
Morandi Editores,
Madrid, septiembre 2002
94 págs, 7,65 euros
94 págs, 7,65 euros
ISBN: 84-8198-415-9
Desde las caricias soñadas de la pasión alolescente hasta la seducción muda del amante resabiado, Evocaciones con nombre de mujer es la biografía erótica de un hombre enredado entre los cálidos tejidos del amor y del deseo. Quince relatos, breves e intensos, esbozan como sin querer el perfil de un personaje que se crea a sí mismo desde los ojos de las mujeres de su vida, en un juego metaliterario osado y sorprendente. Una invitación a asomarnos a los rincones secretos de encuntros consumados, anhelados o simplemente imaginados.
NO CONOZCO TU NOMBRE
Son las 9 menos diez y el corazón empieza, lentamente, a aumentar su ritmo. Tras el ceremonial diario del café, y un tanto adormilado aún, te aprestas a repetirte las mismas preguntas. ¿Cómo irá vestida? ¿Reconoceré la colonia?... Y lo más importante: ¿la veré hoy?
Son las 9 menos diez y el corazón empieza, lentamente, a aumentar su ritmo. Tras el ceremonial diario del café, y un tanto adormilado aún, te aprestas a repetirte las mismas preguntas. ¿Cómo irá vestida? ¿Reconoceré la colonia?... Y lo más importante: ¿la veré hoy?
NÍCOL / CARABINA 30-30
Cuando me la presentaron, pensé ¡qué original!... su nombre: Nicole. Pero descubrí que su amiga Elisa la llamaba Nícol (como el pato de la Mari Carmen), y más tarde averigüé su verdadero nombre: Nicolasa.
ENCARNA / VIAJE DE DESPEDIDA
Había salido temprano porque tenía más de seiscientos kilómetros por delante. La vieja Sanglas no estaba para muchas alegrías y se calentaba con frecuencia el motor. Así que llegando a Zaragoza, paró para comer. Al caer la tarde, con los huesos algo entumecidos, había llegado a Vic.
CRISTINA / UN MATRIMONIO PRECOZ
Tenía entonces veintidós años y, dada mi juventud y mis experiencias anteriores, no entendía bien aquello de la pareja estable y menos aún lo del matrimonio. Como les ocurre alguna vez a los ateos o a los agnósticos también yo me pregunté: ¿Y si existe? ¿Y si existe la felicidad con una sola mujer?
TERESA / LA (FALSA) CONCIENCIA DE CLASE
¡Con lo buenas que están las peras! No, joder, la fruta no, ésas que son tela de pijas. Las de las mechas y ropa de marca. Las que llevan castellanos y pantalones ajustados (no esa mierda de faldas largas), las de los polos Fred Perry o Lacoste. Esas que llevan perlitas en las orejas y que huelen divinas. Con su bronceado casi permanente, y esas tetitas... pequeñas pero firmes.
CARMEN / CONTACTO DE CONGRESO
Era una de esas reuniones, donde unos pocos se van a escuchar a sí mismos y el resto a conocer gente que pueda ser de interés para su promoción profesional. Un congreso.
MELISSA / NOCHE DE CARNAVAL
Habíamos llegado el día anterior, y parecía que alguien había fijado la fecha con predeterminación. Esa misma noche se celebraba la fiesta nacional en casa del embajador. A los canapés y bebidas habituales se sumaron botellas de vino español y de cava.
ANA PATRICIA / TERNURA Y PASIÓN EN EL TRÓPICO
Era la primera vez que iniciaba un viaje tan largo. Diez horas de vuelo. Durante ese tiempo se distrajo en observar a sus compañeros de asiento que llegarían a ser, probablemente, también de trabajo. Un detalle le llamó especialmente su interés. En la fila de delante un tipo de unos treinta años se quitó la alianza del anular y la guardó en un bolsillo.
LAURA / AMOR DE TELENOVELA
En uno de los pocos ratos de tedio me acerqué a la valla del pequeño picadero. El potro movía inquieto la cabeza y mostraba orgulloso sus elevaciones, con trancos cada vez más largos, hasta romper con un galope corto. Al dar uno de los giros, Laura tomó las riendas con la mano izquierda y comenzó a frotarse el ojo.
SARA / UNA ENTREVISTA PERSONAL
Estábamos a mediados de septiembre y habíamos convocado las primeras entrevistas para el proceso de selección. Más de un centenar de aspirantes, como siempre. A las diez de la mañana la primera candidata.
ESPERANZA / EL PODER DE LA MENTE
Y llegado el momento, la culpa me asaltó y me aplastó como una losa. Estaba con una mujer deseada y mi cuerpo no reaccionaba. Había cambiado las sábanas y las había rociado con otra colonia que nada pudiera recordarme, pero nada, era imposible...
JACQUELINE / CITAS EN LA CONSULTA
Ahora me doy la vuelta, boca arriba. Y se sienta tras de mí. Me coge la cabeza (relaja, me dice) como si fuera una pelota y sus dedos juguetean en mi nuca, y me ¿acarician? el cuello. Y ahora viene lo mejor, me cruza mi propio brazo sobre mi pecho y me oprime con su cuerpo. Noto su aliento en mi boca y debo cerrar los ojos para no verla.
SONIA / UNA CLASE EN EL CÉSPED
Era el mes de agosto y hacía mucho calor. A la Consejería de Asuntos Sociales y Juventud se le había ocurrido organizar unas Jornadas en las que se combinaban actividades de ocio (conciertos, competiciones deportivas, talleres de cerámica...) junto con otras de formación y educación (conferencias, cursos y seminarios).
LUCÍA / EL ARREGLO DEL APARATO
Llevaba el pelo de colorines. El fondo amarillo, pero diversas tiras de otros colores, verde, naranja y hasta azulado. También llevaba anillos en los pulgares, un pequeño brillante en la aleta de la nariz y un tatuaje, que empezaba en el ombligo y quién sabe donde acabaría. No la imaginaba dando clase en la Universidad, por eso me atreví a preguntarle...
ANNA / UNA PASANTÍA DE VERANO
Allí era imposible comunicarse como no fuera a través de los cuerpos. Por más que le gritara al oído sólo recibía un levantar de hombros y un toque en la oreja como respuesta (no te oigo, interpretaba). Después de algunos minutos intentando entablar alguna especie de diálogo, Anna, con un gesto, me dijo ¿bailamos?
FIESTA EN LA EDITORIAL
Sobre la mesa había bebidas de todo tipo, fuentes con canapés y entremeses, botellas de cava helado; hasta se habían dispuesto pequeñas bandejas con diversos cigarrillos. En el hilo musical alguien había programado música variada de los 70 y 80.



2 comentarios:
Este librito es mejor por el contenido que por el título. Quince relatos breves que son otras tantas historias de sentimientos, de encuentros o de evocaciones. Con la disculpa de contar una relación sentimental Alberto Rodrigo retrata un pedazo de cotidianeidad. Así que entre tantas historias de amor no salen ni grandes ni desgarradas pasiones, sale un mirada atenta e irónica. El autor es nuevo pero sabe lo que se trae entre manos y ha leído mucho.
He leído el libro y me han gustado unos cuentos más que otros (No conozco tu nombre, Cristina, Teresa, Jacqueline) pero todos ellos se leen con gusto y hay en ellos oficio.
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