPs/wImKPrEkzcQ/s72-c/Bag+claim+by+Michael+Gray.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-7324231313206320280</id><published>2010-01-05T10:40:00.004+01:00</published><updated>2010-12-15T22:38:02.195+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='carta reyes magos'/><title type='text'>Mi carta de Reyes 2010</title><content type='html'>Queridos Reyes Magos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como veis he decidido daros un voto de confianza a pesar del descalabro que sufrí el año pasado, os recuerdo que del Robocop que pedí sólo me trajisteis una cadera de titanio (que funciona de p... m.... por cierto), de la colección “200 Rones del Mundo” una botella de Arehucas y otra de Brugal y me dijisteis que siguiera yo con la colección por orden alfabético. La Barbie voley-playa estaba agotada y el Rugbilín todavía no se ha inventado... en fin, un fiasco... Así que espero que esta año os portéis mejor o, de lo contrario, me pensaré muy seriamente pasarme a la competencia con el abuelito ese del traje rojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí van mis peticiones para este año 2010:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- “Superando la crisis”, el juego de estrategia económico-financiera del nuevo milenio (contiene bonos del tesoro, DEG, y las cinco divisas más fuertes del mundo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La Barbie “Alesha Dixon”, (siempre la de tamaño natural)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Una guitarra eléctrica, Stratoscaster “Jimi Hemdrix Replica”, para acompañar los conciertos que me regala mi vecino el heavy&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El libro “Memorias. Por qué cambié mi cara y no mi cerebro” de Belén Esteban&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- 10 bono bus.... porque al precio que se van a poner&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, y como os decía el año pasado, que traigáis a mis amiguitos/as todo lo que ellos os han pedido, y por supuesto lo que os pedimos siempre pero parece que o hay poco, o no hay, o no podéis o (no quiero pensarlo) pasáis de ello: bienestar, tranquilidad, salud, justicia, "buen rollo", amabilidad, la reforma de las Naciones Unidas, un nuevo orden económico internacional, el cese de las agresiones, el cese de la violencia de cualquier clase (incluso verbal), el fin de las dictaduras, de las intolerancias, de la explotación... buaaaaa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; DISPLAY: block; HEIGHT: 374px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5550812793743756194" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/TQhy05HKS6I/AAAAAAAAARk/qog4DayaOO4/s400/reyes-magos.jpg" /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-7324231313206320280?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/7324231313206320280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=7324231313206320280' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/7324231313206320280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/7324231313206320280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2010/01/mi-carta-de-reyes-2010.html' title='Mi carta de Reyes 2010'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/TQhy05HKS6I/AAAAAAAAARk/qog4DayaOO4/s72-c/reyes-magos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-2634742768166857005</id><published>2009-12-15T08:20:00.000+01:00</published><updated>2009-12-16T16:42:52.490+01:00</updated><title type='text'>Otro año más estamos en Navidad</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SUucQWe90eI/AAAAAAAAAOk/osLtkRR_YyE/s1600-h/Colorful+leaves...+by+Chris+Darling.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 250px; FLOAT: right; HEIGHT: 226px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5281486792749339106" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SUucQWe90eI/AAAAAAAAAOk/osLtkRR_YyE/s400/Colorful+leaves...+by+Chris+Darling.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;En estas fiestas, y todo el tiempo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;Queda prohibido llorar sin aprender,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;levantarte un día sin saber qué hacer,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;tener miedo a tus recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;Queda prohibido no sonreír a los problemas,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;no luchar por lo que quieres,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;abandonarlo todo por miedo,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;no convertir en realidad tus sueños. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;Queda prohibido no demostrar tu amor,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;Queda prohibido dejar a tus amigos,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;no intentar comprender lo que vivieron juntos,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;llamarles sólo cuando los necesitas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;Queda prohibido no ser tú ante la gente,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;f&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;ingir ante las personas que no te importan,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;olvidar a toda la gente que te quiere.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;olvidar sus ojos, su risa,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;olvidar su pasado y pagarlo con su presente. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Queda prohibido no intentar comprender a las personas,&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;pensar que sus vidas valen más que la tuya,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;no saber que cada uno tiene su camino y su dicha. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;Queda prohibido no crear tu historia, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;no tener un momento para la gente que te necesita,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;no comprender que lo que la vida te da, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;también te lo quita. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;Queda prohibido no buscar tu felicidad,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;no vivir tu vida con una actitud positiva,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;no pensar en que podemos ser mejores,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;color:#990000;"&gt;no sentir que sin ti este mundo no sería igual&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Algunos versos del poema atribuido a Pablo Neruda y reivindicado por Alfredo Cuervo)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Otro año más estamos en Navidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;No es un lema de unos grandes almacenes pero lo podría ser. Han empezado a llegar correos de tarjetas electrónicas con "mensaje", los restaurantes habituales están abarrotados con grupos de empresa, se han ilumindo algunas calles céntricas, y los atascos crecen en número e intensidad. Se nota también en los escaparates, en los que se combinan los carteles anunciando ya unas madrugadoras rebajas anti-crisis y los adornos típicos de estas fechas -papásnoeles y nieve artificial-, y por supuesto en la proliferación de anuncios de fragancias y juguetes. En fin, que por si no nos habíamos dado cuenta estamos en Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto recibiremos esos sms cargados de tópicos, que se envían sin discrimar a todo la agenda del móvil, algunos ocurrentes y los más sensibleros, en los que abundan las palabras paz, alegría y felicidad... palabras huecas cuando se repiten en un acto tan artificial y rutinario...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me preguntan si me gustan las fiestas navideñas no sé muy bien que contestar. Estoy en contra de lo comúnmente aceptado, del "hay que estar feliz" por mandato televisivo, del consumismo desenfrenado e inútil, de la estética hortera. Pero me encuentro a gusto con mis amigos, con mi familia, al reencontrame con personas que hace tiempo que no veo; me gusta disponer de tiempo para leer y pasear; me gusta recibir regalos y regalar, y por supuesto, no tener que ir a trabajar. Así que depende de cómo se vivan estas fiestas. Si lo hacéis huyendo de los esterotipos, alejados de la visión más mediática y comercial, evitando la superficialidad, en definitiva poniendo algo más de vuestros sentimientos estoy seguro que lo pasaréis bien. Yo al menos así lo espero... y ¡Felices Fiestas!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-2634742768166857005?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/2634742768166857005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=2634742768166857005' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/2634742768166857005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/2634742768166857005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2008/12/otro-ao-ms-estamos-en-navidad.html' title='Otro año más estamos en Navidad'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SUucQWe90eI/AAAAAAAAAOk/osLtkRR_YyE/s72-c/Colorful+leaves...+by+Chris+Darling.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-5991404823410981797</id><published>2009-08-31T09:36:00.003+02:00</published><updated>2009-11-13T21:16:30.976+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='presentación'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='noticias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libro'/><title type='text'>"La nueva vida de Damián Rey"... ya a la venta!</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SpcAW5Ofd7I/AAAAAAAAAPA/7lPivPtBw6Y/s1600-h/Portada+DR.JPG"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 295px; DISPLAY: block; HEIGHT: 400px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374765073608701874" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SpcAW5Ofd7I/AAAAAAAAAPA/7lPivPtBw6Y/s400/Portada+DR.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:180%;"&gt;E&lt;/span&gt;n la mejor tradición de la novela picaresca, con un estilo directo, casi cinematográfico, Alberto Rodrigo nos sumerge esta vez en una secuencia de episodios en los que no faltan narcos, ex-misses, empresarios de las “punto-com”, &lt;em&gt;escorts&lt;/em&gt; de lujo y &lt;em&gt;paparazzi&lt;/em&gt; que se venden al mejor postor, componiendo un retablo de malhechores del nuevo milenio. Con todos ellos se tendrá que ver las caras Damián Rey, ingenuo truhán con cara de buena persona, y jugarse los cuatro euros que le dejan en un Madrid postmoderno con resabios de trilero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de dos libros de relatos —&lt;em&gt;Evocaciones con nombre de mujer&lt;/em&gt;, Morandi 2002 y &lt;em&gt;Sombras de Otoño&lt;/em&gt;, Incipit 2007—ésta es la primera novela, (breve, como no podía ser de otra manera) cuya aparición se ha producido el 4 de septiembre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MDM Ediciones, Madrid septiembre de 2009, 94 págs. PVP: 6 euros&lt;/div&gt;ISBN: 978-84-933794-3-8&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De venta en: Librería Complutense, C/ Donoso Cortés, 63 - Metro Moncloa&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-5991404823410981797?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/5991404823410981797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=5991404823410981797' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/5991404823410981797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/5991404823410981797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2009/08/nuevo-libro-esta-vez-una-novela.html' title='&quot;La nueva vida de Damián Rey&quot;... ya a la venta!'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SpcAW5Ofd7I/AAAAAAAAAPA/7lPivPtBw6Y/s72-c/Portada+DR.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-8675381330044873143</id><published>2009-05-04T20:48:00.004+02:00</published><updated>2009-08-21T00:06:45.764+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='revista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cooperación internacional'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>EL DESTINO EN UNA HACHE</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;Para Juanma y Héctor&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;No podía decir que no había visto nunca llover así. Desde el mes de mayo había entrado la época de lluvias y sistemáticamente, a partir de las cinco, a veces antes, empezaba a descargar agua como si miles de angelitos hubieran estado bebiendo cerveza en una macrofiesta de fin de semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El limpiaparabrisas de la camioneta (&lt;em&gt;pick-up&lt;/em&gt; las llaman allá) no daba abasto y tenía que acercar la nariz hasta el cristal para intentar no salirse de la carretera. Calculaba que debía estar cerca de su destino pero estaba empezando a ser una temeridad conducir bajo esa tormenta tropical, así que no lo pensó dos veces cuando, al dar una curva, apareció a la derecha un luminoso parpadeante que incitaba a detenerse: OTEL... OTEL...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apagó el motor y luego las luces. Cogió el macuto del asiento trasero y se subió las solapas de la cazadora. Con tres zancadas se plantó en el porche y se sintió a salvo. Empujó la puerta, caminó hasta el fondo de un pasillo y esperó apoyado en un pequeño mostrador. A los pocos segundos apareció, medio adormilado, un hombre de unos cincuenta años, calvo, bastante moreno y con un bigote ralo que le llegaba a la comisura de los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buenas noches, señor... ¡vaya nochecita!&lt;br /&gt;—Pues sí, parece que no va a parar.&lt;br /&gt;—¿Se quedará unas horas o toda la noche, señor?&lt;br /&gt;—Pues hombre, toda la noche.&lt;br /&gt;—No hay problema. ¿Me presta su cédula?&lt;br /&gt;Mostró el pasaporte y firmó en un cartón con la cifra 103 en una esquina.&lt;br /&gt;—Al fondo de ese pasillo, la tercera puerta — indicó el del mostrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Introdujo la llave y lo primero que le impresionó era que el cuarto no tenía ni una sola ventana. Tuvo que tantear a un lado y otro de la puerta hasta encontrar el interruptor. Le agobiaba no poder ver la luz del día y se sintió como esas hormigas que encierran los niños en las cajas de cerillas. Si a esto le añadimos los curiosos carteles que adornaban las paredes, del tipo “Por favor no manchen el mobiliario” o “Se prohíbe escupir en el suelo”, comprenderán que si no hubiera sido por la hora y por el estruendo que retumbaba bajo el tejado de chapa, hubiera durado en aquel lugar menos tiempo que un presidiario al que le dejan la puerta entornada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tragó saliva y se sentó en la cama. Excesivamente blanda. Dejó el macuto encima de una silla y se dirigió al cuarto de baño. En un rincón había una ducha, sin cortina, y en otro un pequeño lavabo con dos grifos idénticos. A su lado, una taza de retrete con un cartel a la altura donde uno, cuando descarga la vejiga, suele posar la mirada. No podía ser más explícito: “No sea presumido, acérquese al orinal”. Ahora tocó exhalar un intenso soplido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puso en marcha el aire acondicionado y... ¡cómo no!... también allí había el inevitable cartelito que indicaba que no se excediera de las seis horas seguidas (supuso que se debía referir al funcionamiento ininterrumpido del aire, o... ¿quizá a alguna otra actividad?).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se quitó las botas, cambiándolas por unos mocasines de piel, y las dejó al lado del lavabo. Se lavó la cara, se mojó el pelo y se peinó hacia atrás. Se sentía despejado y con ganas de tomar una Excelsior o una Caribe. Seguro que en el hotel habría un bar o una cantina, cualquier sitio tendría mejor aspecto que aquel enorme armario empotrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salió al pasillo y se cruzó con una pareja que, con fuertes risotadas, celebraba un manotazo en el trasero de la dama. Desconcertado, se dirigió en sentido opuesto buscando la salida. Afuera no se distinguía nada. La oscuridad más absoluta. Olvídate —se dijo— de encontrar nada abierto. Regresó por sus pasos, y justo a la derecha de lo que podría llamarse Recepción se topó con un nuevo letrero que, con una flecha, indicaba: “Cantina”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pensarlo más se dirigió a la barra donde atendía un tipo de unos sesenta y tantos años, enorme, barbudo y con un color quizás demasiado pálido para la zona, aunque muy apropiado para los cabellos rizados color zanahoria. Pidió una cerveza y de un trago casi dejó vacío el vaso. Se giró un poco de medio lado y echó un vistazo al local. Nada especial que destacar. Las mesas habituales, de madera oscura, con las cuatro sillas arropándolas. En una situada justo en el medio, dos mujeres que conversaban le dirigieron una sonrisa cuando sus ojos se fijaron en ellas. Callaron por un instante y, al rato, se cuchichearon algo al oído y estalló una doble carcajada. Un hombrecillo, que no levantaba metro y medio del suelo, llegó tambaleándose. ¡Karl, ponme otra botella! Un fuerte olor a ron quedó flotando en el aire. Luego te la pago amigo, le dijo. Pero el camarero agarró la botella por el cuello y le respondió: “Ahora, amigo, son doscientos pesos”. El borrachito se alejó murmurando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pidió otra cerveza e inició la charla con el servicial Karl al que, para ganárselo, invitó a un trago. Éste se preparó un vasito de vodka y una cerveza, y surtió el efecto deseado... a los pocos minutos empezó la charla. Que hoy era un día malo pero que tenía que venir un viernes o un sábado, que ya iba a ver cómo se animaba esto. Que la crisis había hecho mella en el negocio y que esto ya no es lo que era antes (en fin, lo habitual).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de dos cervezas más ya sabía algo de su ajetreada vida. Había salido de su Colonia natal hacía más de treinta años y había dedicado una buena parte de su vida a moverse por el mundo: China, Ghana, Togo, Benin, incluso había llegado hasta Etiopía y Papúa Nueva Guinea. Hablaba, además de su idioma materno, español, francés, inglés, portugués y bastante bien el italiano. El cómo llegó hasta allí no entraba dentro de su elocuencia porque sus ojos se humedecieron al recordar “el accidente” y se dio media vuelta dejándole con la palabra en la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento llegó una compañía nueva. Una mulata, con los labios que parecían ligeramente hinchados, se colgó a su cuello y dándole un beso le dijo: “Invíteme a algo, don lindo”. No supo cómo reaccionar, pero ante la huída de Karl le quedaba una botella casi entera y algo de charla en la recámara...&lt;br /&gt;—Claro, pide lo que quieras.&lt;br /&gt;—Usted no es de por aquí... es español ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le impresionó que sólo por una frase hubiera sabido su nacionalidad, sobre todo porque no había pronunciado la palabra que casi siempre le delataba: CEr-ve-ZA, y no servessa como pronuncian por allá.&lt;br /&gt;—Me llamo Jandra —continuó— ¿me presta la mano, mi amor?&lt;br /&gt;Extendió la mano y la mulata giró la palma hacia arriba, agachándose ligeramente. No pudo evitar mirar su escote.&lt;br /&gt;—Usted es ingeniero o economista —aventuró.&lt;br /&gt;—Pues lo siento, pero no —mintió—, soy maestro.&lt;br /&gt;—&lt;em&gt;Okay&lt;/em&gt;, al menos dígame que es Acuario.&lt;br /&gt;—No sé si será casualidad pero esta vez sí que has acertado, nací en febrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jandra se acercó de nuevo la mano y con su yema recorrió los pequeños surcos que se formaban al ahuecarla. Mientras ella contemplaba la palma, él la miraba sin recato los encajes negros del sujetador que sobresalían del top blanco y los poderosos muslos que asomaban tras una mínima falda, dos o tres tallas más pequeña de la que en realidad necesitaba.&lt;br /&gt;—Usted ha estado casado, pero se ha divorciado hace poco ¿no es cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le sorprendió que lo afirmara de una manera tan tajante, aunque lo que de verdad le fastidió fue que ahora también acertara, pero no tenía intención de seguirle el juego y mucho menos de contarle su vida. Tuvo que mentir de nuevo para ver si se desanimaba.&lt;br /&gt;—Te equivocas, nunca he estado casado. Y el rollo este de adivina no te está sirviendo.&lt;br /&gt;—Sólo dígame si lo que digo es verdad.&lt;br /&gt;—Te lo estoy diciendo.&lt;br /&gt;—Pues como no veo bien su pasado, echaré un vistazo a su futuro ¿puedo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de sus videncias le asustaba un poco pensar que aquello podía ser algo más que un simple juego. Pero ella le tomó la otra mano y se concentró de nuevo. Pasaron unos instantes y, en silencio, la soltó acariciando con suavidad sus dedos. La mulata bebió un trago directamente de la boca de la botella.&lt;br /&gt;—Y bien... ¿qué has visto? —preguntó intrigado.&lt;br /&gt;—Nada importante, le va a ir todo bien, mi amor.&lt;br /&gt;—Oye, dime la verdad. ¿Qué has visto para que se te ponga esa cara?&lt;br /&gt;—Nada, nada... pero... maneje con cuidado —le aconsejó mientras se levantaba del taburete.&lt;br /&gt;¡Pues vaya plan! Primero el camarero y ahora ésta también se largaba. Tuvo la sensación de tener la noche gafada, estaba claro. Y cuando uno tiene este presentimiento lo mejor es darla por finalizada. Así que pidió otra cerveza para llevarla al cuarto y pagó con un billete de quinientos pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche no pudo dormir. Tuvo como compañía a una pareja que desde la habitación de al lado se empeñó en componer distintas melodías con los chirridos de los muelles de la cama. Ahora un “allegro”, ahora “molto vivace”. Y de vez en cuando salía alguna aria de la garganta de la señora de marras. Se taponó los oídos con papel higiénico, pero esos rudimentarios tapones no eran lo suficiente para contener tanta pasión desatada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, a eso de las seis de la mañana se levantó y se dio una ducha rápida. Presionó durante unos segundos los ojos, se mojó el pelo de nuevo y se peinó como solía hacer. Apoyado sobre los brazos, el conserje —o lo que fuera— dormía. Al sacudirle en el hombro se despertó suavemente, sin sobresaltarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Se marcha ya señor?&lt;br /&gt;—Sí, dígame que le debo.&lt;br /&gt;Miró la tarjeta y calculó en voz alta.&lt;br /&gt;—Son ocho horas a doscientos pesos... mil seiscientos pesos, señor.&lt;br /&gt;Pagó con dos billetes de mil y dejó el cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir del hotel entornó los ojos porque el sol brillaba ya con fuerza, pero enseguida se fijó en la evidente M del cartel de la entrada. Abrió la portezuela de la Nissan y puso el macuto en el asiento de atrás. Encendió el motor al tercer intento y salió por el camino de lodo hasta encontrar la carretera. Tras sintonizar “Radio Caracol” una cumbia y un locuaz locutor le dieron los buenos días. Un poste de madera, que sostenía un rótulo en lo alto, le ayudó a calcular que estaba a unos cincuenta kilómetros de la finca del SERNAG donde se ejecutaba el proyecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando coronó la empinada cuesta, con el sol cegándole por completo, sólo pudo cerrar los ojos y empujar hasta el fondo el pedal del freno. Un enorme socavón se había abierto en el lugar donde debería continuar la carretera y la pick-up se desplomó hasta hundir el morro en el fondo de la tierra. Una hora más tarde unos campesinos le encontrarían, tras el cristal, con la cabeza totalmente ensangrentada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; DISPLAY: block; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5209956357793063762" border="0" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/SE17tDGLI1I/AAAAAAAAAHE/BZUC39VktdQ/s400/By+Jason+B+ret.JPG" /&gt;Foto: Jason B. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-8675381330044873143?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/8675381330044873143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=8675381330044873143' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/8675381330044873143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/8675381330044873143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2009/05/el-destino-en-una-hache.html' title='EL DESTINO EN UNA HACHE'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/SE17tDGLI1I/AAAAAAAAAHE/BZUC39VktdQ/s72-c/By+Jason+B+ret.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-704509838451681017</id><published>2009-01-04T22:27:00.004+01:00</published><updated>2010-12-15T22:40:34.156+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='carta reyes magos'/><title type='text'>Carta a los Reyes Magos 2009</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: left;"&gt;Queridos Reyes Magos:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Como años anteriores este año me he portado bien... muy bien diría yo y, por tanto, espero que atendáis mis peticiones con diligencia y me traigáis los siguientes regalos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un traje de ROBOCOP&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El juego “Aprende a ser editor” de COMANSI. Contiene corrector ortográfico y de estilo, galería de imágenes, Pantone y diccionario de sinónimos. De regalo trae también unas tijeras y pegamento especiales para hacer informes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La Barbie voley playa (a tamaño natural)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El libro “Tu Facebook y tú”, (entre sus capítulos están: Aprende a mejorar tu perfil; Roba sus amigos sin que se den cuenta y Cómo tener el muro siempre lleno”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un “rugbilín” de madera, es como el futbolín, pero con quince jugadores y hay que echar una pelota apepinada hacia detrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La colección “Rones del Mundo” con más de 200 botellitas a escala 1:4 y su correspondiente ficha explicativa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D.: Ah, y que traigáis a mis amiguitos/as todo lo que ellos os han pedido, y por supuesto lo que os pedimos siempre pero parece que o hay poco, o no hay, o no podéis o (no quiero pensarlo) pásais de ello: bienestar, tranquilidad, salud, justicia, "buen rollo", amabilidad, la reforma de las Naciones Unidas, un nuevo orden económico internacional, el cese de las agresiones, el cese de la violencia de cualquier clase (incluso verbal), el fin de las dictaduras, de las intolerancias, de la explotación... buaaaaa&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/TQkzdzc8teI/AAAAAAAAARs/yRuPx5XQklQ/s400/reyes-magos.jpg" style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 282px;" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5551024602831697378" /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-704509838451681017?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/704509838451681017/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=704509838451681017' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/704509838451681017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/704509838451681017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2009/01/carta-los-reyes-magos-2009.html' title='Carta a los Reyes Magos 2009'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/TQkzdzc8teI/AAAAAAAAARs/yRuPx5XQklQ/s72-c/reyes-magos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-8883294348219657557</id><published>2008-11-22T13:18:00.006+01:00</published><updated>2008-11-22T23:13:19.776+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='revista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>EL  ASOMBROSO  CASO  DE  LOS CIGOTOS DIVERGENTES</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;EL ASOMBROSO CASO DE LOS CIGOTOS DIVERGENTES&lt;br /&gt;(O LA CONJURA DE LOS MIELGOS)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Para Marta, Cecilia, Zoe y Ella&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Cuando nacieron las gemelas todo el mundo coincidía en el tópico: “¡Son como dos gotas de agua!” Incluso su madre tenía dificultad para reconocerlas y debía recurrir a ponerles un lacito de diferente color. A los pocos meses descubrieron la primera peculiaridad. Celia adelantaba su bracito izquierdo frente al sonajero mientras que Delia lo hacía con el derecho. Y eso sólo fue el principio. Mientras fueron pequeñas no hubo demasiado problema. Pero al empezar la guardería, y más tarde en el colegio, las diferencias se acentuaron. Por más que sus padres les compraran la ropa y los complementos por duplicado ellas se las arreglaban para darse un aire diferente. Que les ponían una cinta ancha para recogerse el pelo, Delia la llevaba hacia detrás mientras que Celia la traía hacia la frente. Que les compraban una pulserita. Ce la abrochaba en su muñeca izquierda y De lo hacía en la contraria. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;El primer gran disgusto familiar se produjo cuando al cumplir los quince años Celia decidió cortarse el pelo y teñirse de rojo, mientras que Delia se daba mechas en una melena dorada que le alcanzaba a la mitad de la espalda. Y como podía esperarse durante la difícil edad de la adolescencia las iniciativas fueron cada vez más distintas. A Ce le dio por el tecno, los aretes, el tatuaje en el coxis y las Ciencias de la Comunicación. De, por su parte, estudió Odontología, su pasión eran las boutiques de la calle Almirante, y le gustaban especialmente las baladas con aires latinos.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Si sólo hubiera sido el aspecto exterior, incluso lo diferente de sus aficiones, no hubiera pasado de lo anecdótico, una extrañeza para comentar. Pero es que sus caracteres y personalidades fueron cada vez más contrapuestos incluso peligrosamente antagónicos. Sus peleas fueron ganando en regularidad e intensidad. La convivencia se hizo tan difícil que su padre tuvo que renunciar a la habitación que utilizaba como despacho profesional para que no tuvieran que compartir el cuarto.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Aquello no entraba, no ya en la tradición secular de los gemelos a los que se atribuía —al haber compartido durante nueve meses la misma bolsa materna— unos lazos emotivos y hasta extrasensoriales que les hacían prácticamente inseparables, sino en la lógica expectativa del amor fraternal que se supone presente en todas las especies.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Tan dispares eran que su madre las convenció, primero para que se hicieran análisis y otras pruebas médicas; más tarde para que acudieran, cada una por su lado, al mismo psicólogo. Sin embargo nadie fue capaz de dar una explicación racional a aquellas diferencias tan notables. Pero tampoco ninguno de los facultativos consultados dio la más mínima importancia a aquellas dos gemelas que eran tan extrañas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Cuando parecía que aquellas dos existencias se alejaban definitivamente del paralelismo adentrándose en la más radical de las divergencias apareció el factor Ge. Sólo lo conocían por referencias y por unas fotos de niño que su madre envió unas navidades. Ge era su primo Gerardo, el primogénito de su tía Rosario al que enviaban a Madrid a completar sus estudios de Pedagogía. La situación en Argentina se había puesto muy difícil y la tía Rosario había decidido apoyar a Gerardo en sus deseos de estudiar en Europa, siempre que lo hiciera en Madrid tutelado por su hermana y con la compañía de sus adorables primas, las gemelas Celia y Delia.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Gerardo tenía veintidós años, el pelo castaño claro recogido en una coleta y un cuerpo delgado y fibroso exponente de su afición a dos deportes en los que había destacado en Buenos Aires: el pádel y la natación. Herencia también porteña era su forma de arrastrar las “ll” y las “y” y algunos términos en argot que les costaba entender. Aunque al principio a ninguna de las dos les gustó la idea de volver a compartir su antiguo cuarto, para dejar al primo Gerardo una habitación mientras encontraba una residencia más definitiva en Madrid, más tarde su presencia en la casa se hizo tan agradable que ninguna de las dos se quejó de aquella coexistencia obligada.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;La primera que tomó la iniciativa fue Celia. Pero Delia no se amilanó. A la fiesta en MMD, en la que pincharon Arnold DJ y Megatop, se sucedió el concierto de Luis Ángel Prado. Pero Ge (las dos le llamaban Ge) dejó claro cuáles eran sus preferencias musicales, así que las dos hermanas, cada una por su lado, se hicieron con algunos CDs de new age, de Jorge Drexler y de algunos grupos clásicos del rock de los 70. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;El día que Gerardo las invitó a jugar un partido de pádel De sonrió triunfante, pues daba clases de tenis desde los diez años, al contrario que su hermana que nunca practicó ningún deporte fuera de los obligatorios del colegio. Pero si la sorprendió ver a Ce con un conjunto (“monísimo” hubieran sido sus palabras) de Sergio Tachini, más le sorprendió ver a Gerardo alabar sus defectuosos golpes y ver a los dos estallar en risotadas cuando su hermana fallaba un tanto. Así que a la media hora su nivel de juego bajó considerablemente y tuvo que pedir a su hermana que viniera a jugar con ella, al mismo lado de la pista, aprovechando que una era zurda y la otra diestra.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Gerardo se quedó en la casa durante ese primer trimestre y entre tanto el proceso de acercamiento fue lento pero paulatino. Bastaba con que Ge comentara al ver una película que le gustaba muchísimo el peinado de aquella chica en la pantalla, para que las dos fueran modificando sus tintes hasta casi coincidir en el corte y en el color. Era suficiente con que su primo trajera a casa una lista de firmas contra la deforestación de la Amazonia, para que ambas se lanzaran a consultar en Internet páginas web y blogs de grupos ecologistas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;A las dos les empezó a encantar la pasta y las carnes a la brasa. Las dos coincidían en los estrenos y se pasaban los libros, de mano en mano, encontrando a veces ya subrayadas las frases que la otra hermana hubiera marcado también. Las dos se sorprendían al verse con similares estampados en las camisetas y hasta se intercambiaban la ropa que colgaba en el mismo armario. Sus padres no daban crédito a lo que veían. Sus gemelas volvían a ser gemelas. La naturaleza era sabia y corregía ahora un error que ¡vete tú a saber por qué había ocurrido! Y no dudaron en sospechar primero, y más tarde convencerse, de que todo aquello se debía a lo que denominaron como ”el factor Ge”.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;Por eso, cuando su sobrino les dijo al comenzar las vacaciones de navidad que se regresaba a Buenos Aires, los padres de las gemelas temieron la reacción de sus hijas. Los primeros días de su ausencia fueron de un mutismo alarmante. A la inapetencia en la mesa se añadió una mirada ausente y una languidez de ánimo que hizo a su madre rebuscar el teléfono del psicólogo. Podía esperar cualquier cosa de ellas, pero nunca pudo imaginarse una escena como aquella. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;La primera en entrar en el cuarto de baño fue Delia y a los pocos minutos lo hizo Celia. Las dos se pusieron a llorar con desconsuelo, acompasando sus hipos con abundantes lágrimas. Las dos llevaban puestas las mismas camisetas que utilizaban para dormir y las dos se habían recogido el pelo con una cinta, como cuando eran niñas, pero ahora ambas la llevaban milimétricamente colocada en la misma melena corta de color castaño oscuro. Así que cuando se miraron las dos en el espejo y el espejo les devolvió aquellas otras dos imágenes idénticas, no supieron a quién de cada una correspondía el reflejo y, sin haberlo decidido de antemano, las cuatro cambiaron los llantos por una sonrisa. Sonrisa que se trocó en una sostenida y profunda carcajada ante el rostro sorprendido de su madre que entreabría en esos momentos la puerta. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(En revista &lt;em&gt;El Rapto de Europa&lt;/em&gt;, nº 13, noviembre 2008, pags. 75-77)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5259652786514429410" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SP4KV64WBeI/AAAAAAAAAJE/eN3BgukoRWA/s320/Heathers%27+Twin,+by+Alikachristian.jpg" border="0" /&gt; &lt;span style="font-size:85%;"&gt;Foto: &lt;em&gt;Heathers' Twin&lt;/em&gt;, by Alikachristian&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-8883294348219657557?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/8883294348219657557/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=8883294348219657557' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/8883294348219657557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/8883294348219657557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2008/11/el-asombroso-caso-de-los-cigotos.html' title='EL  ASOMBROSO  CASO  DE  LOS CIGOTOS DIVERGENTES'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SP4KV64WBeI/AAAAAAAAAJE/eN3BgukoRWA/s72-c/Heathers%27+Twin,+by+Alikachristian.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-951874897028671263</id><published>2008-11-12T19:52:00.002+01:00</published><updated>2008-11-14T13:30:56.294+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='presentación'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='noticias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libro'/><title type='text'>Presentación de Sgarit - Biblioteca del Desierto</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SRXTVqSNO1I/AAAAAAAAAKs/fLaie6KDwno/s1600-h/Libros+del+Desierto.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5266347708361030482" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 290px; CURSOR: hand; HEIGHT: 400px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SRXTVqSNO1I/AAAAAAAAAKs/fLaie6KDwno/s400/Libros+del+Desierto.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Noviembre está siendo un mes muy prolífico en presentaciones; ahora es el turno de dos nuevos libros que inauguran &lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sgarit &lt;/em&gt;- &lt;em&gt;Biblioteca del Desierto&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, una nueva colección puesta en marcha por Calamar Ediciones.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Se trata de &lt;em&gt;Estudios saharianos&lt;/em&gt;, una edición facsímil del libro de &lt;strong&gt;Julio Caro Baroja&lt;/strong&gt; publicado en 1955, que constituye una de las monografías más excepcionales de la cultura tradicional del Sáhara occidental, y de la novela &lt;em&gt;El imperio desierto&lt;/em&gt;, de &lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.ramonmayrata.com/"&gt;Ramón Mayrata&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;, una narración ambientada en los últimos años de la colonización española.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;El acto de presentación tendrá lugar el proximo &lt;strong&gt;día 21 de noviembre a las 19,30 horas&lt;/strong&gt;, en el salón de actos de la &lt;a href="http://www.casaarabe-ieam.es/"&gt;Casa Árabe &lt;/a&gt;(C/Alcalá, 62 - 28009 Madrid Tel: (34) 91 563 30 66). Metro Retiro y Príncipe de Vergara&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Intervienen: &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Lourdes Ortiz&lt;/strong&gt;, escritora; &lt;strong&gt;Javier Morillas&lt;/strong&gt;, profesor CEU-San Pablo; &lt;strong&gt;Ramón Mayrata&lt;/strong&gt;, autor, y &lt;strong&gt;Miguel Ángel San José&lt;/strong&gt;, editor&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-951874897028671263?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/951874897028671263/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=951874897028671263' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/951874897028671263'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/951874897028671263'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2008/11/presentacin-de-la-biblioteca-del.html' title='Presentación de Sgarit - Biblioteca del Desierto'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SRXTVqSNO1I/AAAAAAAAAKs/fLaie6KDwno/s72-c/Libros+del+Desierto.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-7177859511044930983</id><published>2008-10-26T20:40:00.005+01:00</published><updated>2008-11-22T23:13:51.033+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='revista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='presentación'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>Presentación del nº 13 de la revista "El Rapto de Europa"</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SQLDMT_P0CI/AAAAAAAAAJU/Pc-klsFGW_o/s1600-h/cbta+rapto13.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5260981931013558306" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 249px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SQLDMT_P0CI/AAAAAAAAAJU/Pc-klsFGW_o/s320/cbta+rapto13.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El próximo &lt;strong&gt;nº 13&lt;/strong&gt; de la revista &lt;strong&gt;"El rapto de Europa",&lt;/strong&gt; dedicado a las filósofas españolas, contiene en la sección de Poéticas los relatos &lt;a href="http://albertorodrigo.blogspot.com/2008/11/el-asombroso-caso-de-los-cigotos.html"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;El asombroso caso de los cigotos divergentes&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/a&gt;y &lt;em&gt;&lt;a href="http://albertorodrigo.blogspot.com/2007/12/el-regreso.html"&gt;&lt;span style="color:#cc33cc;"&gt;El regreso&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, de Alberto Rodrigo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La presentación de este número tendrá lugar el &lt;strong&gt;miércoles 19 de noviembre a las 20,00 h&lt;/strong&gt;. en la &lt;strong&gt;galería BAT-Alberto Cornejo&lt;/strong&gt;, en la calle María de Guzmán, nº 61 - 28003 Madrid. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La entrada es libre, y al finalizar el acto se servirá un vino.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SQLEyFxt-4I/AAAAAAAAAJc/iyeKTpohOWs/s1600-h/plano+Galer%C3%ADa+BAT.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5260983679545375618" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 299px; CURSOR: hand; HEIGHT: 200px" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SQLEyFxt-4I/AAAAAAAAAJc/iyeKTpohOWs/s320/plano+Galer%C3%ADa+BAT.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Os esperamos....!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-7177859511044930983?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/7177859511044930983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=7177859511044930983' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/7177859511044930983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/7177859511044930983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2008/10/presentacin-del-n-13-de-la-revista-el.html' title='Presentación del nº 13 de la revista &quot;El Rapto de Europa&quot;'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SQLDMT_P0CI/AAAAAAAAAJU/Pc-klsFGW_o/s72-c/cbta+rapto13.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-2661453557554449598</id><published>2008-10-24T11:20:00.009+02:00</published><updated>2008-11-12T20:11:54.667+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='noticias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Concursos'/><title type='text'>Presentación de "Maleta vacía, y otros relatos de cooperación"</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SPy-u-FiuzI/AAAAAAAAAI0/AmcUBwe15SU/s1600-h/Cubierta+maleta+vac%C3%ADa.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5259288179011402546" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 225px; CURSOR: hand; HEIGHT: 265px" height="265" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SPy-u-FiuzI/AAAAAAAAAI0/AmcUBwe15SU/s320/Cubierta+maleta+vac%C3%ADa.JPG" width="227" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; El &lt;strong&gt;martes 11 de noviembre, a las 19,00 horas&lt;/strong&gt;, tuvo lugar en el salón de Actos de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID - Av. Reyes Católicos, 4 - Madrid) el acto de entrega de premios a los ganadores y finalistas del I Certamen "Contando el Sur". Relatos de Cooperación 2008", y la presentación del libro &lt;strong&gt;"Maleta vacía",&lt;/strong&gt; que reúne los dieciseis relatos seleccionados por el Jurado. &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Entrada libre.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Metro Moncloa e Islas Filipinas&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;p&gt;Intervienen:&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;David Navarro&lt;/strong&gt;, jefe del Gabinete Técnico de la AECID&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Blanca Díez&lt;/strong&gt;, vocal de Comunicación de la CONGDE&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Miguel Ángel San José&lt;/strong&gt;, editor de la revista “El Rapto de Europa”&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Juan Carlos Méndez Guédez&lt;/strong&gt;, escritor &lt;/p&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5267850447572724002" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 400px; CURSOR: hand; HEIGHT: 242px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SRsqEmF0aSI/AAAAAAAAAOE/EKjLn7poRv8/s400/AECID+maleta_libro_01.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-2661453557554449598?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/2661453557554449598/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=2661453557554449598' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/2661453557554449598'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/2661453557554449598'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2008/10/presentacin-de-maleta-vaca-y-otros.html' title='Presentación de &quot;Maleta vacía, y otros relatos de cooperación&quot;'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SPy-u-FiuzI/AAAAAAAAAI0/AmcUBwe15SU/s72-c/Cubierta+maleta+vac%C3%ADa.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-6185835749964118234</id><published>2008-10-01T19:59:00.002+02:00</published><updated>2008-10-22T21:02:13.867+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Concursos'/><title type='text'>Fallo del Certamen "Contando el Sur. 2008"</title><content type='html'>&lt;p align="left"&gt;En Madrid, siendo las 19,00 horas del martes 30 de septiembre de 2008, reunido el Jurado integrado por Cristina Peri Rossi (escritora), que actúa como Presidenta, y los vocales Alfonso Gamo (Fundación Carolina), Dolores Martín (AECID) Blanca Díez (CONGDE) y Miguel Ángel San José (El Rapto de Europa), que actúa como Secretario, han decidido otorgar el 1er Premio del Certamen "Contando el Sur. Relatos de Cooperación 2008" (dotado con 2.000 euros) al relato: &lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;- &lt;strong&gt;"Maleta vacía” cuyo autor es: Javier Esteban Jiménez. Cáceres (España)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Asimismo se otorgan dos Accésit (dotados con 500 euros cada uno) a los relatos: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;- “La Yellamma” de José Luis Romero Jordán. Barcelona (España), y&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;- “Un día de verano, un triángulo” de Luis Suárez-Carreño Lueje. Madrid (España)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Por último, han sido seleccionados los siguientes relatos que serán objeto, junto a los relatos premiados, de publicación en un libro editado por Calamar Edición y Diseño SL. en su colección “El Rapto de Europa”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Bon anniversaire, Orlando”&lt;/strong&gt; de Orlando Verde. Maracay (Venezuela)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Capítulos mauritanos”&lt;/strong&gt; de Carla Fernández-Durán Gortázar. Madrid (España)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Cartas desde Tinduf”&lt;/strong&gt; de Jorge Suárez Fernández. Pontevedra (España)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Construir un gallinero”&lt;/strong&gt; de Elena María Ferreras Carreras. Auxerre (Francia)&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;-“El batey nº2”&lt;/strong&gt; de Gracia Aguilar Bañón. Albacete (España)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Ellas”&lt;/strong&gt; de Laura Cartanyà Llach. Barcelona (España)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“La maleta que viajó a Nampula”&lt;/strong&gt; de Lourdes Aso Torralba (España)&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;-“La milpa incrustada”&lt;/strong&gt; de José Manuel Cabrerizo Rentero. Sevilla (España)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Las hijas del viento” &lt;/strong&gt;de María Emma Visus Arbesú. Madrid (España)&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;-“Los ciegos de Bonastar”&lt;/strong&gt; de Leonardo Gastón Montero. San Juan (Argentina)&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;-“Sueños de Manila”&lt;/strong&gt; de Eva Pastrana Gutiérrez. Madrid (España)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Un viaje al Darién”&lt;/strong&gt; de Diego Isaza Díaz. Medellín (Colombia)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-“Xólotl”&lt;/strong&gt; de Carlos Mateo López. Zaragoza (España)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para que conste, y a los efectos oportunos, firma el presente Acta el Secretario del Jurado. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5249653639041765762" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 94px; CURSOR: hand; HEIGHT: 195px; alt: " height="251" src="http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SNqEK7zr0YI/AAAAAAAAAH0/n2tfk8qGRfQ/s320/Certamen+2008.JPG" width="222" border="0" /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-6185835749964118234?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/6185835749964118234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=6185835749964118234' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6185835749964118234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6185835749964118234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2008/09/fallo-del-certamen-contando-el-sur-2008.html' title='Fallo del Certamen &quot;Contando el Sur. 2008&quot;'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_VyTjjzIl4nw/SNqEK7zr0YI/AAAAAAAAAH0/n2tfk8qGRfQ/s72-c/Certamen+2008.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-6898680515615850688</id><published>2008-04-26T12:39:00.001+02:00</published><updated>2008-06-22T12:49:29.976+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libro noticias'/><title type='text'>"El principito" elegido mejor libro</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/SF4s3GCqdlI/AAAAAAAAAHc/rgGApgW8BYA/s1600-h/principito.gif"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5214654743567824466" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/SF4s3GCqdlI/AAAAAAAAAHc/rgGApgW8BYA/s400/principito.gif" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;strong&gt;Una encuesta de la Escuela de Escritores revela que la obra de Antoine Saint Exupéry es la favorita de los lectores.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Ni &lt;em&gt;Los pilares de la tierra&lt;/em&gt; de Ken Follet han podido arrebatarle el puesto a un pequeño miembro de la realeza rodeado de Baobabs. Los hispanohablantes han elegido como el libro que más les ha influido a lo largo de su vida, según se desprende de la iniciativa "Tu vida en un libro", organizada por la Escuela de Escritores, que ha pedido a los internautas que se identificasen con su obra favorita. La Escuela de Escritores ha planteado para el Día del Libro que, a través de su página web, ciudadanos de España y América Latina escogieran el libro que mejor les definiera como personas, y que explicaran de qué forma les había influido su lectura 'El Principito', en la mesilla de la mayoría de hispanohablantes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Si quieres leerlo en pantalla, pincha en el siguiente enlace:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.franciscorobles.com.ar/libros/principito/"&gt;http://www.franciscorobles.com.ar/libros/principito/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Si prefieres descargártelo en pdf:&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.agirregabiria.net/g/sylvainaitor/principito.pdf"&gt;http://www.agirregabiria.net/g/sylvainaitor/principito.pdf&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-6898680515615850688?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/6898680515615850688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=6898680515615850688' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6898680515615850688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6898680515615850688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2008/06/el-principito-elegido-mejor-libro.html' title='&quot;El principito&quot; elegido mejor libro'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/SF4s3GCqdlI/AAAAAAAAAHc/rgGApgW8BYA/s72-c/principito.gif' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-8417313139376182650</id><published>2008-04-05T13:01:00.010+02:00</published><updated>2008-04-18T13:34:18.725+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cooperación internacional'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>LECCIONES DE AGUADA VERDE</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;A Héctor Sainz&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;I.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; La primera vez que leí el nombre de aquel pueblo me sonó a paraíso tropical: Aguada Verde. Recuerdo que recurrí al atlas Aguilar para buscar el lugar cerca de la costa, pero el recuadro F3 de la página setenta y seis estaba situado justo en el centro de la cordillera. Así que en la sierra, me dije, tendré que desempolvar el espíritu montañero. Mi impaciencia me había adelantado lo que unas páginas más adelante se identificaba con todo detalle bajo el epígrafe “ubicación del proyecto”. Avancé por el documento salpicando la mirada mientras trataba de imaginar cómo sería la vida allí. Era mi primera colaboración en un proyecto sobre el terreno y me notaba con una aceleración excesiva para lo que era mi carácter habitual. Como un corzo fui dando brincos por el texto, me salté la parte presupuestaria hasta que desemboqué en los anexos y pude contemplar las primera fotos de aquel inhóspito lugar. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hacía poco más de nueve meses que había empezado a colaborar con aquella organización, todavía no se muy bien qué es lo que hizo decidirme por aquella, ¡son todas tan parecidas! Digo en los nombres al menos, si coges las palabras Asociación, Desarrollo, Cooperación, Paz, Internacional y las combinas aleatoriamente te salen más de cinco, y puedes también hacer la prueba con Tercer, Mundo, Escuelas, Médicos e Ingenieros. El caso es que fue en la segunda entrevista cuando lo vi meridianamente claro; aquella chica con el pelo ensortijado y con un pendiente en la aleta de la nariz fue tan simpática que a los pocos minutos ya me hizo sentirme de la organización. Quedamos en que me pasaría los martes y jueves por las tardes porque todavía tenía pendiente el trabajo fin de carrera y las ingenierías son más exigentes a la hora de cumplir los plazos. Durante ese tiempo echaría una mano en el departamento de proyectos, ya que por mi formación creía que era el ámbito más adecuado. También me vendría bien familiarizarme con los formularios y los informes de seguimiento, sobre todo si aspiraba a coordinar algún proyecto sobre el terreno. Objetivo Específico, Indicadores Verificables Objetivamente, Matriz de Planificación... enfoques horizontales, impacto medioambiental, análisis de género... en estos seis meses me aprendí la jerga necesaria con la ayuda inestimable de un curso-taller. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Así que ahora me encontraba suficientemente preparado y con el gusanillo de la cooperación engordado e instalado en algún lugar del cerebro, aunque también le notaba viajar, a veces, cerca del corazón. Tuve que sufrir las bromas y los consejos de los veteranos, aquellos que habían pasado más de una década de sus vidas de país en país, de modo que antes de viajar ya sabía lo necesario que iba a ser el mate de coca y lo desaconsejable que era tener una resaca a más de cuatro mil metros. Después de adquirir el suficiente bagaje sobre comidas, ropa, vacunas y bailes típicos, me concentré en los aspectos técnicos del proyecto. Entre otros problemas se había detectado una alta mortalidad infantil, problemas de salud en la población adulta derivada de falta de higiene y deficiencia de pastos para la ganadería de vicuñas y alpacas. Había un elemento común a esta problemática y tenía que ver con la escasez de agua o, para ser más preciso, su lejanía de la comunidad. Parecía por tanto que la intervención debería tratar de acercar el agua potable a la comunidad tanto en las viviendas como para regadío, y así se formulaba en el documento. Un ingeniero podría coordinar el proyecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;II.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; En El Huancal el avión no aterriza, se desliza, decían del aeropuerto situado a tres mil setecientos metros. Más de siete horas se tardaba en subir a Aguada Verde, y eso que íbamos en un flamante cuatro por cuatro lleno de pegatinas, pero el trayecto merecía la pena. Para alguien que tiene como referencia montañosa a Guadarrama aquellos picos, con sus cumbres eternamente nevadas, y las gargantas horadadas por los ríos, parecían imágenes salidas de algún documental de National Geographic... no encontraba otra referencia. Y si me impresionó el paisaje más me impresionaron las gentes. Con su exquisita amabilidad, con un punto de desconfianza, mirándome como aquel extranjero que estaba más vestido para un safari, o para un fin de semana en una casa rural, que para soportar aquellas temperaturas, aquellos cambios de temperatura, en aquel semidesierto lunar. No fue fácil. Adaptarme a la altura, al frío, a la papa. A la leche de alpaca. A la ausencia de mujeres... de potenciales relaciones sexuales con mujeres. Me llevó un par de meses situarme, pero tampoco podía perder mucho más tiempo. Los cronogramas mandan, y los financiadores mucho más. Con la ayuda de Abilio, al que nombré técnico auxiliar local, identifiqué manantiales, planeé pendientes del terreno y medí posibles conducciones. Cuando tuve claro, más o menos, de lo que podría hacerse lo consulté con Abilio, con el &lt;em&gt;ayllu&lt;/em&gt;, y luego en el salón comunal con los habitantes del lugar, los hombres sentados en primera fila en los bancos, las mujeres, en el suelo, detrás. O contaba con el apoyo de ellos o allí nadie podría mover ni una piedra (lo decían los manuales y lo demostraba la evidencia). Pinté en el pizarrón una especie de mapa y tracé una línea blanca que llegaba desde la fuente principal hasta de las casas, y varias líneas más transversales a la primera que se perdían en las laderas de la montaña. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Después de cuatro meses de trabajo, de accidentes, de logros y fracasos, llegó el día del baile, de la inauguración de la fuente en frente de la escuela y de los primeros grifos en las casas. Habíamos acordado que para que las viviendas tuvieran agua la comunidad debía asegurar el mantenimiento de acequias y tuberías, y el sistema lo plantearon ellos, ya que no podía pensarse en contadores individuales, todo el mundo pagaría una pequeña cuota al mes. ¿Y qué pasa si alguien no paga? pregunté. Pues el resto lo hará y si no cortaremos el agua hasta que pueda pagarlo. Pero no hay llaves individuales, sólo la general de entrada al pueblo, argumenté. Pues la cortamos hasta que pueda pagarlo. Me pareció una solución para salir del paso pero poco viable. Lo hablé más tarde con Abilio, después de que te acostumbras al agua ya no puedes estar sin ella, dije. Me contestó que quizá por eso la comunidad respondería solidariamente y no habría problemas. ¡Bueno!, tampoco es mi problema... al fin y al cabo yo he cumplido los objetivos del proyecto y sólo me he pasado un cinco por ciento del presupuesto. Aquella noche, no sé si por la chicha o por los cientos de vueltas que tuve que dar con una y cada una de las mujeres de Aguada Verde, dormí con la conciencia tranquila y, por qué no admitirlo, con cierta satisfacción por mi actuación en el proyecto. Ya era un cooperante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5185718730616093858" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R_dftdt2PKI/AAAAAAAAAG8/OtBviem5cwk/s400/bolivia12+IPADE.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;III. &lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;Siempre recordaré aquella primera vez, como se recuerdan las otras primeras veces, con cariño, con cierta idolatría virginal, con determinada amplificación de las sensaciones y sentimientos. Habían pasado más de cinco años y mi carrera de cooperante me había llevado a Honduras y más tarde a Senegal, así que decidí “hacer una paradita” por Madrid a reencontrame con amigos, con mi familia y también un poco conmigo mismo. Tuve suerte porque mi experiencia fue bien valorada y me hicieron un hueco en la sede central, en el recién estrenado Departamento de Evaluación. Por allí pasaban proyectos antiguos, proyectos nuevos, incluso de otras organizaciones, para estudiarlos, evaluarlos y tratar de sacar lecciones y aprendizajes de aquella experiencia acumulada. Uno de los documentos que aguardaba recostado en una estantería era la II Fase del Proyecto de Aguada Verde, en la portada aparecía visible el logo de la organización y otro logotipo que desconocía pero al que acompañaban unas siglas y un nombre en inglés “Neerlander Asociation for Rural Development”. Pregunté a Marisa, la directora técnica, si aquel era el proyecto al que fui yo y me aclaró que, como el título lo señalaba, era la segunda fase de ese proyecto y que les había gustado tanto a una ong holandesa que había decidido apoyarlo y tratar de replicarlo en otras comunidades. Habían aportado cerca de 15.000 dólares y habían enviado un experto al proyecto. Después de dos años creían conveniente hacer una evaluación de impacto y habían pensado en nuestra organización para que la realizara. Aquella era una oportunidad única para viajar otra vez a Aguada Verde. Mi corazón se agitó como hacía cinco años. Inmediatamente me sugerí como técnico evaluador de proyectos, tenía disponibilidad, conocía el terreno y había estado lo suficientemente alejado de la ejecución de la II Fase como para ser totalmente objetivo-subjetivo en mis apreciaciones. En poco menos de un mes preparé la misión y un martes dieciocho de mayo me deslicé, por segunda vez, en el aeropuerto de El Huancal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;IV.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; ¡Abilio, coño, si estás igual! ¡Y el pueblo, joder, si está igual! Abilio se reía, mientras me abrazaba y me tiraba de la barba que había empezado a canear en torno al mentón. Le conté que iba a estar sólo por dos semanas y que tenía que contarme cosas del proyecto. El agua, ¿llega? Pues claro, sin problema, me contestó. ¿Y las cuotas, se pagan? El agua la paga el holandés, me dijo con una medio sonrisa en los labios. ¿El cooperante holandés?, pregunté con extrañeza. Sí, uno que se llama Johan. Aquellas palabras me desconcertaron y me impulsaron a visitar a Johan. Vivía en una de las casas más grandes del pueblo y había venido con su compañera a la que había conocido en la universidad. Llamé a la puerta y me abrió la mujer; pregunté por él. ¿Johan, sí un momento? Un tipo con el pelo rojizo recogido en una coleta, de unos treinta y tantos, ojos claros y pecas en la cara me sonreía mientras me tendía la mano. Me presenté y le dije que me enviaban de España para evaluar el proyecto. Me hizo pasar dentro de la casa, me presentó a su mujer y me ofreció una habitación para que pasara allí los días que quisiera; por aquí no hay muchos hoteles, me dijo sonriendo. Se lo agradecí y acepté, serán sólo diez días, le dije. Después de cenar, Johan sacó una botella de güisqui y sirvió dos vasos, ven, me dijo vamos a charlar. Su castellano era perfecto, casi sin acento, y eso me permitió iniciar por ahí la conversación. Después de conocer algo de su pasado le hablé del mío y mi trabajo allí en Aguada Verde, hacia cinco años. ¿Qué tal el proyecto? -pregunté a bocajarro- ¿sigue funcionando? ¡Oh sí!, me contestó, ahora estamos diversificando cultivos y estamos pensando poner un albergue y hacer un sendero hasta la laguna, últimamente tenemos muchos gringos, como dicen ellos, por aquí, de excursión y de turismo etnográfico. Todo lo que sirva para que esta gente tenga algunos pesos más será bien recibido, cuando yo estuve por aquí era la situación estaba muy complicada, dije. Ahora también, no creas -me dijo- pero bueno, vamos haciendo cosas. ¡Oye! un tema que me preocupaba era lo de las cuotas, no creía que todo el mundo pudiera pagarlas... dije dejando el tema sobre la mesa. ¡Ah sí, las cuotas... menudo problema! Cuando llegué yo, hace cosa de dos años, la cosa medio funcionaba, pero mal, una semana sí y otra también teníamos cortes de agua, la primera vez no le di importancia, pregunté qué pasaba y me dijeron que uno no había pagado y que tendríamos que esperar. A los dos días volvió a manar agua del grifo, pero a la semana siguiente, otra vez el corte y esta vez duró más de cinco días, hasta que encontró a alguien que le prestó. La tercera vez fui directamente a hablar con él, me dijo que lo sentía que tenía problemas y que no había conseguido plata; aquel hombre me ablandó el corazón, así que le presté los veinte pesos y dije que no se preocupara que ya me los devolvería cuando pudiera. Fue fácil resolver el problema, nuestros problemas, porque pude ducharme después de cinco días y fregar los cacharros que se apilaban en el fregadero. Te lo digo, eso de las cuotas no sirve aquí. La gente no puede pagar. Y entonces ¿cómo hacen?, pregunté ya como evaluador. No sé si debería decírtelo pero... seguro que tú lo entenderás. Resulta que este hombre, seguro que le conoces, uno de los más viejos, viudo y que vive sólo, bueno, pues acabé pagándole yo la cuota. La cosa se supo y cuando alguna familia tenía problemas acudía a mí para que le adelantase la cuota. Al cabo de unos meses, casi un tercio de la gente tuvo problemas. En fin, que tuvimos que convocar una reunión para hacer frente a la situación. El &lt;em&gt;ayllu&lt;/em&gt; propuso que, de forma provisional, asumiera el pago de las cuotas ya que se estaban produciendo agravios comparativos entre las familias que pagaban y las que no, que había habido discusiones y que se estaba empezando a minar el espíritu comunitario. Lo sometieron a votación y la mayoría aprobó la propuesta. No tuve otra elección puesto que me quedaba mucho por hacer en el pueblo. Además es una cantidad tan pequeña que, con fondos de mi proyecto, pagué por adelantado las cuotas de un año. Como ves, asunto solucionado. Me miró fijamente y abrió aún más los ojos cuando se me escapó una carcajada al recordar la lapidaria frase de Abilio: ¿El agua?... El holandés la paga. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-8417313139376182650?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/8417313139376182650/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=8417313139376182650' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/8417313139376182650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/8417313139376182650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2008/04/lecciones-de-aguada-verde.html' title='LECCIONES DE AGUADA VERDE'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R_dftdt2PKI/AAAAAAAAAG8/OtBviem5cwk/s72-c/bolivia12+IPADE.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-5364127921786553327</id><published>2008-02-01T16:53:00.001+01:00</published><updated>2008-03-07T11:22:25.718+01:00</updated><title type='text'>I Certamen de Narrativa "Contando el Sur" - 2008</title><content type='html'>El &lt;em&gt;Rapto de Europa&lt;/em&gt; (colección editada por Calamar Edición y Diseño S.L.), con la colaboración de la &lt;em&gt;Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo&lt;/em&gt; (AECID) convoca el&lt;strong&gt; 1er Certamen de Narrativa "Contando el Sur". Relatos de Cooperación 2008&lt;/strong&gt;. El plazo para la presentación de las obras está vigente desde el 1 de febrero al 31 de mayo del 2008.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Puedes leer las bases aquí&lt;/span&gt;:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;1 &lt;/span&gt;Podrán participar todas las personas mayores de 18 años, de&lt;br /&gt;cualquier nacionalidad y país de residencia, con un máximo&lt;br /&gt;de una obra por autor.&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;2&lt;/span&gt; Las obras presentadas deben ser originales e inéditas, estar&lt;br /&gt;escritas en español y no haber sido premiadas en algún otro&lt;br /&gt;concurso o certamen.&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;3&lt;/span&gt; Las obras deben tener una extensión mínima de 5 páginas y&lt;br /&gt;máxima de 15 en formato din a4, escritas en un tamaño de letra&lt;br /&gt;de 12 puntos a doble espacio, con márgenes a 2,5 cm. &lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;4 &lt;/span&gt;El certamen está abierto a cualquier obra de ficción, con&lt;br /&gt;indiferencia de estilo o género, siendo sólo obligatorio que su&lt;br /&gt;temática esté relacionada con actividades de cooperación&lt;br /&gt;internacional para el desarrollo. &lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;5 &lt;/span&gt;Las obras se presentarán bajo un título y un seudónimo, y podrán&lt;br /&gt;remitirse:&lt;br /&gt;a) Por correo electrónico, adjuntando un archivo en formato&lt;br /&gt;Word, denominado por el título del relato, y enviado a:&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;relatosdecooperacion@elraptodeeuropa.com&lt;/span&gt; indicando como asunto&lt;br /&gt;del correo: “para certamen relatos cooperación 2008”; junto al&lt;br /&gt;archivo de la obra, deberá enviarse otro archivo con el mismo título&lt;br /&gt;y la palabra “plica” donde consten los siguientes datos: seudónimo&lt;br /&gt;utilizado, nombre y apellidos del autor, lugar y fecha de&lt;br /&gt;nacimiento, domicilio y teléfonos de contacto.&lt;br /&gt;b) Por correo postal certificado a: “El Rapto de Europa”, Calamar&lt;br /&gt;Edición y Diseño, s.l., Certamen Relatos de Cooperación 2008,&lt;br /&gt;C/ Gran Vía, 69. 7ª Planta. 28013 Madrid. España. En este caso la&lt;br /&gt;plica, con los datos personales deberá enviarse en un sobre aparte.&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;6 &lt;/span&gt;No se devolverán los originales recibidos por correo postal, ni se&lt;br /&gt;mantendrá correspondencia con los concursantes.&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;7 &lt;/span&gt;Los autores ceden los derechos de edición, reproducción y&lt;br /&gt;distribución de las obras a la entidad convocante en el caso de que&lt;br /&gt;estás fuesen premiadas o seleccionadas por el jurado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;8 &lt;/span&gt;El plazo de presentación de las obras estará abierto desde el&lt;br /&gt;1 de febrero hasta las 24:00 horas del 31 de mayo de 2008.&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;9&lt;/span&gt; El jurado del Certamen estará compuesto por un autor de&lt;br /&gt;reconocido prestigio, dos profesionales de la cooperación y&lt;br /&gt;representantes de las entidades colaboradoras.&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;10&lt;/span&gt; El jurado el Certamen otorgará un premio al mejor relato de&lt;br /&gt;cooperación y dos accésit entre las obras presentadas. Además&lt;br /&gt;seleccionará otras diez obras finalistas por su calidad y valores. Estos&lt;br /&gt;trece relatos serán publicados en forma de libro, en la colección&lt;br /&gt;“El Rapto de Europa” haciendo mención y destacando en el mismo&lt;br /&gt;el relato premiado y los dos accésit. &lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;11 &lt;/span&gt;Los premios a los ganadores del Certamen serán: 2.000 euros al&lt;br /&gt;autor del mejor relato y 500 euros a cada uno de los dos accésit.&lt;br /&gt;Sobre estas cantidades se aplicarán las retenciones por irpf&lt;br /&gt;correspondientes. A los autores de los otros 10 relatos finalistas&lt;br /&gt;seleccionados se les hará entrega de 5 ejemplares de la edición. &lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;12&lt;/span&gt; El jurado hará público los premios y las obras seleccionadas&lt;br /&gt;antes del 30 de septiembre del 2008. Un representante del jurado&lt;br /&gt;comunicará personalmente a los autores seleccionados y premiados&lt;br /&gt;el fallo del Certamen. &lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;13&lt;/span&gt; El jurado podrá declarar desierto el Certamen, cuando considere&lt;br /&gt;que no se han presentado relatos con la calidad necesaria. &lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;14 &lt;/span&gt;La participación en el Certamen supone el conocimiento&lt;br /&gt;y la aceptación de las presentes bases.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;organiza: elraptodeeuropa&lt;br /&gt;con la colaboración de: aecid&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-5364127921786553327?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/5364127921786553327/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=5364127921786553327' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/5364127921786553327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/5364127921786553327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2008/02/i-certamen-de-narrativa-contando-el-sur.html' title='I Certamen de Narrativa &quot;Contando el Sur&quot; - 2008'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-6846185989068336436</id><published>2008-01-27T20:48:00.001+01:00</published><updated>2011-06-03T14:12:50.409+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>LA NÁUSEA DEL MIEDO</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;A Joao P. Guimaraes&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Decir Lisboa era canturrear el estribillo de “Grândola Vila Morena”, aunque sólo nos supiéramos las dos primeras frases. Ir a Lisboa, en 1976, era ir al encuentro de la estrenada libertad, del recuerdo de los capitanes revolucionarios, de las bocachas de los fusiles floreciendo claveles rojos. Pero aquel viaje también significaba para mí la primera salida al extranjero yendo completamente solo y con el pasaporte válido por treinta días al estar en edad militar. No era un acto de especial valentía, sino que mis queridos compañeros de facultad habían decidido cambiar de destino e irse con Lourdes y Marisol de camping a Ibiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me iban a hacer cambiar de opinión. Tras la frustración que supuso para muchos de nosotros el golpe del 11 de septiembre y el trágico fin de la vía chilena al socialismo, un año más tarde el Movimiento de las Fuerzas Armadas en Portugal abría otro camino a la esperanza. Una vía armada conducida por militares demócratas, por soldados cansados de las guerras coloniales, bien podía servir de espejo a las tropas españolas que habían abandonado el Sahara. El movimiento obrero y los estudiantes haríamos el resto, como lo recordaban los murales y las pintadas de la Baixa Lisboa, como se arengaba en los improvisados mítines de la plaza del Rossio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Merecía la pena hacer el viaje solo. Caminar al caer la tarde por las calles de Alfama y encontrarte, tras doblar una esquina, inmerso en intensos debates políticos: hombres y mujeres sentados a la puerta de las casas discutiendo acaloradamente sobre si Cunhal o Soares, sobre las nacionalizaciones y el alcance de la nueva constitución. La gente había perdido el miedo. El miedo a opinar, el miedo a identificarse con una u otra fuerza política, el miedo... se había perdido el miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aproveché los primeros días para visitar los “santos lugares” del movimiento revolucionario del 25 de abril: el Cuartel del Regimiento de Artillería de Lisboa y el cuartel del Carmo, de la Guardia Nacional Republicana, en pleno centro de la ciudad. También fui a conocer, buscando una suerte de catarsis, la siniestra DGS de la PIDE y la cárcel de Caxias donde, en abril del 74, estaban confinados la mayoría de los presos políticos que la policía secreta del régimen amenazó con ejecutar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo que me causó una grata sorpresa fue encontrar los escaparates de las librerías de la Rua do Carmo plagados de obras de nuestros clásicos Marx, Bakunin y Lenin y otros autores revolucionarios entre ellos, el (para mí) desconocido, Amílcar Cabral. Me pasé toda una tarde hojeando libros, pero me dio miedo cuando recordé los registros al pasar la frontera, así que finalmente sólo compré una edición de 1975 de las Cinco tesis Filosóficas de Mao Tsetung -por su reducido tamaño y por la atracción fetichista de la plastificada tapa roja- y una casete de Jose Afonso, las Cantigas do Maio. Los dos últimos días los destiné a hacer turismo del tradicional. Tomar el tranvía hasta la Torre de Belem y los Jerónimos, y pasear entre nenúfares y helechos gigantes por la “estufa fría”, aquel jardín botánico cerca de la plaza del Marqués de Pombal. Incluso subí en el elevador de Santa Justa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las veinte mil pesetas que llevaba se me acabaron al cuarto día y, entre otras, ésa era una de las razones del adelanto de mi regreso. Incluso tuve que echar mano del fondo extraordinario: el billete de mil que, por un acusado sentido de la previsión, solía ocultar en algún lugar inusual de la ropa o el equipaje para poder hacer frente a los gastos o imprevistos de última hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5148744748999886194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R3QEEetLxXI/AAAAAAAAAF8/hcLNJJJRr0k/s400/Train+station,+by+Andy+Stuardo.jpg" border="0" /&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Foto: Andy Stuardo &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;Era martes y regresaba a Madrid en el Lusitania Express, nombre que me evocaba novelas de intriga, pero no podía sentirme como aquellos aristócratas británicos que tomaban jerez en copas de Bohemia mientras conversaban en el vagón restaurante forrado de caoba. Aquel departamento de la segunda clase era mucho más austero. Y frío. Un frío que se colaba por las rendijas de las ventanas y por la puerta, provocando una corriente de aire húmedo que helaba el skai verde de los asientos. Me había puesto el chaquetón por encima del pecho, a modo de manta, y de esa forma tenía que replegarme sobre mí mismo, conservando el calor que me proporcionaba ese autoabrazo en el mes de marzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los segundos pasaban despacio, como gotas de un grifo mal cerrado, y me dolían los ojos al tratar de fijarlos en algo distinto que no fuera negro. Acabé por bajar la cortina de la ventana para evitar mirar a la soledad que acompañaba mi tenue reflejo desde afuera. Encendí la luz y abrí por inercia las páginas de un libro. Me sobresalté cuando oí la puerta abrirse y me sorprendió aún más que aquella mujer entrara en el departamento, sin equipaje, sin que el tren hubiera hecho ninguna parada desde hacía por lo menos una hora. Se sentó en los asientos de enfrente, pero dejó una prudencial distancia ya que eligió el lugar más cercano a la puerta. Si no hubiese sido por su color de piel -“café con leche” lo hubiera calificado más de uno- podría haber pasado por española o portuguesa, pero ese color sólo podía tener su origen en las antiguas colonias africanas. El resto de los rasgos, nariz recta, pelo oscuro pero alisado, labios finos, eran sin duda herencia directa de cromosomas de la raza blanca. Parecía algo mayor que yo, creo que debía andar cerca de los treinta, y me extrañó que no tuviera reparos en compartir asiento con aquel melenudo con barba. Ciertamente aquel aspecto solía darme un aire sospechoso para algunas personas, aunque las gafas de pasta me acercaban más al estereotipo intelectual que al de hippy o delincuente habitual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habrían transcurrido ni quince minutos cuando la puerta volvió a abrirse por la mano de un tipo trajeado que entró y se sentó al lado de la mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te encontré, ¿creíste que no iba a hacerlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por favor, &lt;em&gt;deixe-me em paz&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Venga no seas tonta, vente al compartimiento y te echas un rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Não, já lhe disse que não vou! &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Anda mujer, si lo pasaremos bien...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta entonces me había imaginado que era una típica pelea de pareja. Pero la cara de susto de la mujer y su mirada pidiéndome ayuda me hicieron sospechar que allí pasaba algo raro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Disculpe -intervine- pero creo que la señorita se lo ha dejado claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y a ti “listillo” ¿quién te ha dado vela en este entierro? -preguntó volviéndose hacia mí- ¡A ver, la documentación!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su tono fue amenazante pero, por si acaso tenía algún tipo de dudas, me enseñó la placa de policía con su mano derecha y con la izquierda se ahuecó la chaqueta para mostrarme también la culata de un revólver que pendía boca abajo de una sobaquera.Le mostré mi DNI y, para terminar de acobardarme, apuntó el número en un papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pareces limpio pero en Madrid pediré más datos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un breve interrogatorio (¿qué haces, dónde vives, qué has ido a hacer a Portugal?), me conminó a guardar silencio y meterme en mis asuntos, literalmente me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y ahora calladito si no quieres tener problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definitivamente me había desactivado; la pizca de valor inicial se había permutado por el reproche hacia mi insensatez instalado en mi cerebro. Me levanté de mi asiento y salí al pasillo. Al poco tiempo, el policía salió también. “Te espero”, le dijo antes de cerrar la puerta del compartimiento. Encendí un cigarro y una terrible sensación de amargura inundó mi boca. Era la impotencia, y no el humo, lo que me provocaba náuseas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casos así, lo mejor es ser racional. Evaluar todas las posibilidades, sopesar los pros y contras y tomar la mejor decisión. Tengo que hacer algo para que este tipo no se salga con la suya; así que venga, piensa y rápido, me dije. La primera idea que vino a mi mente fue buscar al revisor... pero enseguida caí en mi error; allí, en el tren, la máxima autoridad la detentaba el policía y dudaba que un uniforme de ferroviario pudiera tener ningún efecto disuasorio en sus intenciones. Pues le planto cara y le digo que le voy a denunciar, que mi padre es abogado o algo así. Claro que también puedo convencer a esa muchacha para que se baje en la próxima estación, todo lo más es que tenga que esperar cinco o seis horas hasta el próximo tren. O nos bajamos los dos. No, eso era huir. Ya sé. Me hago el dormido y sin que se dé cuenta le quito la pistola. A ver si con un cañón enfrente es tan chulo y tan hombre. Joder... pero ¿y si no puedo? ¿Y si forcejeamos y le disparo? ¿Y si es él quien me mata? ¡Vaya faena o vaya putada! Ya veía impreso el titular de la noticia en el diario del jueves: “Presunto extremista cae abatido en el Lusitania Express”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y a mí quién me manda meterme en líos? Lo mejor que puedo hacer es cambiarme de vagón o, si llega el caso, tirar del freno de emergencia. Terminé el cigarrillo y regresé al departamento, al entrar dije en voz alta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué pesado el tío ése!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Obrigada&lt;/em&gt;... Gracias -me dijo en español- por lo de antes.&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Me contó que el tipo aquél venía molestándola desde que la vio en el tren; que la había invitado a cigarrillos y a tomar un trago de una petaca que había sacado del bolsillo aunque ella no aceptó. También la hizo muchas preguntas pero ella no contestó argumentando que no entendía bien el español. Aquella mujer había sentido miedo y necesitaba conversar con alguien. Le debí inspirar confianza. Me contó que se llamaba Paula y había regresado de Lourenço Marques, la capital de Mozambique, hacía cosa de un año, cuando su familia adoptiva volvió a Lisboa. El problema, me dijo, fue cuando murió don Pedro, entonces las cosas cambiaron. Un tono de tristeza moduló su voz, hasta entonces suave y cálida, con la que arrastraba las eses y silbaba las jotas. Paula era atractiva, y cada minuto que pasaba mirándola me lo parecía más. Tenía esa belleza serena, tranquila, que te atrae sin intimidarte, esa dulzura que te va empapando como si fueras una esponja. Le pregunté dónde había aprendido el español y me explicó que también tenía sangre española, el padre de su madre había nacido en Murcia, “así que soy medio portuguesa, medio española y medio ronga”, me dijo sonriendo.Una amiga de una prima (o quizá fuera la prima de una amiga) la había invitado a pasar unos días a Madrid. Me creí en la obligación de contarle algunas cosas sobre la capital y la situación política española, pero creo que ella tenía otras preocupaciones porque, a la primera ocasión que tuvo, me preguntó: “¿Y es fácil encontrar trabajo?” &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Suavemente, las palabras y los silencios se fueron entrelazando con el traqueteo habitual de los expresos. Al cabo de una media hora el policía volvió. Ahora el olor a coñac se hizo más evidente y sus ojos reflejaban el deseo avivado por el alcohol. Sin mediar palabra, la cogió por el brazo y Paula se resistió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;em&gt;Por favor, não por favor!&lt;/em&gt; -comenzó a gritar asustada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos mis razonamientos anteriores se fueron al garete y mi acostumbrada prudencia dejó paso a los instintos más primarios, azuzados por el sentimiento de rebeldía y solidaridad ante aquella ominosa agresión. Sus gritos fueron la señal. Como un eral herido de furia le embestí. Rodamos por el suelo, mis puños buscaron su rostro a la vez que intentaba protegerme con los antebrazos. Tras unos breves instantes de refriega sentí como me cogía de las solapas y de un estirón me ponía en pie; a continuación, sin darme opción a ninguna defensa, me lanzó un certero puñetazo en la boca del estómago. Una enorme náusea ascendió por el esófago hasta mi garganta. Sólo tuve autocontrol para dirigir la vomitona a la entrepierna de mi contrincante. Dos raciones de pastéis de bacalhau y una botella de vinho verde -que habían sido mi última cena portuguesa en el bar de la estación- quedaron impregnados en sus pantalones y parte de su chaqueta. (¡A tomar por culo la libido de este tío! pensé para mis adentros)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mierda, mierda... me cago en mi suerte y en todos los Santos! -exclamaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, por si acaso, no decía nada, sólo me retorcía hecho un ovillo sobre el asiento. De poco me sirvió porque aún me propinó un manotazo en la cabeza, a modo de despedida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La has cagado tío, te vas a acordar de esto -me amenazaba mientras se alejaba por el pasillo del vagón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás bien? -me preguntó Paula- ¿te duele mucho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué va!... estoy mucho mejor, creo que el malestar era de tanto bacalao.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abandonamos el maloliente departamento y nos fuimos a otro vagón buscando compañía; en el segundo compartimiento viajaban dos religiosas que me parecieron una auténtica aparición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Disculpen hermanas, ¿están libres estos asientos? -pregunté señalando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro que sí hijos, sentaos ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos detuvimos brevemente en Navalmoral de la Mata, así que calculé que tardaríamos unas tres horas en llegar a Madrid. Al principio, cada sombra me sobresaltaba, después me tranquilicé. No hubo rastros del policía, ni siquiera cuando bajamos del tren. Ayudé a Paula con su maleta y me dio de nuevo las gracias con un beso en la mejilla. Me sentía orgulloso; lo hice, y no fue tan difícil, era sólo cuestión de sacudirse de encima el miedo. Aquella mañana, bajo la marquesina metálica de la estación de Atocha, vi sus ojos por última vez.&lt;/p&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En &lt;em&gt;Galerna&lt;/em&gt;, Revista Internacional de Literatura, núm VI. 2008, pp.156-162&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-6846185989068336436?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/6846185989068336436/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=6846185989068336436' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6846185989068336436'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/6846185989068336436'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2007/12/la-nusea-del-miedo.html' title='LA NÁUSEA DEL MIEDO'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R3QEEetLxXI/AAAAAAAAAF8/hcLNJJJRr0k/s72-c/Train+station,+by+Andy+Stuardo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-3019317739005610466</id><published>2007-12-19T13:40:00.000+01:00</published><updated>2007-12-23T11:15:29.162+01:00</updated><title type='text'>EL REGRESO</title><content type='html'>El vuelo se está retrasando, otra vez. En ese momento Andrés siente la necesidad de encender un cigarrillo, pero se retrae ante la proliferación de carteles prohibitivos y de los uniformados paseando con las metralletas colgadas a la espalda. El panel informativo gira alocadamente y, al detenerse, observa con fastidio que el vuelo procedente de Madrid viene con una demora de cincuenta minutos. Es el momento de acercase a la cafetería, pero antes se entretiene curioseando los titulares de los diarios y revistas extranjeras que presentan un precio disuasorio, incluso para un profesor de universidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sienta en una de las mesas libres y pide un café. ¿Reconocerá a Manuel? Hace más de veinte años que se topó con aquel barbudo que pronunciaba con contundencia las ces y las zetas, y que no perdía la oportunidad de hablar de la transición española aprovechando los descansos del Seminario Internacional sobre Cultivos Hidropónicos que había organizado —con ayuda de una fundación norteamericana— la Universidad. Manuel debatiendo acaloradamente con Aníbal y el flaco Pereira. Manuel tonteando con Mireia. Manuel regalándole el día de su partida las cassettes de Joan Manuel Serrat y de Paco Ibáñez que había traído ocultas en su macuto de montañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre recordará aquella despedida en el aeropuerto y aquel sueño que se le instaló en el cerebro y en el corazón de marchar a Europa, a París o a Madrid. Como hicieron Matías y Rubén, como hicieron los Costa, como se fueron el viejo Losada y Mireia, y tantos otros. Pero a él le dijeron que no, que tenía que mirar por la familia y que cómo se iba a dar un proceso democrático si todos los compañeros se iban del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pasaron cinco, diez... hasta veinticuatro años desde entonces... y no hubo movilizaciones, ni acuerdos sindicales, ni pactos, ni apoyos internacionales. Sólo el miedo... a las detenciones, al castigo, a las listas negras. “Nada de política aquí”, le decían; a cambio podía intentar sobrevivir con cuatro pesos. Pero no hizo caso, y por ello no ganó la cátedra, ni le han publicado sus estudios, ni siquiera le daban el visado para asistir a congresos fuera del país. Pero hoy se siente recompensado. Hoy va a ver de nuevo a Manuel. Y hoy va a poder enseñarle su nombre escrito en el número seis de la papeleta electoral por el distrito metropolitano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana será el día en que familiares de tantos compañeros y compañeras desaparecidos, los que fueron torturados y encarcelados, los que, como él, fueron apartados, todos aquellos que han padecido los horrores de la dictadura podrán ver el fin del régimen militar. Casi todos los sondeos lo dicen. Incluso las versiones oficiales hablan de un “empate técnico”, lo que ha hecho sospechar a toda la opinión pública, nacional e internacional, que puede haber un intento de fraude. Por eso viene Manuel en una delegación oficial como observador en estas primeras elecciones democráticas. Aunque el Frente no haya tenido los mismos minutos de televisión. Aunque los empleados municipales tuvieran instrucciones de arrancar sus carteles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira el reloj y con sus pensamientos casi se le pasa la hora. Con el paso acelerado llega al vestíbulo y extiende un folio que tiene escrito en grandes letras un nombre: Manuel Moreno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cinco minutos más tarde se le acerca un hombre de unos cincuenta años. Viste un traje gris de alpaca, camisa blanca y una corbata discreta. Su mano izquierda arrastra una maleta con ruedas y trae la derecha extendida hacia él. Andrés intenta reconocer la melena, las gafas de pasta y la poblada barba, tras la calva, las pequeñas gafas de montura dorada y una perilla blanca muy cuidada. Pero su voz no ha cambiado, grave, potente y un tanto escandalosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Coño Andrés... si no has cambiado nada!&lt;br /&gt;—¿Manuel? —pregunta tímidamente—... ¿Manuel, sos vos?&lt;br /&gt;—¡Pues claro, hombre!... no me digas que estoy más gordo que ya lo sé, ja, ja, ja...&lt;br /&gt;—¡Qué alegría Manuel, vení, tengo ahí el auto, te vienes para casa!&lt;br /&gt;—¡No, hombre, no!... muchas gracias chico, pero es que debe andar por ahí el coche oficial de la embajada... Nada hombre, no te preocupes que te llamo y nos tomamos unas cervezas... salúdame a la gente, ya sabes a aquella rubia y al maoísta... ¿cómo se llamaba?... bueno que te llamo y hablamos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras le ve alejarse, Andrés enciende un cigarro y no puede dejar de preguntarse cómo piensa llamarle Manuel si nunca le dio su número actual y, por precaución, el teléfono que aparece en la guía está a nombre de su esposa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Alberto Rodrigo&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R2kSFutLxNI/AAAAAAAAAEs/pPQ3zyJkRzk/s1600-h/Espera+by+Daniel+Lobo.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5145663938893694162" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="173" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R2kSFutLxNI/AAAAAAAAAEs/pPQ3zyJkRzk/s200/Espera+by+Daniel+Lobo.jpg" width="244" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R2kR5OtLxMI/AAAAAAAAAEk/QVt2K_HZ7cE/s1600-h/Espera+by+Daniel+Lobo.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Foto: Daniel Lobo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En &lt;em&gt;Cuarto Creciente&lt;/em&gt;, Revista de creación, nº 15-16, 2007-2008, Madrid, diciembre 2007.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R2kR5OtLxMI/AAAAAAAAAEk/QVt2K_HZ7cE/s1600-h/Espera+by+Daniel+Lobo.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-3019317739005610466?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/3019317739005610466/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=3019317739005610466' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/3019317739005610466'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/3019317739005610466'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2007/12/el-regreso.html' title='EL REGRESO'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R2kSFutLxNI/AAAAAAAAAEs/pPQ3zyJkRzk/s72-c/Espera+by+Daniel+Lobo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-4482572496384094918</id><published>2007-12-12T20:14:00.000+01:00</published><updated>2007-12-21T21:07:52.107+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='congreso'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escritores'/><title type='text'>I Congreso de Escritores Noveles</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R2wSk-tLxPI/AAAAAAAAAE8/FVU3b03QzJ4/s1600-h/I+Congreso+AEN.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146508900694738162" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R2wSk-tLxPI/AAAAAAAAAE8/FVU3b03QzJ4/s320/I+Congreso+AEN.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Durante los días 6, 7, y 8, de Diciembre de 2007 se celebró, en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo (Asturias), el I Congreso Nacional convocado por la &lt;a href="http://www.asociacionescritoresnoveles.es/"&gt;Asociación de Escritores Noveles&lt;/a&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y la primera cuestión que uno puede plantearse es: ¿qué son o quiénes se consideran escritores noveles?... Escritores jóvenes... sí, los había... pero un buen grupo pasaba de los cuarenta y algunos de los congregados peinaban canas. ¿Autores inéditos?... pues tampoco, porque la mayoría ya habían publicado, algunos en coedición con pequeñas editoriales otros echando mano a la autoedición. ¿Escritores aficionados?, es decir los que no viven de la literatura... pero ¿cuántos de los escritores viven sólo de la literatura?... en fin que quizá está sea la mejor aproximación... aunque alguien dijo que en realidad los que se reunieron ese puente de la Constitución en Oviedo, eran sobre todo escritores románticos... (aquí se añadió:... y rebeldes... y utópicos...) &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Durante esas jornadas se debatieron temas de interés tales como la corrección de textos, la autoedición, los derechos de autor, o los problemas de distribución y comercialización en las pequeñas editoriales, pero sobre todo el Congreso sirvió para la toma de contacto e intercambio entre los más de sesenta participantes. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;En breve la organización colocará en la página web de la AEN un resumen y dossier de prensa de esta actividad.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-4482572496384094918?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/4482572496384094918/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=4482572496384094918' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/4482572496384094918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/4482572496384094918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2007/12/i-congreso-de-escritores-noveles.html' title='I Congreso de Escritores Noveles'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R2wSk-tLxPI/AAAAAAAAAE8/FVU3b03QzJ4/s72-c/I+Congreso+AEN.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-5916628579117848818</id><published>2007-10-07T18:20:00.000+02:00</published><updated>2007-12-29T12:14:44.609+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cooperación internacional'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>CONTANDO EL SUR</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwkIFiDXi6I/AAAAAAAAAAM/EdL9yvC8fgw/s1600-h/cubierta+relatos+cooperaci%C3%B3n+1-1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5118631342616578978" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwkIFiDXi6I/AAAAAAAAAAM/EdL9yvC8fgw/s320/cubierta+relatos+cooperaci%C3%B3n+1-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;Alberto Rodrigo participa, junto con otros catorce autores y autoras, en esta colección de relatos cuyo denominador común es estar vinculados a la cooperación internacional. Relatos escritos por cooperantes o antiguos cooperantes que nos trasladan su visión sobre situaciones en los países del Sur o sobre las actividades propias de la cooperación para el desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;El libro, con Prólogo de Sergio Ramírez, es editado por "El Rapto de Europa".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Colección: El Rapto de Europa&lt;br /&gt;Editorial: Calamar &lt;/div&gt;&lt;div&gt;C/ Gran Vía, 69. Oficina 412&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;28013 Madrid &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Tel.: (34) 91 548 77 47   Fax: (34) 91 548 77 48 &lt;/span&gt;&lt;a href="mailto:info@calamarediciones.com"&gt;info@calamarediciones.com&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;PVP: 12,50 Euros&lt;br /&gt;ISBN: 978-84-96235-21-2&lt;br /&gt;Páginas: 144. Formato: 16 x 21 cm.&lt;br /&gt;Encuadernación: Rústica con solapas&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-5916628579117848818?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/5916628579117848818/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=5916628579117848818' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/5916628579117848818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/5916628579117848818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2007/10/contandndo-el-su.html' title='CONTANDO EL SUR'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwkIFiDXi6I/AAAAAAAAAAM/EdL9yvC8fgw/s72-c/cubierta+relatos+cooperaci%C3%B3n+1-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-1245974733527203503</id><published>2007-09-01T18:27:00.003+02:00</published><updated>2008-02-25T22:00:37.790+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='libro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>SOMBRAS DE OTOÑO</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwkPpSDXi9I/AAAAAAAAAAk/E2KzAXf5aKo/s1600-h/Portada+Sombras+de+oto%C3%B1o.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5118639653378296786" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwkPpSDXi9I/AAAAAAAAAAk/E2KzAXf5aKo/s320/Portada+Sombras+de+oto%C3%B1o.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se publica el segundo libro de Alberto Rodrigo:&lt;br /&gt;Sombras de otoño, Incipit Editores,&lt;br /&gt;Madrid, abril de 2007, 192 págs.&lt;br /&gt;ISBN: 978-84-8198-694-5&lt;br /&gt;PVP: 12 euros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡YA A LA VENTA!&lt;br /&gt;Adquiera ya su ejemplar... (luego no diga que no le avisamos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;RESEÑAS: &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En &lt;em&gt;Generación XXI,&lt;/em&gt; 2ª quincena, junio 2007:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sombras de otoño&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alberto Rodrigo&lt;br /&gt;Incipit Editores, 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Emilia Lanzas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#993300;"&gt;Nos quieren hacer creer que la vida llega a un punto de no retorno. Es la sentencia del utilitarismo extremo en el que estamos inmersos. Es la fatalidad de un capitalismo despiadado en donde el ser humano tiene fecha de caducidad, exclusivamente medida por su nivel de producción. La vejez es una gran mentira. La vejez sólo puede ser concebida como estado del espíritu. La vejez no tiene edad: Éste es el trasfondo que unifica los relatos de este libro (además de un tal Parker, personaje que deambula por varias historias). También que nadie parece ser lo que simula, y que el mundo de las apariencias es una encrucijada. Y que nunca es tarde para desear. Los protagonistas de Sombras de otoño parecen querer fundir la contradicción entre el “Hay que soñar”, de Lenin, y el “Hay que actuar”, de Goethe; tal y como se debe pretender en el esfuerzo por unificar contrarios, por buscar analogías, porque el escritor (en el sentido de “poeta”, es decir, todos) ha de superar la condición alienante en la que estamos inmersos. Y la escritura debe contribuir a ello.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;color:#993300;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;En &lt;em&gt;La Clave&lt;/em&gt; (nº 336, 21-09-2007)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Relatos de Alberto Rodrigo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;Sombras de otoño reúne casi una veintena de relatos de Alberto Rodrigo, un puñado de historias de profesores incomprendidos, de entusiastas analfabetos, de jubilados enamorados, de confusas peticiones de asilo, de parejas que se empeñan en hacer imposible la vida...&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#cc0000;"&gt;En todas estas sombras otoñales hay amor, humor, experiencias y homenajes.&lt;/span&gt; &lt;span style="color:#000099;"&gt;Argumentos creíbles, bien contados, algunos desiguales y, sobre todo, llenos de vida. Publicado por Incipit, un autor que tiene cosas que contar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;En &lt;em&gt;WAPA magazine&lt;/em&gt; nº 26, diciembre de 2007- enero de 2008, pág. 140.   &lt;em&gt;Sombras de otoño&lt;/em&gt;. &lt;strong&gt;Alberto Rodrigo&lt;/strong&gt;. Incipit Editores.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#6600cc;"&gt;La traición, el amor, la amistad, los grandes temas de la literatura, están presentes en &lt;em&gt;Sombras de otoño&lt;/em&gt;, pero también los delitos informáticos, los seminarios de trabajo o los viajes de vacaciones constituyen el universo de este conjunto de relatos.&lt;br /&gt;Alberto Rodrigo sabe retratar la cotidianeidad con ingenio, con ternura, con una mirada profunda que incita a la reflexión y sorprende con unos finales inesperados.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-1245974733527203503?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/1245974733527203503/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=1245974733527203503' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/1245974733527203503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/1245974733527203503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2007/09/se-publica-el-segundo-libro-de-alberto.html' title='SOMBRAS DE OTOÑO'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwkPpSDXi9I/AAAAAAAAAAk/E2KzAXf5aKo/s72-c/Portada+Sombras+de+oto%C3%B1o.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-1717055815775645388</id><published>2007-08-16T04:35:00.000+02:00</published><updated>2007-10-14T12:06:35.992+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hiperbreve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>HIPERENAMORADO</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://bp2.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwkV1CDXi_I/AAAAAAAAAA0/k45osXDnUWk/s1600-h/by_kay84.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5118646452311526386" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp2.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwkV1CDXi_I/AAAAAAAAAA0/k45osXDnUWk/s400/by_kay84.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;font-size:78%;"&gt; Foto: By Kay 84&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;“Ding, dong, ding… oferta especial de embutidos ibéricos en la sección de charcutería”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es un envío?, me preguntó. Sí, avenida de Bradamonte sesenta y cuatro, segundo B... Mira, mejor te dejo mi móvil, por si acaso, no sea que cuando lo lleven no esté en casa, respondí hábilmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras pagar con la tarjeta de crédito (para que me pidiera el carné de identidad) salí del hipermercado con la sonrisa en los labios. Por primera vez desde hacía dos semanas, ella le había dado la vuelta al documento y curioseado brevemente los nombres de mis padres y la fecha de nacimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo ya sabía su nombre: Yolanda Sanz. Lo ponía en el identificador justo debajo del anagrama. Pero todavía no me había atrevido a llamarla por su nombre. Los días anteriores intenté averiguar cómo la llamaban sus compañeras. Si lo hacían con el nombre completo, con el abreviado Yola o con el temido e infantil Yoli.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A fuerza de ir casi todos los días al centro comercial había logrado descubrir su horario de trabajo. Los lunes, miércoles y viernes en turno de tarde y uno de cada dos sábados por la mañana. Y esos eran los días en los que veía a Yolanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprovechaba mientras ella pasaba los artículos por el lector del código de barras para fijarme en los mínimos detalles. El color de uñas —barniz transparente— las pulseritas de las muñecas —dos de cuero trenzado, una de colorines, como sudamericana, y una de plata— el pendiente de la aleta izquierda de la nariz —aunque la Dirección la obligaba a ocultarlo con un trocito de esparadrapo—y sus ojos —unos ojos castaños— que parecía que me sonreían cuando preguntaba: “¿efectivo o tarjeta?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si los sociólogos, o los psicólogos, dicen que pueden adivinar la profesión y el carácter de los individuos por lo que tiran... ¿cómo no van a poder hacerlo con lo que compran? Sin duda, el carrito del supermercado es uno de los exponentes más claros de lo que somos, de nuestra clase social, de nuestros gustos y costumbres más íntimas y personales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esta reflexión cambié de actitud ante las estanterías. Ya no me limitaba a comprar lo más barato, o lo que ponían en oferta, o lo que los especialistas en consumo solían colocar entre la altura de los ojos y la de las manos. Ahora tenía que decir a Yolanda cómo era. O cómo me gustaría que ella me viera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los huevos, por ejemplo, los escogía de gallinas de corral, en cuyo envase aparecía marcada la siguiente leyenda: “Huevos escogidos de aves en libertad”. También me aficioné a las verduras ecológicas y a las frutas exóticas (papaya, mango). El punto de sofisticación lo guardaba para los patés, el queso y los vinos, alternando los productos manchegos y riojanos con los meridionales franceses. Por último, el toque alternativo y moderno, a juego con su piercing, lo daba con algunos artículos japoneses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para que quedara claro que vivía solo, y no tenía en esos momentos pareja, me atreví a preguntarle un día si el detergente &lt;em&gt;Softness&lt;/em&gt; le iba bien a las prendas de color o estaba indicado especialmente para la ropa blanca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres semanas habían transcurrido desde aquel primer encuentro y aquel era el segundo sábado. Su turno terminaba a las 14:00 horas y estuve haciendo tiempo hasta las 13:45. Había elegido para la ocasión un Sauternes. Yolanda tuvo que pasar la botella dos veces por el lector para cerciorarse de que no estaba equivocado el precio. “Es para una ocasión muy especial” comenté. Mientras, estuve cumplimentando los datos personales en la solicitud de tarjeta de cliente. A continuación metí en la bolsa las latas de vieiras, el jamón de pato y la bandeja de sushi. Tras pagar, dejé la botella oculta debajo del montón desordenado de bolsas de plástico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En &lt;em&gt;Cuarto Creciente,&lt;/em&gt; nº 14, otoño invierno 2006/07, Madrid, pp. 24-25&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-1717055815775645388?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/1717055815775645388/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=1717055815775645388' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/1717055815775645388'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/1717055815775645388'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2007/10/hiperanamorado.html' title='HIPERENAMORADO'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwkV1CDXi_I/AAAAAAAAAA0/k45osXDnUWk/s72-c/by_kay84.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-3837753142839398314</id><published>2007-03-17T19:49:00.000+01:00</published><updated>2007-10-09T23:13:47.662+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hiperbreve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>SIN CITA PREVIA</title><content type='html'>Nos hemos visto, con la visita del martes pasado, sólo en dos ocasiones, pero ha sido suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie como Natalia me había tocado así la cara y recorrido con sus manos mi cuerpo. Nadie como ella había dejado reposar su pecho sobre mi hombro, y, aún con cierta rigidez, no puedo evitar sentirlo, incluso acariciarlo. Por más que me esfuerzo en convertirlo en un gélido bloque de mármol, mi hombro siente esa cálida redondez moverse despacio, como queriendo buscar un hueco. Qué inútil tratar de hacerlo insensible; además, creo que ella se aprieta con más firmeza. Consigo incluso notar su respiración abdominal en mi brazo derecho que descansa sobre el vientre, adormecido, protegiendo la intimidad de un despertar abrupto del sexo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tener su rostro tan cerca me agrada y me incomoda. Aunque me gustaría poder recrearme mirándola, no puedo evitar pensar que, si lo hago, voy a ponerme bizco, así que fijo la mirada en un punto cualquiera, una grieta en el techo, una sombra en el alma. Sin embargo no me hace falta verla. Siento su presencia tan cercana que hasta puedo distinguir su día fértil por el calor de su boca. Pero eso era antes de que se pusiera la mascarilla y las gafas protectoras, y se acercara decidida, con el bisturí en la mano, para explorar mis entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/Rwkc_iDXjBI/AAAAAAAAABE/1WBlfdsG6XQ/s1600-h/lecci%C3%B3n+de+anatom%C3%ADa1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5118654329281547282" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/Rwkc_iDXjBI/AAAAAAAAABE/1WBlfdsG6XQ/s320/lecci%C3%B3n+de+anatom%C3%ADa1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Este relato ha sido seleccionado, junto con otros 138, en el VI Concurso de Hiperbreves de la editorial Acumán, para formar parte del libro "Breviario de Relatos" que ha sido publicado por esta editorial en el mes de enero de 2007. Este año el número de relatos presentados a este certamen ha sido de 8.227)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-3837753142839398314?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/3837753142839398314/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=3837753142839398314' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/3837753142839398314'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/3837753142839398314'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2007/10/sin-cita-previa.html' title='SIN CITA PREVIA'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/Rwkc_iDXjBI/AAAAAAAAABE/1WBlfdsG6XQ/s72-c/lecci%C3%B3n+de+anatom%C3%ADa1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-3829536380075311553</id><published>2007-01-23T10:00:00.000+01:00</published><updated>2007-10-23T00:36:50.038+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='erotismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hiperbreves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pornografía'/><title type='text'>Tiempos duros para el porno blando</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/Rx0hmAIgOcI/AAAAAAAAAEU/98yog-Tqwi8/s1600-h/logo+C30.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5124288887771904450" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/Rx0hmAIgOcI/AAAAAAAAAEU/98yog-Tqwi8/s320/logo+C30.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;TIEMPOS DUROS PARA EL PORNO BLANDO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Alberto Rodrigo&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a las puertas de Diamond Studio preguntó directamente por el &lt;em&gt;casting &lt;/em&gt;de Ferraro.&lt;br /&gt;–¿Me dices tu nombre? –le dijo una señora de mediana edad con pinta de funcionaria.&lt;br /&gt;–Me llamo Cox... Michael Cox –respondió imitando el acento del famoso agente secreto.&lt;br /&gt;–Por Cox no me viene nadie... ¿o es con “ka”?&lt;br /&gt;–Mire a ver por García, Miguel García.&lt;br /&gt;–¡Ah sí, aquí está! eres el siguiente. Sientáte, ahora te llaman.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;Se sentó en un sofá blanco de diseño, tal como le indicó con la mano la funcionaria, a quien imaginó también dando sus primeros pasos en el sector. Para preparar su currículo había ido intercalando una relación de sus películas ordenadas por años, en la que se incluían título,director, productora y distribuidora, junto con carátulas de los videos de las mismas. "Vergas juguetonas para conejitos hambrientos", "Rabocop II" y "Límite: 48 polvos" habían sido sus últimos trabajos. Al final del dossier, más de una docena de fotografías completaban lo que se denominaba &lt;em&gt;el book&lt;/em&gt;. Al repasar el álbum una mezcla de orgullo y nostalgia se apoderó de su corazón y quizá también de su estómago. Cada vez lo tenía más difícil, no ya por los chavales que empezaban sino porque el mercado se había ido escorando hacia lo más duro. Pero ahí estaban sus más de cincuenta películas en sus veintimuchos años de profesión. &lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;Miguel empezó allá a principios de los setenta, recién cumplido el servicio militar, y en poco más de dos o tres años pasó de secundario a protagonista. Su melena rubia y sus ojos claros, herencia de la abuela de Carballino, le lanzaron pronto al mercado europeo. Fue una época en la que franceses y sobre todo italianos, se lo rifaron. Tenía éxito con las chicas y todas querían trabajar con él, quizá por su rostro aniñado, por su cuerpo delgado y fibroso, o por la delicadeza que tenía con sus partenaires. El caso es que Michael se convirtió en una estrella de las películas “S” y del porno blando y fue el compañero habitual de Cinthia Lovers, Emma Nuelle o Amanda Bubs. Aunque pocos podían superarle en el panorama nacional hacía ya más de siete años que no trabajaba. Por eso agradecía, de una manera especial, que Ferraro se hubiera acordado de él. &lt;/p&gt;&lt;p align="left"&gt;–Pasa Miguel, te vamos a hacer una prueba.&lt;br /&gt;–¡Pero hombre! una prueba ahora... ¿crees que es necesario?&lt;br /&gt;–Venga no te mosquees, es una formalidad, pero hay que hacerlo.&lt;br /&gt;–¿Me quito la ropa?... ya sabes que no solía mostrar el miembro, y ahora con los años....&lt;br /&gt;–¡No, hombre no! Tú mira a la pantalla, ponte los cascos y acompañas las escenas... ya me entiendes... siempre tuviste una buena voz y un algo especial para interpretar los orgasmos.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-3829536380075311553?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/3829536380075311553/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=3829536380075311553' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/3829536380075311553'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/3829536380075311553'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2007/10/tiempos-duros-para-el-porno-blando.html' title='Tiempos duros para el porno blando'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/Rx0hmAIgOcI/AAAAAAAAAEU/98yog-Tqwi8/s72-c/logo+C30.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-730555225669849227</id><published>2006-12-22T19:52:00.000+01:00</published><updated>2007-12-23T11:18:08.884+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hiperbreve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos'/><title type='text'>BAILANDO CLAQUÉ</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;A Jorge E. Benavides&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta del compartimento se abrió y Ángela no pudo evitar girar la cabeza. Habían pasado más de seis meses pero aún no se había acostumbrado a su ceguera. Ya se lo advirtieron en la asociación, que ellos -los que habían perdido la vista como consecuencia de un accidente o de una enfermedad- necesitaban más tiempo para asumir su nuevo estado. Pero sólo era cuestión de eso... de tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto a la bocanada de aire fresco entró también una voz masculina que la saludó con un “buenos días” que sonaba a unos treinta y tantos. Tras devolverle el saludo, giró de nuevo la cabeza hasta sentir su aliento empañar la ventanilla. Quizá sería un desbarro, pero no podía dejar de sentirse vulnerable al pensar que, tras los cristales negros, alguien pudiera descubrir sus ojos muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se sentó enfrente, pero justo al lado de la puerta, de tal forma que esa perspectiva de cuarenta y cinco grados le ofrecía una distancia confortable. No obstante, intentaba permanecer estática, aparentando que su pensamiento viajaba a la misma velocidad que el paisaje imaginado tras la ventana. De esa manera evitaba también que por un momento sus miradas pudieran cruzarse (¡qué estúpida!, pensó) y que él iniciara con alguna frase tópica la temida conversación. Encontró otra ventaja a esa postura de estatua. Podía agudizar el oído y así pudo averiguar que aquel hombre sostenía un libro o una revista entre sus manos; pudo escuchar las hojas que pasaba demasiado rápido quizá, y cuyo sonido no era silbante ni tenía el crepitar del papel couché, no, por el contrario el sonido era húmedo, profundo, un sonido amortiguado por alguna pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco tiempo, un aroma de fragancia masculina le proporcionó nuevos datos de su acompañante. Imaginó olas golpeando el torso bronceado, paseos de madrugada tras una noche de amor y miradas tiernas, miradas... (¡qué estúpida!)... Aquella situación le parecía incómoda e injusta. Por un momento estuvo a punto de levantarse y abandonar aquel asfixiante lugar. Había reconstruido casi milimétricamente las distancias pero se paralizó al pensar en una pierna estirada, un bolso en el suelo o la altura exacta de la manivela que accionaba la puerta. Cualquier imprevisto podría desencadenar la tragedia. Lo más conveniente era fingir que dormía. ¿Acaso no estaba así... dormida... permanentemente dormida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sobresaltó ligeramente al despertarla el sonido del altavoz anunciando la llegada; pero aún se inquietó más al pensar que podía haberse quedado sola. De nuevo, la voz masculina la tranquilizó. “Bien, hemos llegado, adiós”. Permaneció inmóvil dándole tiempo a que abandonara el departamento. Con el chirrido de las ruedas y el resoplar de los frenos Ángela no pudo distinguir el sonido familiar de un bastón palpando la puerta. Mucho menos pudo escuchar la melodía de ese bastón blanco, bailando claqué, por el pasillo de aquel expreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Alberto Rodrigo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R21dJ-tLxWI/AAAAAAAAAF0/BQKYIKAILdI/s1600-h/ferrocarril2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5146872375187064162" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R21dJ-tLxWI/AAAAAAAAAF0/BQKYIKAILdI/s400/ferrocarril2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En &lt;em&gt;Cuarto Creciente&lt;/em&gt;,&lt;br /&gt;Revista de Creación, nº 10&lt;br /&gt;Otoño-Invierno 2004-2005&lt;br /&gt;Madrid &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-730555225669849227?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/730555225669849227/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=730555225669849227' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/730555225669849227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/730555225669849227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2007/12/bailando-claqu.html' title='BAILANDO CLAQUÉ'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R21dJ-tLxWI/AAAAAAAAAF0/BQKYIKAILdI/s72-c/ferrocarril2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-7645110421800284344</id><published>2006-10-23T00:37:00.000+02:00</published><updated>2007-10-23T01:11:03.445+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mujer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='erotismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor'/><title type='text'>Evocaciones con nombre de mujer</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/Rx0nVgIgOdI/AAAAAAAAAEc/f50ZS6gGpi4/s1600-h/image004.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5124295201373829586" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/Rx0nVgIgOdI/AAAAAAAAAEc/f50ZS6gGpi4/s200/image004.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Morandi Editores, &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Madrid, septiembre 2002&lt;br /&gt;94 págs, 7,65 euros&lt;/div&gt;&lt;div&gt;ISBN: 84-8198-415-9&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Desde las caricias soñadas de la pasión alolescente hasta la seducción muda del amante resabiado, &lt;em&gt;Evocaciones con nombre de mujer&lt;/em&gt; es la biografía erótica de un hombre enredado entre los cálidos tejidos del amor y del deseo. Quince relatos, breves e intensos, esbozan como sin querer el perfil de un personaje que se crea a sí mismo desde los ojos de las mujeres de su vida, en un juego metaliterario osado y sorprendente. Una invitación a asomarnos a los rincones secretos de encuntros consumados, anhelados o simplemente imaginados.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;&lt;strong&gt;NO CONOZCO TU NOMBRE&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Son las 9 menos diez y el corazón empieza, lentamente, a aumentar su ritmo. Tras el ceremonial diario del café, y un tanto adormilado aún, te aprestas a repetirte las mismas preguntas. ¿Cómo irá vestida? ¿Reconoceré la colonia?... Y lo más importante: ¿la veré hoy?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;NÍCOL&lt;/strong&gt; / CARABINA 30-30&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Cuando me la presentaron, pensé ¡qué original!... su nombre: Nicole. Pero descubrí que su amiga Elisa la llamaba Nícol (como el pato de la Mari Carmen), y más tarde averigüé su verdadero nombre: Nicolasa. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;&lt;strong&gt;ENCARNA&lt;/strong&gt; / VIAJE DE DESPEDIDA&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;Había salido temprano porque tenía más de seiscientos kilómetros por delante. La vieja Sanglas no estaba para muchas alegrías y se calentaba con frecuencia el motor. Así que llegando a Zaragoza, paró para comer. Al caer la tarde, con los huesos algo entumecidos, había llegado a Vic&lt;/span&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;CRISTINA&lt;/strong&gt; / UN MATRIMONIO PRECOZ&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Tenía entonces veintidós años y, dada mi juventud y mis experiencias anteriores, no entendía bien aquello de la pareja estable y menos aún lo del matrimonio. Como les ocurre alguna vez a los ateos o a los agnósticos también yo me pregunté: ¿Y si existe? ¿Y si existe la felicidad con una sola mujer? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;&lt;strong&gt;TERESA&lt;/strong&gt; / LA (FALSA) CONCIENCIA DE CLASE&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;¡Con lo buenas que están las peras! No, joder, la fruta no, ésas que son tela de pijas. Las de las mechas y ropa de marca. Las que llevan castellanos y pantalones ajustados (no esa mierda de faldas largas), las de los polos Fred Perry o Lacoste. Esas que llevan perlitas en las orejas y que huelen divinas. Con su bronceado casi permanente, y esas tetitas... pequeñas pero firmes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;CARMEN&lt;/strong&gt; / CONTACTO DE CONGRESO&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Era una de esas reuniones, donde unos pocos se van a escuchar a sí mismos y el resto a conocer gente que pueda ser de interés para su promoción profesional. Un congreso. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;&lt;strong&gt;MELISSA&lt;/strong&gt; / NOCHE DE CARNAVAL&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;Habíamos llegado el día anterior, y parecía que alguien había fijado la fecha con predeterminación. Esa misma noche se celebraba la fiesta nacional en casa del embajador. A los canapés y bebidas habituales se sumaron botellas de vino español y de cava&lt;/span&gt;. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;ANA PATRICIA&lt;/strong&gt; / TERNURA Y PASIÓN EN EL TRÓPICO&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Era la primera vez que iniciaba un viaje tan largo. Diez horas de vuelo. Durante ese tiempo se distrajo en observar a sus compañeros de asiento que llegarían a ser, probablemente, también de trabajo. Un detalle le llamó especialmente su interés. En la fila de delante un tipo de unos treinta años se quitó la alianza del anular y la guardó en un bolsillo.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;&lt;strong&gt;LAURA&lt;/strong&gt; / AMOR DE TELENOVELA&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;En uno de los pocos ratos de tedio me acerqué a la valla del pequeño picadero. El potro movía inquieto la cabeza y mostraba orgulloso sus elevaciones, con trancos cada vez más largos, hasta romper con un galope corto. Al dar uno de los giros, Laura tomó las riendas con la mano izquierda y comenzó a frotarse el ojo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;SARA &lt;/strong&gt;/ UNA ENTREVISTA PERSONAL&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Estábamos a mediados de septiembre y habíamos convocado las primeras entrevistas para el proceso de selección. Más de un centenar de aspirantes, como siempre. A las diez de la mañana la primera candidata. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;&lt;strong&gt;ESPERANZA&lt;/strong&gt; / EL PODER DE LA MENTE&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;Y llegado el momento, la culpa me asaltó y me aplastó como una losa. Estaba con una mujer deseada y mi cuerpo no reaccionaba. Había cambiado las sábanas y las había rociado con otra colonia que nada pudiera recordarme, pero nada, era imposible...&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;JACQUELINE&lt;/strong&gt; / CITAS EN LA CONSULTA &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Ahora me doy la vuelta, boca arriba. Y se sienta tras de mí. Me coge la cabeza (relaja, me dice) como si fuera una pelota y sus dedos juguetean en mi nuca, y me ¿acarician? el cuello. Y ahora viene lo mejor, me cruza mi propio brazo sobre mi pecho y me oprime con su cuerpo. Noto su aliento en mi boca y debo cerrar los ojos para no verla. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;&lt;strong&gt;SONIA&lt;/strong&gt; / UNA CLASE EN EL CÉSPED&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;Era el mes de agosto y hacía mucho calor. A la Consejería de Asuntos Sociales y Juventud se le había ocurrido organizar unas Jornadas en las que se combinaban actividades de ocio (conciertos, competiciones deportivas, talleres de cerámica...) junto con otras de formación y educación (conferencias, cursos y seminarios). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;&lt;strong&gt;LUCÍA &lt;/strong&gt;/ EL ARREGLO DEL APARATO&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Llevaba el pelo de colorines. El fondo amarillo, pero diversas tiras de otros colores, verde, naranja y hasta azulado. También llevaba anillos en los pulgares, un pequeño brillante en la aleta de la nariz y un tatuaje, que empezaba en el ombligo y quién sabe donde acabaría. No la imaginaba dando clase en la Universidad, por eso me atreví a preguntarle... &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;&lt;strong&gt;ANNA &lt;/strong&gt;/ UNA PASANTÍA DE VERANO&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#996633;"&gt;Allí era imposible comunicarse como no fuera a través de los cuerpos. Por más que le gritara al oído sólo recibía un levantar de hombros y un toque en la oreja como respuesta (no te oigo, interpretaba). Después de algunos minutos intentando entablar alguna especie de diálogo, Anna, con un gesto, me dijo ¿bailamos? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;FIESTA EN LA EDITORIAL&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#006600;"&gt;Sobre la mesa había bebidas de todo tipo, fuentes con canapés y entremeses, botellas de cava helado; hasta se habían dispuesto pequeñas bandejas con diversos cigarrillos. En el hilo musical alguien había programado música variada de los 70 y 80.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-7645110421800284344?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/7645110421800284344/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=7645110421800284344' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/7645110421800284344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/7645110421800284344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2007/10/evocaciones-con-nombre-de-mujer.html' title='Evocaciones con nombre de mujer'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/Rx0nVgIgOdI/AAAAAAAAAEc/f50ZS6gGpi4/s72-c/image004.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-753559718959806170</id><published>2006-08-21T12:30:00.000+02:00</published><updated>2007-10-12T18:39:12.928+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hiperbreve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>DELIRIUM TREMENS</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/Rw-iNyDXjWI/AAAAAAAAADo/f4Ep62FqXxA/s1600-h/delirium_tremens_and_glass_150.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5120489659001441634" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/Rw-iNyDXjWI/AAAAAAAAADo/f4Ep62FqXxA/s320/delirium_tremens_and_glass_150.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;No existe lo real ni lo irreal...&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Juan José Millás&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Al girar el pomo y empujar la puerta un asomo de vértigo le recorrió la cabeza hasta el estómago. Aquella sala se encontraba boca abajo. El techo completamente plano y el suelo cóncavo, cuatro haces de luces se alineaban bajo sus pies mientras que una mesa, con las patas fijadas al techo, pendía amenazadora sobre su cabeza. En uno de los laterales de la nave, un cuadro de grandes dimensiones ocupaba el centro de la pared. Era sin duda una obra de un pintor simbólico o minimalista. Sobre el lienzo blanco alguien había pintado una copa negra cuya boca apuntaba hacia abajo. No tuvo más remedio que dar un brinco y agarrarse a un providencial asidero que se encontraba junto al quicio de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su sentido común le dijo que aquello debía ser irreal, luego debía tratarse de un sueño. Sólo tenía que hacer la prueba. Seguro que si se soltaba o bien flotaría como un astronauta o descubriría que había adquirido la facultad de caminar, sin problemas, por las paredes y los techos de las casas. Durante unos interminables segundos sintió que todo daba vueltas a su alrededor. Una misteriosa fuerza le empujaba primero hacia un lado, luego hacia el fondo de la sala. El corazón le latía muy acelerado y unas pequeñas gotas de sudor irrumpieron en su frente. No se alarmó en exceso pues le ocurría siempre que montaba en un carrusel o el comandante cogía un bache durante el vuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con decisión abrió las manos. La caída fue corta, apenas de unos dos metros, y sólo le dio tiempo a cerrar los ojos. Su hombro derecho fue el que recibió el impacto y le sirvió para confirmar su hipótesis del sueño. Su cuerpo era de goma. Cuando comprobó que no había sufrido daños se dispuso a incorporarse pero sintió de nuevo el poder de aquella fuerza oculta que le empujaba irremediablemente hacia una de las paredes. Intentó contrabalancear su cuerpo, inclinándose hacia el otro lado, pero aquella diabólica sala se escoraba cada vez más y ahora no tenía a mano nada donde asirse. De nuevo fue a dar contra el suelo, o contra el techo, contra la parte abovedada. Pero por suerte su cuerpo seguía siendo de goma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella batidora giraba una y otra vez provocándole el desasosiego que debía sentir aquella tortuga, que le regalaron por su décimo cumpleaños, cuando por puro regodeo la colocaba en el suelo sobre su caparazón. Unos instantes después todo se volvió negro. De repente, una melodía retumbó en la sala y decenas de luces iluminaron la estancia. Desconcertado pensó que su mujer y el despertador le sacaban de aquella angustiosa pesadilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le costó comprender el porqué de aquella señorita y del ramo de flores. No intuyó tampoco porqué dos azafatas se divertían rebotando sobre lo que parecía un mullido suelo. Su sorpresa fue en aumento al abrirse inesperadamente el techo para que descendieran aquellas dos enormes letras: “DT”. Hasta que no reconoció al presentador no acertó la razón por la aquellos dos individuos le filmaban con sus cámaras a escasos centímetros de su cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Alberto Rodrigo, San Lorenzo, julio de 2004. En &lt;em&gt;Cuarto Creciente, Revista de Creación, nº 11.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Madrid, primavera-verano 2005, pp. 21-22.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-753559718959806170?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/753559718959806170/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=753559718959806170' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/753559718959806170'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/753559718959806170'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2006/08/no-existe-lo-real-ni-lo-irreal.html' title='DELIRIUM TREMENS'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/Rw-iNyDXjWI/AAAAAAAAADo/f4Ep62FqXxA/s72-c/delirium_tremens_and_glass_150.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-7210039365529047954</id><published>2006-06-13T18:16:00.000+02:00</published><updated>2008-01-03T20:59:17.379+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hiperbreve'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cooperación internacional'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>FIN DE CURSO</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A Paloma, Miguel Ángel y a los/as alumnos/as del Magister en Cooperación Internacional&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;A mediados de junio había terminado el curso, aunque el coordinador insistiera en que hasta que no entregaran el trabajo final de investigación no obtendrían el título (ciento veinte euros... ¡qué pasada!). En su mente, y en la de muchos de sus compañeros, se instaló la pregunta “¿Y ahora qué?”. Pero ella sabía la respuesta.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Después de un par de entrevistas, y tras dejar al menos una docena de currículos, la habían aceptado para realizar una pasantía en un proyecto de desarrollo. Por fin iba a tener la oportunidad de trabajar en un proyecto, en África subsahariana además, con niños y niñas huérfanos tras el conflicto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días antes de su viaje (su hermano le ayudó a financiar parte del pasaje) había estado consultando algunos informes y estudiando el Documento de Estrategia País de la AECI y el Poverty Reduction Strategy Paper elaborado conjuntamente por el PNUD y el Banco Mundial. Además había cumplido con las visitas de rigor al Centro de Medicina Tropical para las vacunas y a Coronel Tapiocca para el mosquitero, los pantalones de algodón y las pastillas potabilizadoras. Y también compró unos cuantos juguetes de plástico en la tienda de “todo a un euro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el viaje estuvo repasando mentalmente todo el arsenal teórico —marco lógico, análisis de stakeholders, indicadores objetivamente verificables— mientras escuchaba, en su reproductor de MP3, a Elemotho cantar &lt;em&gt;The system is a joke&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba preparada para todo. Para el calor, para los fuertes olores y colores. Para aguantar cinco horas en caminos polvorientos en un destartalado Suzuki 4x4 de no menos de diez años. Había incluso imaginado sus nombres: Abou, Duawa, Faïk, Bole... pero se desmoronó completamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eligió a uno de los más pequeños, cuya sonrisa le pareció más tímida entre tantas carcajadas. Y, en un aparte, le entregó una pelota de fútbol y un muñeco articulado. No supo qué decir cuando el niño, con la sonrisa ahora algo más amplia, y unos ojos entre temerosos y expectantes, extendió hacia ella sus bracitos ofreciéndole su único juguete... una caja de cartón atada a una cuerda.&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En &lt;em&gt;Tribuna Complutense nº 43&lt;/em&gt;, Madrid, 13 de junio de 2006, pág. 24&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5151340902111495554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://bp3.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R309QetLxYI/AAAAAAAAAGE/fy_a0F7hA6k/s400/Child,+by+Teseum-1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Foto: By Teseum&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-7210039365529047954?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/7210039365529047954/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=7210039365529047954' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/7210039365529047954'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/7210039365529047954'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2006/06/fin-de-curso.html' title='FIN DE CURSO'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/R309QetLxYI/AAAAAAAAAGE/fy_a0F7hA6k/s72-c/Child,+by+Teseum-1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-3117298020135603528</id><published>2006-05-12T16:30:00.000+02:00</published><updated>2007-10-09T23:10:57.459+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hiperbreves'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>APODOS</title><content type='html'>De los nombres todavía me acuerdo de casi todos, pero no de los apellidos. Si acaso, de donde eran: Feliciano de Felechas, Germán de Vozmediano, el Terrible de Boñar y El Naipe y Vidalín de Valdehuesa. El Naipe... ¡qué jodío el Naipe!... le decíamos así porque siempre estaba haciendo juegos de manos con las cartas. Y es que en la mina a los dos o tres días ya te ponían el mote, tu mote. De nada te iba a servir que dijeras que te llamabas Pedro o Juan como alguien te hubiera puesto ya el apodo; a partir de entonces todos te iban a llamar así. Picoruto, al que era alto y desgarbado. Parlanbalde, al que no paraba de hablar y tenía siempre el chiste en la boca. Había uno al que llámabamos Braguinas, ja, ja, ja... ¡no hombre, no!, no es que fuera de la otra acera, sino que sólo tenía niñas, cinco chicas tenía, la mayor de ocho años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie se libraba... bueno, ahora que recuerdo sí, Joaquín Vila, un barrenista que vino de Gerona. Parece que le estoy viendo ahora, siempre con traje, oliendo a Varón Dandy y con sus gafitas redondas de metal. Podíamos haberle puesto perfectamente el Profesor, porque aprovechaba los descansos para sentarse a leer, siempre solo, o el más fácil Catalán, pero no sé bien por qué él era uno de los pocos que llamábamos por su apellido, Vila. Por eso nos extrañó que en la portada del Diario, justo debajo de su foto, no apareciera su nombre sino como se le conocía entre los círculos anarquistas y en la Comandancia de la Guardia Civil, El Minero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto Rodrigo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(En Cuánto Cuento, Ed. Acumán, Toledo 2005, pág.5)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;a href="http://bp1.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwuSXSDXjFI/AAAAAAAAABg/HO1HJVA94yQ/s1600-h/mineros_by_teamkonline_para_web.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5119346330117311570" style="CURSOR: hand" alt="" src="http://bp1.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwuSXSDXjFI/AAAAAAAAABg/HO1HJVA94yQ/s320/mineros_by_teamkonline_para_web.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-3117298020135603528?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/3117298020135603528/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=3117298020135603528' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/3117298020135603528'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/3117298020135603528'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2006/05/de-los-nombres-todava-me-acuerdo-de.html' title='APODOS'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwuSXSDXjFI/AAAAAAAAABg/HO1HJVA94yQ/s72-c/mineros_by_teamkonline_para_web.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2346950579252155953.post-356787153844957053</id><published>2006-05-08T13:11:00.000+02:00</published><updated>2007-10-09T23:18:11.325+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='inmigración'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relatos'/><title type='text'>ALTIUS, CITIUS, FORTIUS</title><content type='html'>&lt;a href="http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwoRnSDXjEI/AAAAAAAAABY/F50Z1T2Eo_0/s1600-h/altius4.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5118923293018524738" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwoRnSDXjEI/AAAAAAAAABY/F50Z1T2Eo_0/s320/altius4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El coche levantó una pequeña polvareda al frenar cerca de la verja. El conductor levantó su mano izquierda y al momento la puerta metálica se deslizó por una corredera. Decenas de ojos persiguieron al vehículo hasta que se detuvo al frente de un pequeño edificio de dos plantas. Dos hombres descendieron con unas bolsas, como las de viaje, en las manos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Saludaron al tipo que se encontraba en el despacho y éste les hizo caminar por un pasillo, atravesar una sala, luego otra más pequeña hasta que finalmente abrió una puerta y salieron los tres a un patio. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;—¿Cuántos tienes esta vez? —preguntó el más alto de los visitantes.&lt;br /&gt;—No muchos, una media docena... cada vez llegan peor. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;—¿Y mujeres? ¿Hay alguna mujer?&lt;br /&gt;—Tengo dos, pero una creo que ya está mayor y la más joven está de catorce semanas.&lt;br /&gt;—Bueno, vamos a verlos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El que había permanecido callado se acercó al grupo que se alineaba junto a la pared buscando la sombra del alero del tejado. Estaban sentados, algunos en cuclillas, con las manos agarradas a sus tobillos. Cuando estuvo a unos dos metros de ellos levantó los brazos paralelos con las palmas hacia arriba. Perezosamente se fueron incorporando hasta formar una fila. Fue pasando enfrente de cada uno. Se fijaba en sus brazos, en su torso, en sus piernas, pero sobre todo en los ojos. En los ojos puedes ver el alma de la persona, decía. No le gustaban las miradas que se escondían, las que caían desmayadas al suelo cuando chocaban con sus ojos. Tampoco aquellas que se perpetuaban vacías, como si el horror de la travesía se hubiera fijado en sus retinas. A él le gustaban las miradas altivas, orgullosas, pero no las que escupían odio. Esos que miran así te la juegan a la primera de cambio, decía. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Una vez que terminó la exploración cruzó de nuevo el patio y fue al encuentro de los dos hombres que permanecían de pie, consultando unos papeles. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;—Creo que hay un par de ellos que pueden valer, el resto no parece que sean gran cosa.&lt;br /&gt;—¿Sólo dos? —dijo el que hacía de anfitrión—. Ya verás como te llevas al menos cuatro. Tendrías que verlos como los he visto yo. Llevan aquí sólo nueve días y no veas cómo han mejorado.&lt;br /&gt;—¿De dónde son? —preguntó.&lt;br /&gt;—Hay dos de Senegal, uno de Marruecos, otro de Mauritania y dos que hablan medio inglés y que dicen ser de Namibia.&lt;br /&gt;—¿Y las edades?&lt;br /&gt;—No te preocupes, no pasan de los veinte o veintidós años. Les hemos hecho la prueba de los huesos de la muñeca.&lt;br /&gt;—Venga, vamos a empezar ya —dijo de nuevo el más alto de los visitantes— que no tenemos todo el día. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Los dos hombres abrieron sus bolsas y extrajeron de ellas varios aparatos. Se colgaron al cuello otros más pequeños y montaron un trípode donde colocaron una cámara de video. Uno de ellos cogió una ristra de discos de plástico y los fue repartiendo, más o menos equidistantes, formado un anillo en torno al patio. El otro visitante y el anfitrión cruzaron de nuevo el patio en dirección a los hombres que les miraban extrañados. Esta vez levantó de nuevo los brazos, pero ahora por encima de la cabeza. Cuando los seis hombres tuvieron los brazos en la misma posición que él les había mostrado, fue abrochando una especie de cinturón alrededor del pecho, a la altura de las axilas. Los dos visitantes se encontraron de nuevo junto al trípode. Un operario con un mono verde había traído dos sillas de plástico blanco y una sombrilla. En el otro extremo los hombres habían formado un corrillo alrededor del anfitrión que parecía arengarles y que gesticulaba extendiendo los brazos y las piernas, apretando los puños hacia el frente y dándoles palmadas. Cuando terminó miró hacia los hombres y uno de ellos levantó el brazo. El otro había abierto un ordenador portátil al que había enchufado varios cables y un dispositivo que había insertado en un lateral del aparato. El que sostenía en alto el brazo ladeó ligeramente la cabeza y dijo a su compañero: “Espero, por su bien, que hagan el primer paso en dos treinta”. Y bajó el brazo bruscamente, como queriendo cortar el aire. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Madrid, junio de 2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Este relato fue seleccionado en el I Concurso de Relatos Sociales convocado con el tema “Inmigración” por la Fundación El Compromiso” en 2004)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2346950579252155953-356787153844957053?l=albertorodrigo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/feeds/356787153844957053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2346950579252155953&amp;postID=356787153844957053' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/356787153844957053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2346950579252155953/posts/default/356787153844957053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertorodrigo.blogspot.com/2007/05/altius-citius-fortius.html' title='ALTIUS, CITIUS, FORTIUS'/><author><name>Alberto Rodrigo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16182286260367321905</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp0.blogger.com/_VyTjjzIl4nw/RwoRnSDXjEI/AAAAAAAAABY/F50Z1T2Eo_0/s72-c/altius4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
