sábado, 13 de febrero de 2010

The Vernor's snores (V)

Tenía que hacer auténticos esfuerzos para no cerrar los ojos, sobre todo en la sesión de la tarde, justo después de comer. Cuando terminábamos la jornada de trabajo, a eso de las cinco piem, dudaba entre acercarme a la Library para chequear mis correos o irme despendolado hacia el hotel para echarme una siesta de las de pijama y orinal. Pero eso equivaldría a desperdiciar el sueño y pasarme de nuevo la noche en vela. No... cuanto más cansancio y sueño acumulara mejor podría dormir. Esa fue mi opción. Pero no contaba con la alianza diabólica de la diferencia horaria y los snores vernorianos.

Me dolían los ojos, me dolía el cuello, me dolían la espalda y las piernas. Necesitaba dormir. Aquella noche fui yo el que dio primero las buenas noches mientras Vernor –que había encontrado una cadena de habla hispana- seguía entretenido con los resultados de la liga de béisbol (baseball). Perfecto. El ronroneo del televisor podía prepararme para sobreponerme a los eventuales snores y si conseguía dormirme pronto a lo mejor no despertaba hasta las siete de la mañana. (¡Iluso!)


Foto: Hobvias Sudoneighm

Vernor no duró despierto ni cinco minutos (el muy hi.. de la chingada) y se puso a snorear acaparando toda la habitación. Soplé resignado y cerré más fuerte los ojos, hasta que me di cuenta de que lo que tenía que cerrar eran las orejas. Presioné con mis dedos índices justo en las ternillas y de pronto percibí un ligero zumbido como el que producen las caracolas, un agradable sonido a mar. Me relajé provisionalmente, no se estaba mal. Mi mente se trasladó a océanos atlánticos y mares mediterráneos, a chiringuitos playeros y dobles de cerveza con limón, a chicas en topless o con minúsculos tangas, (ehhh, que por ahí no vas a dormir). El problema era si iba a ser capaz de conciliar el sueño en esa posición. Probé rodeando la cabeza con el almohadón y presionando con la manos; luego apoyando la cara de lado y presionado sólo la oreja libre. Pensé en un remedio más permanente y que no precisara de ninguna acción por mi parte. Ya lo tengo.. tapones, lo que necesito son tapones... así que me levanté (haciendo todo el ruido que pude) y corté un trozo del papel del rollo que había en el cuarto de baño. Troceé dos pedacitos y me preparé unos rudimentarios tapones. Además de rascar considerablemente no eran tan efectivos como deseaba. Los snores se percibían con toda claridad. Probé a humedecer ligeramente con un poco de saliva para ver si se acoplaban mejor a los pabellones auditivos, y parece que el organismo los aceptó mejor. Pero... ¿y si se me meten hacia adentro y luego no los puedo sacar?... ¿y si me producen una lesión?, joder... voy a hacerlos más grandes.

Aunque intentaba no mirar el reloj era muy difícil resistirme. Las dos menos veinte... fuck you!... (¿sólooooo?). Tras el fracaso anterior mi mente se empeñó en encontrar soluciones. Así, pensé en utilizar una de las tiritas que suelo echar en el neceser colocándosela en la nariz del pertinente snoreador. Ya saben ustedes que hubo un tiempo en que se puso de moda y no había deportista de élite, fuera cual fuera la modalidad, que no luciera la famosa tirita adherida al puente de la nariz. Hoy pocos lo usan; que yo recuerde, Valentino Rossi -que ya me dirán usted para que carajo le sirve bajo el casco integral- y algún que otro corredor de fondo, pero el caso es que la susodicha tirita parece que, además de abrir las fosas nasales y facilitar la respiración, actuaba como un eficaz antisnorítico. Eso al menos era lo que recordaba haber leído. Al cabo de media hora abandoné la idea de la tirita sustituyéndola por los calcetines blancos de algodón, convenientemente recogidos sobre sí mismos en una especie de pelota, que serían incrustados directamente en la boca y parte del esófago de Vernor.

A las cuatro, más o menos, la solución pasaba por encender la luz y poner la tele a toda hostia. Seguro que con eso le despertaba y, lejos de bajar el volumen, le diría que lo sentía mucho pero que no podía dormir y que si tenía algún problema que se lo dijera a Pet. Era otra posibilidad, ser yo la causa de las desavenencias de pareja y el promotor de la ruptura de la habitación compartida. Probablemente si era él el que se quejaba no sería percibido como el típico comportamiento del euro-imperialista-pequeñoburgués sino todo lo contrario, era de nuevo un indígena -como lo habían sido sus antepasados- la víctima del colonialismo, esta vez de la mano de un español que aferraba el mando a distancia y de la CBS que retransmitía en diferido las semifinales de la NBA.

A las cinco o’clok apelé a la máxima de que si la montaña no va a Mahoma, el profeta es quien debe calzarse las botas y hacer la excursión. Sentencia que se vio reforzada por aquella otra de que “una retirada a tiempo es una victoria”. Me levanté, me puse un pantalón corto, una camiseta y las zapatillas de deporte y me dispuse a dar un paseo bajo la dulce luz del amanecer (a ver si así se me pasa el cabreo). Salí al pasillo y me apoyé en la barandilla -con esa típica pose de quien otea el horizonte- descubriendo que el sol debía de estar completamente dormido y aún le quedaría al menos una hora para despertar. Apliqué el zoom de mis ojos posándolos en cosas más cercanas y entonces la vi, sugerente, enigmática, disfrutando de la soledad. Estaba junto a la piscina como ausente, con una cierta languidez. Ahí tenía otra oportunidad, pero tenía que tomar una decisión y rápido. Entré en la habitación y cogí el accesorio que podía serme muy útil en mis proyectos. Mi corazón empezaba a alterarse y cierta excitación sacudía todo mi cuerpo. God, que había dado un portazo en mis narices, me abría ahora una sugerente ventana. (To be continued)

7 comentarios:

Cristal dijo...

....eyyyy! no nos dejes asínnnnn

Alberto Rodrigo dijo...

Jajaja.. esto es lo que tienen los relatos por entregas, los culebrones y las series de tv norteamericanas de los 70... pero a ¿qué enganchan?... jaja

Kathy Mel O' Ness dijo...

No me digas que al final ligaste... pero, el relato no estaba basado en un hecho real?.. ;)

Leonesa impaciente dijo...

Estoy deseando saber que será lo próximo...estoy en ascuas. Sería deseable dos entregas por semana, es una opción.

Latinoparl dijo...

Este fucking cabrón va a hit the jackpot o no?? Esta parte está más conseguida que la 4, por eso engancha...

Anónimo dijo...

Hola, soy el de todas las semanas: que si esta semana va a ver entrega. Gracias

Alberto Rodrigo dijo...

Queridos amigos y amigas: en breves momentos la VI entrega, permanezcan atentos al blog, thanks.