
En estas fiestas, y todo el tiempo...
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles sólo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da,
también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual
(Algunos versos del poema atribuido a Pablo Neruda y reivindicado por Alfredo Cuervo)
Otro año más estamos en Navidad.
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber qué hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles sólo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da,
también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual
(Algunos versos del poema atribuido a Pablo Neruda y reivindicado por Alfredo Cuervo)
Otro año más estamos en Navidad.
No es un lema de unos grandes almacenes pero lo podría ser. Han empezado a llegar correos de tarjetas electrónicas con "mensaje", los restaurantes habituales están abarrotados con grupos de empresa, se han ilumindo algunas calles céntricas, y los atascos crecen en número e intensidad. Se nota también en los escaparates, en los que se combinan los carteles anunciando ya unas madrugadoras rebajas anti-crisis y los adornos típicos de estas fechas -papásnoeles y nieve artificial-, y por supuesto en la proliferación de anuncios de fragancias y juguetes. En fin, que por si no nos habíamos dado cuenta estamos en Navidad.
Pronto recibiremos esos sms cargados de tópicos, que se envían sin discrimar a todo la agenda del móvil, algunos ocurrentes y los más sensibleros, en los que abundan las palabras paz, alegría y felicidad... palabras huecas cuando se repiten en un acto tan artificial y rutinario...
Cuando me preguntan si me gustan las fiestas navideñas no sé muy bien que contestar. Estoy en contra de lo comúnmente aceptado, del "hay que estar feliz" por mandato televisivo, del consumismo desenfrenado e inútil, de la estética hortera. Pero me encuentro a gusto con mis amigos, con mi familia, al reencontrame con personas que hace tiempo que no veo; me gusta disponer de tiempo para leer y pasear; me gusta recibir regalos y regalar, y por supuesto, no tener que ir a trabajar. Así que depende de cómo se vivan estas fiestas. Si lo hacéis huyendo de los esterotipos, alejados de la visión más mediática y comercial, evitando la superficialidad, en definitiva poniendo algo más de vuestros sentimientos estoy seguro que lo pasaréis bien. Yo al menos así lo espero... y ¡Felices Fiestas!


